Residuos de antiguas minas de sal en España continúan contaminando el Mar Menor, la mayor laguna salada de Europa. A pesar de que la minería finalizó en los años 1990, metales tóxicos como plomo, arsénico y mercurio aún amenazan el ecosistema local
Una antigua industria de minería que operó entre finales del siglo XIX y el siglo XX, en los alrededores de la cordillera Cartagena-La Unión, en España, dejó un legado preocupante. La explotación de las reservas de sal de la región contaminó el Mar Menor, la mayor laguna de agua salada de Europa, ubicada en Murcia. El lugar se transformó en un reservorio de metales tóxicos.
Un estudio reciente publicado en la revista Marine Pollution Bulletin investigó el exceso de metales pesados acumulados en la laguna.
Aunque la industria cesó sus actividades en la década de 1990, las lluvias continuaron transportando los residuos de las minas, manteniendo la contaminación activa.
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Altas Concentraciones de Metales
Actualmente, el Mar Menor presenta niveles elevados de plomo, arsénico, zinc, mercurio, cobre y plata, superando los límites recomendados.
Las mayores concentraciones se encuentran en la parte sur de la laguna, región más cercana a los antiguos canales de minería.
Datos históricos muestran que los índices más altos de contaminantes ocurrieron aproximadamente a mediados del siglo XX.
A pesar de la prohibición de vertidos de minería en cuerpos de agua desde 1955, fuentes urbanas y pinturas de embarcaciones continuaron liberando metales en la laguna, agravando el problema ambiental.
Impactos y Riesgos Ambientales
Hoy, la concentración de metales en los sedimentos es menor que en el pasado, pero el acumulado aún llega a toneladas.
Estos elementos permanecen depositados en el fondo de la laguna, pudiendo representar una amenaza futura.
Según la investigadora Irene Alorda, de la Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB), el impacto actual no afecta directamente a los organismos vivos, pero podría aumentar con el tiempo.
Esto se debe a que la combinación entre presiones humanas y cambios ambientales tiende a agravar el panorama.
Amenaza Creciente
El estudio alerta que los cambios climáticos, la eutrofización y la suspensión de sedimentos pueden liberar nuevamente los metales en el ecosistema.
Esta reactivación pondría en riesgo la fauna marina y ampliaría los efectos de la contaminación.
La investigación concluye que los contaminantes históricos, sumados a las actuales transformaciones ambientales, pueden intensificar la degradación de la laguna.
Por lo tanto, los autores abogan por nuevas estrategias de conservación y monitoreo para proteger el Mar Menor y evitar daños irreversibles al ecosistema europeo.
Con información de Revista Galileu.
