Científicos identifican burbuja de roca caliente a 200 km bajo los Apalaches que puede sostener montañas de 480 millones de años contra la erosión.
Los Apalaches son montañas que no deberían existir. Con aproximadamente 480 millones de años de formación y más de 20 millones de años de erosión continua, deberían haberse reducido a llanuras hace mucho tiempo, como ocurrió con cadenas de edad similar en otras regiones del planeta. Sin embargo, siguen presentes, con picos superiores a 2 mil metros, visibles desde el espacio y extendiéndose por aproximadamente 2.400 kilómetros a lo largo de la costa este de América del Norte.
Según un estudio publicado en la revista Geology en julio de 2025 por investigadores de la Universidad de Southampton, y reportado por medios como CNN, Live Science, ScienceDaily y SciTechDaily, la explicación está a unos 200 kilómetros por debajo de la superficie: una anomalia térmica formada por una masa de roca anormalmente caliente con aproximadamente 350 kilómetros de ancho, capaz de influir directamente en la elevación de las montañas.
Por qué las montañas antiguas deberían desaparecer y por qué los Apalaches desafían esta lógica
En la escala geológica, las cadenas montañosas son estructuras temporales. Surgen a partir de colisiones entre placas tectónicas y, inmediatamente después de su formación, comienzan a ser desgastadas por procesos erosivos como lluvia, viento, hielo y gravedad.
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Montañas más jóvenes, como el Himalaya, aún están en crecimiento debido a la actividad tectónica activa. En cambio, los Apalaches dejaron de ser impulsados por este tipo de fuerza hace cientos de millones de años.
Según la lógica geológica tradicional, deberían presentar un relieve suavizado. Sin embargo, aún exhiben estructuras elevadas y definidas, indicando la presencia de un mecanismo adicional de sustentación.
Anomalia térmica bajo Nueva Inglaterra fue detectada por tomografía sísmica
Desde hace décadas, los científicos identifican una región de roca más caliente de lo normal bajo la región de Nueva Inglaterra, en los Estados Unidos. Esta área, conocida como Anomalia de los Apalaches del Norte (NAA), está ubicada en la astenosfera, a unos 200 kilómetros de profundidad.
La presencia de esta anomalia se detecta mediante tomografía sísmica, técnica que analiza la velocidad de las ondas sísmicas al atravesar diferentes materiales. Como las rocas más calientes reducen la velocidad de estas ondas, es posible mapear regiones de mayor temperatura en el interior de la Tierra.
Separación de Groenlandia explica origen de la anomalia térmica hace 80 millones de años
El estudio propone que el origen de esta anomalia está asociado a la separación de Groenlandia de América del Norte, ocurrida entre 90 y 80 millones de años atrás, durante la apertura del Mar de Labrador.
En este proceso, el afinamiento de la corteza permitió la ascensión de material caliente del manto. Con el tiempo, este material se volvió más denso y comenzó a hundirse nuevamente, generando inestabilidades que se propagan lateralmente bajo la placa tectónica.
Estas inestabilidades térmicas forman estructuras que pueden migrar a lo largo de miles de kilómetros durante decenas de millones de años.
Teoría de las ondas de manto explica desplazamiento de la anomalia por miles de kilómetros
El equipo utilizó la llamada teoría de las ondas de manto, que describe cómo fragmentos densos de la base de la litosfera se desprenden y generan movimientos convectivos en el manto.
Estas estructuras funcionan como ondas térmicas que se desplazan lentamente bajo los continentes. En el caso de los Apalaches, la anomalia recorrió aproximadamente 1.800 kilómetros a lo largo de cerca de 80 millones de años.
A pesar de la velocidad extremadamente baja, el tiempo geológico permite desplazamientos significativos, alterando la dinámica de regiones enteras.
Masa de roca caliente funciona como sustentación invisible de las montañas
El mecanismo que mantiene los Apalaches elevados está relacionado con la eliminación parcial de la raíz densa de la litosfera.
Con la reducción de esta masa más pesada, la corteza se vuelve más ligera y sufre elevación, un proceso similar al principio de flotación. Este efecto actúa como un sistema de sustentación continua que compensa parcialmente la erosión superficial.
Mientras la erosión actúa en la superficie, la anomalia térmica actúa en profundidad, creando un equilibrio dinámico que mantiene la estructura de las montañas.
Los modelos geodinámicos indican que la anomalia aún está en movimiento y debe migrar hacia el suroeste, pudiendo alcanzar la región de Nueva York en los próximos 10 a 15 millones de años. Este desplazamiento puede provocar cambios sutiles en la elevación del terreno, perceptibles solo en escalas geológicas.
Tomografía sísmica permite mapear estructuras profundas sin perforación
La identificación de esta estructura solo es posible por métodos indirectos. La profundidad de aproximadamente 200 kilómetros impide cualquier tipo de acceso directo.
La tomografía sísmica utiliza datos de terremotos para construir imágenes tridimensionales del interior de la Tierra, permitiendo identificar variaciones de temperatura y densidad. Este método es esencial para el estudio de la dinámica interna del planeta.
Región considerada estable revela actividad geológica invisible en profundidad
El descubrimiento destaca un aspecto importante de la geología moderna: regiones consideradas estables en la superficie pueden presentar actividad significativa en profundidad.
El área de Nueva Inglaterra no presenta vulcanismo ni actividad tectónica relevante desde hace millones de años, pero alberga una estructura dinámica que continúa influyendo en el relieve.
El estudio también sugiere la existencia de una estructura similar bajo Groenlandia, formada durante el mismo evento tectónico.
Esta anomalia puede contribuir al flujo de calor en la base de la capa de hielo, influyendo en procesos de derretimiento por mecanismos geológicos.
Ondas térmicas del manto pueden explicar otros fenómenos geológicos alrededor del mundo
Los investigadores indican que este mecanismo puede no ser exclusivo de los Apalaches. Otras regiones consideradas estables pueden estar siendo afectadas por procesos similares, incluidos eventos volcánicos aislados y fenómenos asociados a la formación de minerales profundos.
La principal implicación del estudio es la revisión de conceptos sobre la estabilidad de las placas continentales. Incluso después del fin de eventos tectónicos activos, los efectos de estas rupturas pueden persistir durante decenas de millones de años, influyendo en el relieve, el clima y la dinámica interna de la Tierra.
La presencia de una anomalia térmica bajo una cadena de montañas tan antigua plantea nuevas cuestiones sobre la evolución geológica del planeta.
En su opinión, ¿este tipo de proceso puede estar ocurriendo en otras regiones aparentemente estables del mundo?

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