El especialista destaca que esta hesitación estratégica está creando un vacío geopolítico peligroso, que acaba por empujar a Brasil hacia una alianza económica cada vez más profunda y dependiente de China, isolando a Europa de socios fundamentales.
En los últimos días, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, que ya ha sido negociado durante décadas, volvió a ser uno de los temas más debatidos en el escenario político europeo.
El estancamiento sobre el tratado comercial, que busca intensificar los lazos económicos entre los dos bloques, fue reforzado por la resistencia de países como Francia e Italia, que pusieron obstáculos significativos a la firma del acuerdo.
Francia, liderada por el presidente Emmanuel Macron, reafirmó su posición contraria a las condiciones actuales del acuerdo, advirtiendo sobre los riesgos que representa para la agricultura europea.
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Según Macron, el tratado, tal como está, no puede ser firmado, ya que no ofrece suficientes garantías para asegurar una competencia leal, especialmente en el sector agrícola.

El Interés de Francia e Italia
La preocupación central reside en la posible entrada de productos del Mercosur en el mercado europeo con costos menores, y bajo reglas ambientales y sociales más flexibles que las exigidas por la Unión Europea.
Esta situación ha generado una gran resistencia entre los productores europeos, que temen que el acuerdo perjudique la agricultura local y cree desequilibrios en el mercado.
Aún así, Francia propuso tres condiciones esenciales para apoyar el acuerdo: la implementación de salvaguardias eficaces, reglas equivalentes para productos importados y europeos, y un control riguroso de las importaciones.
Sin estos compromisos claros, el gobierno francés promete oponerse a cualquier intento de aceleración de la ratificación del tratado, utilizando su peso político en el Consejo Europeo, donde el acuerdo depende de una mayoría calificada para ser ratificado.
Por otro lado, Italia adoptó una postura más cautelosa, aunque también crítica. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, se mostró preocupada por la firma prematura del tratado, y pidió la conclusión de un paquete de medidas adicionales, incluyendo un fondo de compensación para el sector agrícola y la implementación de controles fitosanitarios más rigurosos.
Italia, por lo tanto, no pretende bloquear el acuerdo, pero condiciona su apoyo a garantías de reciprocidad y protección eficaz para sus productores agrícolas.
El estancamiento llegó al punto de generar protestas de agricultores en Bruselas, que ampliaron la presión política sobre los gobiernos de la Unión Europea.
Del lado sudamericano, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ha intentado revertir la situación, argumentando que la agricultura brasileña no representaría una competencia desleal para la europea.
No obstante, la falta de consenso y el aplazamiento de la firma indican que el acuerdo UE-Mercosur sigue lejos de concretarse.
Qué piensa el especialista francés sobre la situación
En una entrevista al programa C SOIR de France.TV, el especialista Jean-Luc Demarty, exdirector general de Comercio Exterior de la Comisión Europea, abordó la situación con una visión crítica y pragmática.
Para Demarty, la resistencia de la Unión Europea al acuerdo puede tener consecuencias dramáticas para las relaciones comerciales globales. Destacó el riesgo de que Brasil, líder del Mercosur, se dirija hacia otros bloques económicos, como China y Estados Unidos, si el acuerdo no se concluye.
“Si la Unión Europea no concluye este acuerdo, podemos perder toda nuestra relevancia. Los países de América del Sur preferirán comerciar con los estadounidenses o los chinos, en vez de continuar con los europeos”, afirmó Demarty, destacando que Brasil, que preside el Mercosur hasta finales de año, se ha mostrado muy favorable a la firma del tratado.
Sin embargo, tras Brasil, la presidencia pasará a Paraguay, que tiene un enfoque más orientado hacia Estados Unidos y presenta una postura más reticente respecto al acuerdo con Europa.
El especialista también advirtió que, al perder la oportunidad de firmar el tratado con el Mercosur, Europa estará regalando una ventaja a potencias como los Estados Unidos y China, que podrían asumir las negociaciones con los países de América del Sur.
“Si no logramos avanzar con el Mercosur, Europa se volverá irrelevante. Este acuerdo fue bien negociado y traería grandes beneficios para la Unión Europea. Sin embargo, si no contamos con el apoyo de los países del Mercosur, corremos el riesgo de perder todo”, añadió Demarty.
Esta advertencia de Demarty refleja una creciente preocupación sobre el futuro de las relaciones comerciales globales, y cómo el juego geopolítico puede cambiar rápidamente dependiendo de las decisiones tomadas por líderes europeos.
El riesgo de que Europa se vuelva irrelevante en las negociaciones internacionales es real, si el acuerdo con el Mercosur no se concreta y otras potencias dominan las negociaciones comerciales con América del Sur.
El especialista francés no dejó de señalar que, aunque los beneficios para Europa son claros, los beneficios para el Mercosur son menos evidentes. Esto hace que Brasil y otros países del Mercosur puedan sentirse frustrados con la demora en la firma del acuerdo, lo que puede impactar negativamente la relación entre los bloques y, en consecuencia, afectar el comercio global.
Por lo tanto, las próximas semanas serán cruciales para decidir el futuro de este tratado y las relaciones comerciales entre la Unión Europea y el Mercosur, con un especialista francés advirtiendo sobre los riesgos de perder una oportunidad histórica.


Brasil é a **** do mundo. Americanos, europeus, agora China….