Evaluación Señala Avance del Bloque en Comercio, Reservas y Acuerdos Bilaterales, con Reducción Gradual del Uso del Dólar, Impacto Geopolítico Creciente y Posibles Efectos sobre Flujos Financieros, Política Monetaria y Equilibrio Económico Global
Por primera vez en décadas, el bloque de los BRICS superó al G7 en la participación del PIB mundial, alcanzando casi 35%, impulsando debates sobre el futuro del dólar, la reorganización del comercio global, el uso creciente de monedas alternativas y el impacto geopolítico de las sanciones aplicadas desde 2022.
Para algunos especialistas, el avance de los BRICS marca una inflexión histórica en la economía internacional, al retirar a las naciones del G7 el liderazgo aislado sobre la mayor parte del PIB global, algo que moldeó el sistema financiero desde el posguerra mundial.
Este nuevo bloque incluye Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica y otros países, reuniendo un gran peso demográfico, vastas reservas de commodities y creciente integración comercial fuera del eje occidental tradicional.
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El cambio ocurre en paralelo a un debate antiguo sobre monedas de reserva globales, históricamente asociadas a los imperios dominantes.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el dólar consolidó su hegemonía con el acuerdo de Bretton Woods en 1944, convirtiéndose oficialmente en la principal moneda de reserva y referencia para comercio, finanzas e inversiones globales.
Un informe del Cámara Atlántica, a pesar de concluir que el dólar aún domina, informa que las sanciones y cambios geopolíticos incentivaron a los países del BRICS a adoptar sistemas de pago alternativos (como CIPS) y a presionar por alternativas al dólar en las transacciones internacionales.

Dólar como Pilar del Sistema Financiero Internacional
Actualmente, el dólar aún domina las reservas bancarias globales, representando alrededor del 58% en 2024, muy por encima del euro, que ocupa el segundo lugar con aproximadamente 20%, manteniendo una amplia ventaja estructural.
Esta predominancia convierte al dólar en una especie de sistema operativo de la economía internacional, ya que petróleo, granos, microchips y la mayoría de las commodities estratégicas están cotizadas y liquidadas en esa moneda.
Como resultado, gran parte de las transacciones internacionales relevantes pasa por bancos estadounidenses, lo que otorga a Estados Unidos poder para bloquear pagos y reservas de países que contraríen sus intereses estratégicos.
Este mecanismo se hizo evidente tras la invasión de Ucrania por Rusia en 2022, cuando cientos de miles de millones de dólares de las reservas extranjeras rusas fueron congeladas y el país fue excluido del sistema Swift.
La acción coordinada por EE.UU. y aliados aisló financieramente a Moscú, reforzando entre países no occidentales la percepción de vulnerabilidad estructural al dominio del dólar y de las instituciones asociadas.
Sanciones Aceleran el Movimiento de Desdolarización
Las sanciones de 2022 funcionaron como catalizador para el proceso de desdolarización, llevando a los países de los BRICS a buscar alternativas para reducir la exposición a bloqueos financieros y restricciones comerciales.
Uno de los primeros pasos fue la reorganización de los flujos de comercio, especialmente en el sector energético, alejándose del Occidente y redirigiendo exportaciones hacia mercados asiáticos.
Después de febrero de 2022, las exportaciones rusas de petróleo hacia India y China crecieron de manera acentuada, mientras que las ventas a países europeos cayeron drásticamente debido a las sanciones.
El elemento central de este cambio radica en la moneda utilizada, pues acuerdos multimillonarios comenzaron a cerrarse en yuan chino y rublo ruso, sustituyendo al dólar en las liquidaciones comerciales.
Antes de la guerra, la mayor parte de las exportaciones rusas se liquidaba en dólares o euros, superando ampliamente el uso del propio rublo en transacciones internacionales.
Con la entrada de las sanciones, la participación del dólar se desplomó, y actualmente casi el 75% de las exportaciones rusas se liquidan en rublos y yuans, según los datos presentados.
Reducción de Títulos del Tesoro y Aceleración hacia el Oro
Otro movimiento relevante involucra la reducción de las posiciones de los BRICS en títulos del Tesoro estadounidense a largo plazo, un cambio gradual, pero consistente, desde 2010.
Hace alrededor de 15 años, estos países tenían más del 40% de las participaciones globales en títulos del Tesoro de EE. UU., proporción que hoy ha caído a menos del 20%.
La salida de estos activos plantea la cuestión sobre el destino del capital, y la respuesta ha sido el fortalecimiento de las reservas en oro, considerado un activo neutral y fuera del alcance de sanciones directas.
Las reservas chinas de oro, como proporción del total de reservas extranjeras, han crecido rápidamente desde mediados de 2022, marcando una inflexión clara en la estrategia financiera del país.
Rusia sigue un patrón similar, con acumulación acelerada de oro tras un largo período de estabilidad, reforzando la búsqueda de activos que no puedan ser congelados o bloqueados.
El oro es visto como dinero real, que no puede ser impreso por gobiernos ni eliminado por decisiones políticas, sirviendo como base potencial de confianza para nuevos sistemas financieros.
Caída Gradual de la Dominancia del Dólar
A pesar de seguir siendo el líder, la participación del dólar en las reservas globales ha caído de alrededor del 70% en 2001 a 58% en 2024, una reducción de 12 puntos porcentuales a lo largo de poco más de dos décadas.
Casi la mitad de esta caída ocurrió solo en los últimos 10 años, señalizando una aceleración reciente del movimiento, aunque el dólar mantiene una amplia ventaja sobre monedas competidoras.
Esta pérdida de espacio no está siendo absorbida mayoritariamente por el euro, sino por monedas consideradas no tradicionales, que han crecido más de 2% desde 2020.
Este avance, aunque pequeño en términos absolutos, indica diversificación de las reservas globales y reducción de la dependencia exclusiva del dólar estadounidense.
Tensiones Internas Limitan el Avance de los BRICS
A pesar del impulso, la desdolarización enfrenta obstáculos significativos, ya que los BRICS no forman una alianza homogénea, compartiendo más el objetivo de reducir la influencia occidental que una agenda económica unificada.
Existen tensiones profundas entre los miembros, incluyendo disputas geopolíticas, intereses estratégicos divergentes y diferentes modelos económicos, lo que dificulta la creación de una moneda común robusta.
Estas fragilidades internas reducen la previsibilidad y la confianza necesarias para que una moneda de los BRICS sustituya al dólar como reserva dominante en el corto plazo.
Aún así, el bloque reúne un poder demográfico expresivo y un control relevante sobre commodities estratégicas, factores que sostienen su papel creciente en el comercio internacional.
Sanciones Tecnológicas y Efectos Colaterales
El debate sobre el declive del dólar se conecta a otra frente, el de las sanciones tecnológicas, como en el caso de las restricciones estadounidenses a la venta de microchips avanzados a China.
Tras las limitaciones impuestas durante el gobierno de Biden, Nvidia comenzó a vender chips H20, versiones diluidas, al mercado chino, generando alrededor de 15 mil millones de dólares en ingresos.
Posteriormente, nuevas restricciones bloquearon estas ventas, afectando directamente a una empresa estadounidense, mientras que fabricantes chinos intensificaron sus esfuerzos para desarrollar chips domésticos.
Huawei, severamente impactada por sanciones, vio caer su ingreso trimestral un 76%, pero reaccionó diversificando negocios e invirtiendo en servicios de nube dentro de China.
Dos años después, la empresa lanzó un smartphone con chip producido localmente, sorprendiendo al mercado y demostrando capacidad para sortear bloqueos tecnológicos.
Estos episodios refuerzan la percepción de que las sanciones pueden acelerar la autosuficiencia tecnológica de los países objetivo, debilitando el poder económico de las empresas occidentales a largo plazo.
Un Sistema Global en Transición
El escenario actual sugiere un punto de inflexión, con un bloque emergente buscando alternativas al sistema dominado por el dólar, mientras que EE. UU. mantiene una fuerza económica y militar sin precedentes.
El éxito de los BRICS en redefinir el sistema monetario global no está garantizado, pero los signos de cambio son claros y sostenidos por datos de comercio, reservas e inversiones.
La historia muestra que las monedas acompañan el surgimiento de nuevas potencias, pero también revela que las transiciones monetarias son lentas, complejas y marcadas por conflictos y ajustes graduales.
A corto plazo, el dólar sigue siendo central, pero el movimiento de diversificación, oro, monedas alternativas y acuerdos bilaterales fuera del sistema tradicional indica que el mundo ya no es el mismo que hace décadas.

O dólar vai virar pó.
É uma tendência importante e necessária. Pois os EUA transformam o dólar em instrumento de ataque aos outros países. Nenhum país deveria ter esse tipo de poder.
E quem quiser que acredite nessa falácia!! Você me faz rir seu repórter. Kkkkkkk
Cheirinho de ****!!!
Nenhuma falácia. Você é que parece desinformado.
Vai rolar lata, vai…