Descubrimiento en Fenstanton revela esqueleto romano con indicios de crucifixión, primer caso registrado en el Reino Unido y en el norte de Europa
Ya han pasado algunos años, pero vale la pena recordar este hallazgo increíble. Arqueólogos que excavaban un asentamiento de 6 hectáreas en Fenstanton, Inglaterra, encontraron un esqueleto con indicios de crucifixión, la primera evidencia de este tipo en el Reino Unido y en el norte de Europa, en un hallazgo que amplía el registro de la práctica.
Asentamiento romano
El equipo trabajaba en un sitio a la orilla de la Vía Devana, carretera que conectaba ciudades romanas a Cambridge y Godmanchester, cuando localizó un asentamiento identificado en 2017 y marcado por cinco cementerios, configuración común en esa región.
La parte central del área fue preservada. La excavación se concentró en los bordes del lugar, lejos del espacio doméstico. Aun así, los investigadores encontraron vestigios de un edificio de madera y calles de piedra.
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Cementerios y población
El trabajo de campo reveló varias tumbas romanas, en general agrupadas en pequeños cementerios, con dimensiones similares a las de un terreno doméstico.
Análisis de ADN permitieron reconocer algunos grupos familiares entre las personas enterradas en ese asentamiento.
Al examinar los esqueletos, los especialistas concluyeron que parte de la población adulta presentaba muchas heridas y enfermedades.
El cuadro observado en Fenstanton mostraba condiciones físicas marcadas por desgastes y problemas recurrentes entre los habitantes sepultados allí.
Esqueleto con clavo
Ninguna tumba llamó la atención de inmediato. Fue solo en las actividades de laboratorio que los arqueólogos identificaron un esqueleto con un clavo fijado en el talón.
El equipo estimó que el cuerpo era de un hombre entre 25 y 35 años.
El individuo tenía salud dental deteriorada y artritis, características también observadas en otras personas enterradas en Fenstanton.
También había señales de afinamiento en la parte inferior de las piernas, posiblemente relacionadas con infección, inflamación o irritación causada por ataduras o esposas.
Doce clavos encontrados en el resto del esqueleto sugieren que no fue colocado en un ataúd, sino sobre una tabla o soporte. El 13º estaba clavado horizontalmente en el talón derecho del hombre.
Evidencia de crucifixión
En tiempos romanos, la crucifixión era relativamente común, pero las víctimas generalmente eran atadas a la cruz, no clavadas.
Cuando se usaban clavos, solían ser retirados después. Por eso, la preservación de este indicio arqueológico se considera extremadamente rara.
Los arqueólogos evalúan que es improbable que el metal haya atravesado el hueso accidentalmente durante el montaje del soporte de madera.
También hay señales de un agujero adicional, interpretado como un primer intento fallido de clavar el cuerpo.
Los autores afirman que, aunque el descubrimiento no es una prueba incontestable, la crucifixión es la única explicación plausible.
Con esto, el caso de Fenstanton pasa a ser el cuarto registro mundial de crucifixión identificado por evidencias arqueológicas.
Entierro formal y actividad industrial
Para los investigadores, el aspecto destacado del esqueleto no es solo la crucifixión, sino el hecho de que el cuerpo fue recuperado tras la muerte y recibió un entierro formal, junto a los demás sepultamientos del lugar.
Además del caso inusual, el equipo encontró un volumen de huesos de animales en una área. Por la disposición del material, los arqueólogos creen que la grasa del ganado se utilizaba en la fabricación de jabón o velas a gran escala allí.
Con información de Revista Galileu.

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