Un objeto que viene de las profundidades del espacio acaba de sorprender a la ciencia. Descubierto por astrónomos de la Universidad de Oxford, el cometa 3I/ATLAS puede tener más de siete mil millones de años — mucho antes del surgimiento de nuestro sistema solar.
Investigadores de la Universidad de Oxford anunciaron el descubrimiento de un cometa que puede haberse formado mucho antes del nacimiento del sistema solar.
Llamado 3I/ATLAS, fue identificado a principios de julio y está intrigando a la comunidad científica con su edad estimada en más de siete mil millones de años.
Un descubrimiento inesperado
El cometa fue localizado el 1 de julio de 2025 por el telescopio de investigación ATLAS, en Chile. Estaba a unos 670 millones de kilómetros del Sol cuando fue detectado.
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La sorpresa fue grande: se trataba de un objeto interestelar, es decir, que venía de fuera del sistema solar, y parecía seguir una trayectoria completamente diferente a la de los otros dos visitantes conocidos.
Matthew Hopkins, doctor por la Universidad de Oxford, estaba a punto de salir de vacaciones cuando recibió los datos. Había defendido su tesis solo una semana antes. “En vez del miércoles tranquilo que había planeado, me desperté con mensajes como ‘3I!!!!!!!!!!’”, contó. El descubrimiento le dio la oportunidad de probar su modelo predictivo en tiempo real.
Visitante de otra parte de la galaxia
El 3I/ATLAS es el tercer objeto interestelar detectado en nuestro sistema solar.
Los dos anteriores fueron ʻOumuamua, en 2017, y el 2I/Borisov, en 2019. Pero el nuevo cometa es aún más intrigante. Parece haber venido de una región de la galaxia completamente diferente: el disco grueso de la Vía Láctea.
Este disco contiene estrellas antiguas que orbitan por encima y por debajo del plano galáctico, a diferencia del Sol y la mayoría de las estrellas, que están en el disco delgado.
Esto puede indicar que el cometa tiene un origen mucho más remoto en el tiempo y el espacio.
Chris Lintott, profesor de astrofísica en Oxford, afirmó que hay una probabilidad de dos tercios de que el 3I/ATLAS sea más viejo que el sistema solar. Si esto se confirma, el cometa habría estado vagando por el espacio interestelar durante miles de millones de años.
Actividad y composición del cometa
Las observaciones iniciales indican que el 3I/ATLAS está activo. Ya libera gases y polvo a medida que se aproxima al Sol, conforme su superficie congelada es calentada.
Esto sugiere una composición rica en hielo de agua. Se cree también que es más grande que los objetos interestelares anteriores.
Hopkins destacó que, a diferencia de los cometas comunes, como el Halley, que se formaron dentro del sistema solar hace como máximo 4.5 mil millones de años, los visitantes interestelares pueden ser mucho más antiguos. Y el 3I/ATLAS parece ser el más viejo registrado.
El modelo que predijo la llegada
El equipo utilizó el Modelo Ōtautahi-Oxford para prever y rastrear el cometa. Este modelo es el primero en aplicar análisis predictivo en tiempo real a un objeto interestelar.
Fue probado justo cuando el grupo se preparaba para el inicio de las operaciones del Observatorio Vera C. Rubin.
El Rubin, que debe comenzar sus actividades pronto, puede detectar entre 5 y 50 objetos interestelares en los próximos años, según el modelo.
Con el descubrimiento del 3I/ATLAS, los científicos están más optimistas. Rosemary Dorsey, de la Universidad de Helsinki, dijo que ahora es posible que se encuentren hasta 50 objetos similares, algunos con tamaño cercano al del 3I.
Visibilidad para astrónomos aficionados
Además de ser un descubrimiento científico importante, el 3I/ATLAS podrá ser visible para el público. Astrónomos aficionados con telescopios de tamaño medio podrán observarlo entre finales de 2025 y principios de 2026.
Esta posibilidad aumenta aún más el interés en torno al cometa. Para la ciencia, es una ventana al pasado remoto de la galaxia. Para el público, será una rara oportunidad de ver un visitante de otro sistema estelar cruzando los cielos.
Un cometa que desafía el tiempo
El 3I/ATLAS surge como un hito en las investigaciones sobre objetos interestelares.
Su probable origen en una estrella antigua del disco grueso de la Vía Láctea, su edad estimada de más de siete mil millones de años y su visible actividad lo convierten en un cometa único.
El descubrimiento fortalece las expectativas en relación a las futuras operaciones del Observatorio Rubin y señala una nueva fase en la exploración de cuerpos celestes venidos de fuera del sistema solar.

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