A pesar de parecer contradictorio, el intercambio de petróleo entre Brasil y Estados Unidos sigue una lógica técnica y estratégica que moviliza miles de millones de dólares
En 2024, Brasil y los Estados Unidos intensificaron el comercio bilateral de petróleo, consolidando la commodity como uno de los principales productos de intercambio entre las dos mayores economías del continente americano. Lo curioso es que ambos exportan e importan petróleo crudo uno del otro — lo que, a primera vista, parece un contrasentido. Pero la práctica tiene sentido desde el punto de vista técnico, logístico y comercial, como explican especialistas y datos oficiales.
De acuerdo con información de la Cámara Americana de Comercio (Amcham), el petróleo crudo fue el ítem más exportado por Brasil a Estados Unidos en 2024. A su vez, el mismo producto también apareció en la sexta posición entre los ítems más importados por Brasil de la economía americana. Este intercambio de petróleo, aparentemente redundante, se explica por diferencias en la calidad del petróleo, en la capacidad de refinación y en las necesidades de derivados de cada país.
¿Por qué Brasil y EE. UU. intercambian el mismo producto? Entienda cómo funciona el comercio bilateral de petróleo
La explicación para esta relación comercial compleja está en la composición del petróleo. El producto extraído en diferentes partes del mundo tiene características específicas, como densidad (liviana, media o pesada) y contenido de azufre (dulce o ácido). Estas variaciones influyen directamente en los derivados que pueden ser producidos, como gasolina, diésel, queroseno, nafta y aceites combustibles.
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Brasil, por ejemplo, exporta principalmente el petróleo del pré-sal, considerado de alta calidad, por ser ligero y tener bajo contenido de azufre. Según Mahatma Ramos dos Santos, director técnico del Instituto de Estudios Estratégicos de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (Ineep), este tipo de petróleo crudo tiene un alto valor agregado, requiere menos etapas de refinación y tiene menor huella de carbono, lo que lo hace bastante atractivo en el mercado internacional.
Por otro lado, los Estados Unidos, especialmente la región del Golfo, también producen aceites de buena calidad, pero con composiciones diferentes a las del pré-sal brasileño. Según Petrobras, hay momentos en que las refinerías nacionales necesitan un tipo de petróleo que complemente el perfil de producción local. Es cuando el país importa petróleo estadounidense, generalmente más ligero o con características específicas que favorecen la producción de determinados combustibles.
La capacidad de refinación determina qué comprar
La elección sobre qué exportar o importar no depende solo de la calidad del petróleo, sino también de la estructura de las refinerías. Como explica Roberto Ardenghy, presidente del Instituto Brasileño de Petróleo y Gas (IBP), cada refinería tiene un proyecto técnico propio, que determina qué tipos de petróleo pueden ser procesados con mayor eficiencia y qué derivados son priorizados.
“El parque de refinación brasileño trabaja con un blend que equilibra viabilidad económica y planificación de abastecimiento. La configuración técnica de cada unidad influye directamente en la decisión de importar ciertos tipos de aceite para componer este blend”, afirma Ardenghy.
Esta flexibilidad permite que el país adapte su matriz de abastecimiento según la demanda interna. Brasil, por ejemplo, consume más diésel y queroseno de aviación, lo que requiere ajustes en la mezcla de petróleo procesada en las refinerías.
Números del comercio bilateral de petróleo en 2024
De acuerdo con datos oficiales, Brasil exportó US$ 7,5 mil millones en petróleo crudo y aceites combustibles a Estados Unidos en 2024, lo que representó un crecimiento del 23,1% y 41,6%, respectivamente, en comparación con el año anterior. En sentido contrario, los EE. UU. vendieron a Brasil US$ 6,4 mil millones en productos similares, pero con una caída del 18% y 9,2% en relación a 2023.
Estos números muestran que, a pesar de que el intercambio involucra el mismo tipo de producto, lo que se está comercializando son aceites con finalidades diferentes, integrando estrategias de abastecimiento distintas. Mientras Brasil exporta volúmenes crecientes del pré-sal, los Estados Unidos venden aceites con características que se adaptan mejor a determinadas refinerías brasileñas.
Brasil exporta más de la mitad del petróleo que produce
Por primera vez en la historia, Brasil exportó más de la mitad de su producción de petróleo en 2024. En total, 52% del petróleo extraído en el país fue destinado al mercado externo, consolidando al país como uno de los principales proveedores globales de petróleo crudo.
Según João Victor Marques Cardoso, investigador de FGV Energía, Brasil ha comenzado a ser visto como una alternativa estratégica al suministro europeo, especialmente tras las sanciones impuestas a Rusia por la guerra en Ucrania. Además de China, los Estados Unidos son uno de los mayores compradores del petróleo brasileño actualmente.
La nueva posición de Brasil en el escenario global también ha alterado la dinámica de actuación de Petrobras. La participación de la estatal en las exportaciones cayó del 43% en 2021 al 38% en 2024. Específicamente en el comercio con los EE. UU., la caída fue aún mayor: del 42% al 17%.
A pesar de eso, Petrobras sigue siendo una pieza clave en el mercado internacional. La empresa afirma que es superavitaria en petróleo y vende solo el excedente de la demanda interna. Cada carga exportada es negociada individualmente, de acuerdo con las condiciones del mercado.
Derivados y valor agregado en la pauta comercial
Otro punto relevante es la presencia de los aceites combustibles derivados del petróleo en la pauta de importación brasileña. En 2024, el país compró de EE. UU. más del doble, en valor, de este ítem en relación a las exportaciones. Esto muestra que Brasil aún depende de la importación de algunos derivados, a pesar de ser exportador neto de petróleo crudo.
Para Mahatma Santos, del Ineep, esta dependencia indica un potencial de crecimiento para el sector de refinación nacional. Él defiende que Brasil invierta más en la producción de derivados de mayor valor agregado, lo que fortalecería la balanza comercial y crearía empleos calificados en la industria.
“El parque nacional de refinación puede ser una herramienta estratégica para que Brasil avance en el comercio internacional de combustibles procesados, y no solo como exportador de materia prima cruda”, explica Santos.
Una relación estratégica en tiempos de incertidumbre global
La relación entre Brasil y EE. UU. en el comercio de petróleo también está influenciada por el contexto geopolítico. Con el agravamiento de las sanciones americanas a países como Rusia, Venezuela e Irán, Brasil surge como un socio fiable y políticamente estable para garantizar el suministro de petróleo a los Estados Unidos.
Según Cardoso, el futuro de este flujo comercial depende de la capacidad de reposición de las reservas petroleras en ambos países. Esto se debe a que las previsiones indican que el pico de producción de Brasil y de EE. UU. debe ocurrir hasta 2030. Mantener excedentes exportables dependerá de nuevos descubrimientos, inversiones y avances tecnológicos.
No es solo petróleo — es estrategia
El intercambio de petróleo entre Brasil y Estados Unidos es mucho más que una simple compra y venta de petróleo crudo. Se trata de una estrategia industrial y geopolítica, moldeada por variables como calidad del petróleo, capacidad de refinación, demanda de derivados y conjuntura global.
Este comercio bilateral de petróleo moviliza miles de millones de dólares y muestra cómo dos grandes productores pueden mantener relaciones complementarias, beneficiándose mutuamente de la diversidad de sus recursos naturales y de la configuración de sus cadenas productivas.

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