Muestras lunares traídas por China después de más de 40 años revelaron magnesiumchangesite-(Y) y changesite-(Ce), dos minerales inéditos que amplían el estudio de la composición de la Luna.
La Luna volvió al centro de la exploración espacial después de que investigadores identificaran dos nuevos minerales en muestras recolectadas por la misión china Chang’e 5, lanzada en 2020. Según la Administración Espacial Nacional de China, el descubrimiento fue anunciado el 24 de abril de 2026, durante la apertura del Día Espacial de China.
En este contexto, los materiales recibieron los nombres magnesiumchangesite-(Y) y changesite-(Ce). Ambos fueron aprobados por la Comisión de Nuevos Minerales, Nomenclatura y Clasificación de la Asociación Mineralógica Internacional, tras análisis realizados en el material lunar traído por la misión.
El anuncio refuerza una nueva fase de la exploración lunar. Al fin y al cabo, entre 1969 y 1976, misiones de los programas Apollo, de Estados Unidos, y Luna, de la Unión Soviética, ya habían traído muestras de la Luna. Sin embargo, después de la Luna-24, este tipo de misión estuvo interrumpida por más de cuatro décadas.
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Muestras lunares revelan composición química inédita
Sin embargo, la importancia del descubrimiento va más allá de la identificación de nuevos nombres científicos. Los minerales presentan estructuras cristalinas y combinaciones químicas sin equivalente conocido, formadas en condiciones muy diferentes a las encontradas en la Tierra.
Así, la ausencia de agua, las temperaturas extremas y el ambiente sin atmósfera ayudaron a moldear una química lunar propia. De esta forma, los materiales revelan cómo el regolito de la Luna evolucionó durante largos períodos sin erosión similar a la terrestre.
En este proceso, la formación de los minerales puede estar ligada a la cristalización de antiguos magmas lunares, al enfriamiento de materiales tras impactos de meteoritos y a la lenta transformación del polvo lunar.

Chang’e 5 puso fin a un hiato de más de 40 años
Así, en 2020, la Chang’e 5 marcó el primer retorno de muestras lunares en más de 40 años. Con ello, China se convirtió en el tercer país en lograr esta hazaña, después de Estados Unidos y la antigua Unión Soviética.
Ahora, con herramientas científicas más avanzadas, el mismo material abre nuevas respuestas sobre la evolución de la Luna. Por lo tanto, el descubrimiento muestra que observar nuevamente un cuerpo conocido puede revelar algo completamente inesperado.
Chang’e 6 y Chang’e 7 amplían el plan lunar chino
Mientras tanto, la misión Chang’e 6 avanzó aún más en 2024 al traer 1.935,3 gramos de muestras del lado oculto de la Luna, una región con geología diferente a la cara más conocida.
A continuación, la próxima etapa será la Chang’e 7, planeada para explorar el polo sur lunar. Esta misión integra un proyecto más amplio de China para establecer la Estación Internacional de Investigación Lunar, prevista para la década de 2030.
Por lo tanto, el descubrimiento de nuevos minerales lunares no representa solo un avance mineralógico. También muestra que la Luna aún guarda procesos químicos desconocidos y puede sustentar una nueva fase de presencia científica.
Y tú, lector? ¿Cuántas respuestas crees que aún están escondidas en el polvo lunar?

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