La Guerra Comercial entre los Estados Unidos y China está lejos de acabar: Mientras Donald Trump amenaza con tarifas del 100%, China ofrece tarifa cero para países menos desarrollados y refuerza influencia internacional.
La guerra comercial entre los Estados Unidos y China está lejos de acabar, y los recientes movimientos de ambos países muestran que la disputa está calentándose aún más. Por un lado, Donald Trump, presidente electo de EE. UU., intensifica su postura agresiva, amenazando a países del Brics con tarifas de importación del 100% sobre sus productos. Por otro lado, China responde con estrategias diplomáticas y comerciales, acercándose a naciones emergentes y menos desarrolladas, ofreciendo ventajas comerciales que pueden cambiar las reglas del juego.
Trump y la protección del dólar americano
Desde su campaña, Trump ha prometido proteger el dólar americano de posibles amenazas, especialmente aquellas provenientes del grupo Brics — formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. En una de sus publicaciones en la red Truth, Trump dejó claro que no aceptará ninguna tentativa de desdolarización. La idea de una moneda común para el Brics, discutida en octubre durante la cumbre del grupo en Kazán, Rusia, encendió una alerta en Washington.
Trump amenazó con imponer tarifas del 100% sobre productos provenientes de los países del Brics en caso de que avancen con planes de una moneda alternativa. “La idea de que los países del Brics están tratando de alejarse del dólar mientras nosotros nos quedamos parados observando ACABÓ”, declaró Trump. Reforzó que Estados Unidos no permitirá que el dólar pierda su estatus de moneda de reserva mundial.
-
Trump anuncia bombardeo de objetivos militares de EE. UU. en la isla iraní, responsable de alrededor del 90% de las exportaciones de petróleo de Irán, y advierte que podría atacar aún más si hay amenazas a la navegación en el estratégico Estrecho de Ormuz.
-
Con menos de 40 km de ancho, el Estrecho de Ormuz concentra el 20% del petróleo mundial y se convierte en epicentro de una crisis global tras la operación militar contra Irán que paralizó petroleros y disparó los precios de la energía.
-
Israel, armas nucleares y el plan llamado “Opción Sansón”: qué ocurriría si el país decidiera usar hasta 90 ojivas en una guerra en Oriente Medio
-
“No hay dónde esconderse en un barco.” Marinheiros presos cerca de Irán relatan ataques, miedo y falta de agua y comida en una crisis que presiona a la región
Además de las tarifas, Trump y sus asesores evalúan otras medidas para mantener el dominio del dólar, incluyendo controles de exportación e impuestos sobre comercio con naciones que adopten monedas alternativas.
La respuesta de China
Mientras Trump endurece el discurso, China sigue en dirección opuesta, optando por construir alianzas con países emergentes y menos desarrollados. Desde el día 1 de este mes, Pekín adoptó una nueva política comercial que exime de tarifas todos los productos provenientes de países clasificados como «menos desarrollados» por la ONU. Esto incluye naciones con ingreso per cápita bruto inferior a US$ 1.018, la mayoría de ellas ubicadas en África.
Esta medida coloca a China como el primer gran actor económico global en adoptar una política arancelaria tan amplia para países menos favorecidos. La expectativa es crear nuevas oportunidades de exportación para estas naciones en el vasto mercado chino. Según el Ministerio del Comercio de China, el objetivo es fortalecer asociaciones y ayudar a estos países a integrarse al comercio global.
El avance de China en África, por ejemplo, no es novedad. En los últimos 20 años, las inversiones chinas en la región saltaron de modestos US$ 74,8 millones en 2003 a impresionantes US$ 4,23 mil millones en 2020. Y el futuro promete aún más: el presidente Xi Jinping anunció que China ofrecerá US$ 50 mil millones en financiamiento a África en los próximos diez años.
Tecnología en la mira de la guerra comercial
La tensión entre los Estados Unidos y China también se refleja en el área tecnológica. Recientemente, el Departamento de Comercio de EE. UU. impuso nuevas restricciones al acceso de China a tecnologías avanzadas para producción de semiconductores. Pekín reaccionó rápidamente, anunciando restricciones a la exportación de materiales esenciales, como galio y germanio, utilizados tanto en tecnologías civiles como militares.
Estos embargos mutuos demuestran que la guerra comercial va más allá de las tarifas y asociaciones económicas. Ahora, la disputa está profundamente arraigada en el control de tecnologías estratégicas, esenciales para el futuro de la innovación y la seguridad nacional.
El impacto de la tarifa cero de China
La decisión de China de adoptar tarifas cero para países menos desarrollados va mucho más allá de una medida económica. Es un movimiento estratégico para ampliar su influencia global, especialmente en regiones donde la presencia de los Estados Unidos es limitada. En la práctica, esto crea una red de dependencia económica, fortaleciendo vínculos comerciales y diplomáticos con países que tienen pocos recursos para negociar en pie de igualdad con grandes potencias.
Esta política se alinea con la narrativa china de ser un socio confiable y solidario, en oposición a la postura más impositiva adoptada por los Estados Unidos bajo Trump. Esto refuerza la visión de Pekín como un líder alternativo en el orden económico mundial.
¿Qué esperar de esta guerra comercial?
La guerra comercial entre los Estados Unidos y China está lejos de ser solo una disputa de tarifas. Se trata de una batalla por el liderazgo económico y tecnológico global, con cada lado utilizando sus mejores armas. Trump apuesta en el proteccionismo y en la defensa del dólar como moneda central del comercio global, mientras que China expande sus asociaciones y busca reducir la dependencia de la moneda americana en transacciones internacionales.
Lo que está claro es que ninguno de los dos lados está dispuesto a ceder. La postura firme de Trump puede causar tensiones con aliados tradicionales, como Brasil, mientras que la estrategia china de ofrecer ventajas comerciales a países menos desarrollados aumenta su influencia en regiones estratégicas. En el centro de esta disputa está el futuro de la economía global, que será moldeado por las decisiones y alianzas hechas hoy. Resta saber hasta dónde están dispuestos a llegar estos dos gigantes para alcanzar sus objetivos.



Sabemos das intenções intenções dos EUA, ou seja , submeter as nações mais pobres e vulneráveis , a aceitar e ficarem refém da sua política expansionista. a China e o brics juntamente com países amigos, têm uma missão fundamental e muito importante, se unirem e fazer frente as intenções de ameaças do Trump.