Investigadores detallan planes de ingeniería y la posibilidad de abandono de la ciudad histórica ante la aceleración del aumento del nivel del mar.
La icónica ciudad de Venecia, un Patrimonio Mundial de la UNESCO, enfrenta una amenaza existencial debido al aumento del nivel del mar.
Un nuevo estudio conducido por un equipo internacional de oceanógrafos, liderado por Piero Lionello, de la Universidad de Salento, examinó cuatro estrategias radicales para evitar que la «ciudad flotante» desaparezca bajo las aguas en los próximos tres siglos. Las soluciones propuestas varían desde intervenciones de ingeniería masivas hasta la rendición total, reflejando la gravedad de la crisis climática en la región.
Actualmente, Venecia depende del sistema MOSE, un conjunto de barreras móviles que costó alrededor de 6 mil millones de euros y entró en operación en 2022. Sin embargo, los investigadores advierten que esta tecnología puede volverse insuficiente ante las proyecciones más pesimistas de calentamiento global. Para garantizar la supervivencia de la estructura urbana, los científicos presentaron alternativas que requieren planificación inmediata, dado que grandes proyectos de infraestructura pueden tardar hasta 50 años en completarse.
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Estrategias de aislamiento: diques en anillo y laguna cerrada
Una de las opciones discutidas en el estudio es la construcción de diques en anillo alrededor de las áreas más críticas de Venecia. Esta solución implicaría la creación de barreras circulares de aproximadamente 3 metros de altura, aislando las islas principales de las fluctuaciones de las aguas de la laguna.
Aunque eficaz para proteger monumentos contra un aumento del nivel del mar de hasta 6 metros, la medida alteraría drásticamente la conexión estética y cultural de la ciudad con su entorno acuático, impactando el turismo y el ecosistema.
Otra alternativa aún más robusta es el cierre permanente de la Laguna Veneziana mediante el sellado total de sus entradas y el aumento de la altura de las islas de barrera. Con muros de alrededor de 5 metros, esta estrategia podría proteger a la ciudad contra un aumento del nivel del mar de hasta 10 metros. El costo ambiental, sin embargo, sería el sacrificio total del ecosistema lagunar, exigiendo sistemas de bombeo y tratamiento de aguas residuales a gran escala para evitar la estancación del agua y garantizar la habitabilidad.
Mantenimiento del sistema actual y el costo de la adaptación
La continuidad de la estrategia de «laguna abierta», que utiliza las barreras móviles existentes, es la tercera opción analizada.
En este escenario, las compuertas se activarían siempre que el riesgo de inundación alcanzara un determinado nivel, preservando el intercambio de agua entre la laguna y el Mar Adriático la mayor parte del tiempo. Sin embargo, con el aumento del nivel del mar, el cierre de las barreras tendría que ser cada vez más frecuente, lo que podría transformar la laguna en un ambiente cerrado durante meses, generando problemas críticos de oxigenación y contaminación.
Los expertos estiman que las opciones de ingeniería, como los diques o el cierre permanente, podrían costar entre 0,5 y 4,5 mil millones de euros, además de los gastos operativos continuos. La eficacia de estas medidas depende directamente del control de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
Si el aumento del nivel del mar supera los límites previstos, incluso las defensas más sofisticadas solo podrán retrasar lo inevitable, obligando a la ciudad a enfrentar decisiones cada vez más difíciles.
La opción del retroceso: el fin de la Venecia histórica
La cuarta y más drástica opción presentada por los científicos es el retroceso total, que implica la reubicación de los residentes y el desmantelamiento o transporte de monumentos importantes a lugares seguros. Abandonar la ubicación histórica de Venecia sería un proceso doloroso y complejo, pero se considera una posibilidad real si los esfuerzos internacionales de mitigación climática fracasan.
Esta alternativa reconoce que, en última instancia, la naturaleza puede hacer que el mantenimiento de la ciudad en su ubicación original sea técnicamente imposible.
El estudio enfatiza que el aumento del nivel del mar es un proceso con gran inercia, lo que significa que las aguas seguirán subiendo incluso si las emisiones se reducen hoy. Por lo tanto, la discusión sobre estas estrategias no es solo teórica, sino una necesidad urgente para los gestores públicos y la comunidad global.
Salvar Venecia requerirá no solo miles de millones de euros y ingeniería de vanguardia, sino también una aceptación de transformaciones radicales en la identidad de la ciudad que el mundo conoce.
Haga clic aquí para acceder al estudio.

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