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Científicos alertan y la humanidad debe prepararse, pues los incendios ya no desaceleran como antes cuando cae la noche; el clima ha ampliado en un 36% las horas favorables al fuego y exigen una reacción contra los impactos en los bosques y en las ciudades.

Escrito por Alisson Ficher
Publicado el 19/04/2026 a las 12:08
Actualizado el 19/04/2026 a las 12:09
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El avance silencioso del fuego durante la noche altera patrones históricos, amplía el riesgo en bosques y presiona a las ciudades en áreas de vegetación, con un aumento consistente de las horas favorables a la quema en las últimas décadas.

La madrugada, durante mucho tiempo, funcionó como una tregua parcial en el avance de grandes incendios forestales en parte de América del Norte. Sin embargo, este patrón ha perdido fuerza.

Un estudio publicado en la revista Science Advances indica que las condiciones meteorológicas favorables al fuego se han extendido de manera consistente en las últimas décadas, permitiendo que las llamas avancen por más tiempo durante la noche y retomen intensidad en las primeras horas de la mañana.

Expansión de las horas de riesgo de incendios

El trabajo señala que el total anual de horas con clima propicio a la quema creció un 36% en comparación con la mitad de la década de 1970.

Además, los días con tiempo favorable al fuego aumentaron un 44%, lo equivalente a 26 días extras por año en relación al patrón observado hace aproximadamente cincuenta años.

En la práctica, la ventana de riesgo dejó de concentrarse solo en los períodos más cálidos de la tarde y comenzó a invadir franjas de la noche y de la mañana que antes ayudaban a frenar la propagación.

Noches más cálidas y secas favorecen el fuego

Los incendios forestales avanzan por la noche con un aumento del 36% en las horas de riesgo, revelando el impacto del cambio climático en bosques y ciudades.
Los incendios forestales avanzan por la noche con un aumento del 36% en las horas de riesgo, revelando el impacto del cambio climático en bosques y ciudades.

Este cambio altera uno de los mecanismos más importantes del comportamiento del fuego.

En escenarios tradicionales, la caída de la temperatura y la recuperación de la humedad relativa del aire durante la madrugada reducían la intensidad de las llamas y ofrecían condiciones más favorables para el combate.

Ahora, según los investigadores, noches más cálidas y más secas debilitan este intervalo de alivio y mantienen la vegetación en un estado más susceptible a la combustión.

Análisis de miles de incendios y datos históricos

El resultado no se basa en episodios aislados.

Para llegar a esta conclusión, el equipo analizó datos horarios de satélite referentes a casi 9 mil incendios de gran tamaño registrados entre 2017 y 2023 en diferentes áreas de América del Norte.

A partir de esta información, los autores entrenaron un modelo para relacionar la actividad del fuego a variables como temperatura, viento, lluvia, humedad del aire y humedad del material combustible, y luego aplicaron este sistema a series históricas de clima desde los años 1970.

Incendios más rápidos e intensos

Los datos más recientes ayudan a dimensionar la velocidad con la que estos eventos se han vuelto más peligrosos.

Entre los incendios analizados, el 60% alcanzó el pico de intensidad en menos de 24 horas.

Otro número refuerza el cambio de patrón: el 14% alcanzó este pico precisamente por la noche, contradiciendo la expectativa histórica de que la madrugada tendería a debilitar las llamas y abrir espacio para operaciones de contención más eficaces.

Impactos en el combate y en la previsibilidad

En lugar de servir como una pausa predecible, la noche ha pasado a ofrecer, en muchos casos, continuidad al avance del fuego.

Esto tiene un impacto directo sobre la planificación de respuesta, porque reduce el margen operativo que los brigadistas y equipos de emergencia solían tener entre un período crítico y otro.

Cuando el fuego permanece activo por más tiempo sin la desaceleración nocturna, el trabajo de contención se vuelve más complejo y las posibilidades de expansión rápida aumentan.

Regiones más afectadas por el avance del fuego

Los incendios forestales avanzan por la noche con un aumento del 36% en las horas de riesgo, revelando el impacto de los cambios climáticos en bosques y ciudades.
Los incendios forestales avanzan por la noche con un aumento del 36% en las horas de riesgo, revelando el impacto de los cambios climáticos en bosques y ciudades.

La distribución de este agravamiento no es homogénea.

En partes de California, el estudio indica alrededor de 550 horas adicionales por año con tiempo favorable al fuego en comparación con el período de referencia de la década de 1970.

Ya en sectores del suroeste de Nuevo México y del centro de Arizona, el incremento llega a hasta 2 mil horas anuales, colocando estas áreas entre las más presionadas por la ampliación del clima propicio a la quema.

En el oeste de Canadá, la tendencia también aparece de forma consistente.

Regiones de Alberta y de Columbia Británica registraron, según el estudio, algo entre 200 y 250 horas extras de condiciones meteorológicas favorables a los incendios en las temporadas actuales.

Cambio en el ritmo diario de los incendios

Este avance no representa solo más tiempo disponible para que el incendio queme.

Lo que cambia es el ritmo diario de la emergencia.

Cuando la humedad deja de recomponerse como antes y las temperaturas nocturnas siguen elevadas, el fuego encuentra menos barreras meteorológicas para permanecer activo en áreas de vegetación densa, corredores de ladera, márgenes de carreteras y zonas de transición entre bosques y ocupación humana.

La previsibilidad del comportamiento de las llamas, por su parte, disminuye.

Más riesgo a lo largo del año, no solo en verano

Aunque el estudio no trate cada hora adicional como sinónimo automático de incendio en curso, muestra que el trasfondo atmosférico se ha vuelto más permisivo para la permanencia y la intensificación del fuego.

No solo el verano concentra este agravamiento.

Aunque la estación sigue reuniendo la mayor ganancia absoluta de horas favorables al fuego, los investigadores indican que la deterioración también se ha extendido por otras partes del calendario.

Con esto, la cuestión deja de ser solo la severidad de una temporada clásica de incendios y pasa a involucrar la ampliación del período del año en que episodios agresivos pueden ocurrir con mayor facilidad y duración.

Ejemplos recientes refuerzan la alerta científica

Video de YouTube

Casos recientes ayudan a dar dimensión práctica a este escenario.

El estudio menciona incendios como el de Lahaina, en Hawái, en 2023, el de Jasper, en Alberta, en 2024, y los grandes incendios en Los Ángeles, en 2025, como ejemplos de eventos en los que el avance nocturno ganó relevancia.

Estos episodios no aparecen como prueba aislada, sino como señales de un patrón más amplio en el que la actividad del fuego durante la noche dejó de ser excepción en diferentes contextos climáticos.

Presión creciente sobre bosques y ciudades

La explicación presentada por los autores está ligada al debilitamiento del contraste diario entre las condiciones del día y de la noche.

Cuando este contraste disminuye, sobre todo por causa de noches más secas y menos capaces de recuperar humedad, la vegetación permanece vulnerable por más tiempo.

El fuego, entonces, encuentra continuidad donde antes había una especie de freno natural, aunque temporal, importante para contener velocidad, intensidad y área afectada.

Expertos en manejo y respuesta a desastres siguen este proceso con preocupación porque el cambio presiona ecosistemas ya expuestos a calor y sequedad prolongados.

También amplía la amenaza sobre comunidades instaladas en la llamada interfaz entre áreas vegetadas y ocupación urbana, justamente donde la expansión del fuego puede alcanzar casas, infraestructura, redes de energía, carreteras y servicios esenciales en intervalos cada vez menores.

El cambio en el comportamiento del fuego preocupa a los especialistas

La relevancia del estudio está, también, en la escala horaria del análisis.

Buena parte del debate público sobre incendios suele concentrarse en el tamaño del área quemada o en la duración total de la temporada.

Al medir el riesgo dentro de cada día, los investigadores muestran que la crisis no está solo en la extensión del calendario, sino en la pérdida de una pausa meteorológica que históricamente ayudaba a reducir daños y orientar el combate.

Sin ese respiro, incendios más persistentes tienden a exigir una respuesta más rápida, vigilancia continua y adaptación de protocolos en bosques y ciudades expuestas al borde de la vegetación.

La alerta de los científicos es que el fuego ya no depende solamente del calor de la tarde para ganar fuerza, y la erosión de ese antiguo intervalo nocturno transforma la madrugada en un período de riesgo elevado, con efectos directos sobre la seguridad, la planificación urbana y la protección ambiental.

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Alisson Ficher

Jornalista formado desde 2017 e atuante na área desde 2015, com seis anos de experiência em revista impressa, passagens por canais de TV aberta e mais de 12 mil publicações online. Especialista em política, empregos, economia, cursos, entre outros temas e também editor do portal CPG. Registro profissional: 0087134/SP. Se você tiver alguma dúvida, quiser reportar um erro ou sugerir uma pauta sobre os temas tratados no site, entre em contato pelo e-mail: alisson.hficher@outlook.com. Não aceitamos currículos!

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