Eneva está retomando la exploración de gas natural en la Cuenca del Paraná con una inversión de R$ 200 millones. El proyecto incluye almacenamiento de carbono y busca apoyar a las plantas de etanol en la reducción de emisiones. La empresa ya está generando empleos y espera comenzar perforaciones en 2027.
Eneva, una de las principales empresas brasileñas en el sector energético, está a punto de agitar el mercado con una inversión de R$ 200 millones para retomar la exploración de gas natural e iniciar un proyecto de captura de carbono en la Cuenca del Paraná.
La región, situada entre Mato Grosso do Sul y Goiás, no veía actividades exploratorias desde hace más de 20 años, pero estudios prometedores indican que podrían haber recursos valiosos allí.
No obstante, lo que Eneva busca va más allá del gas natural. ¿Está el futuro de la energía limpia en Brasil en la profundidad de las rocas salinas?
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La compañía comenzó, el mes pasado, a realizar levantamientos sísmicos para mapear el subsuelo y evaluar el potencial del área.
Con un plazo de aproximadamente un año y medio para finalizar esta etapa, Eneva ya mira 2027 como el año para iniciar la perforación de pozos exploratorios.
Como reveló Frederico Miranda, director de Exploración y Tecnologías de Bajo Carbono de Eneva, el objetivo inicial es encontrar gas natural.
Sin embargo, el proyecto también incluye un enfoque innovador: el almacenamiento de dióxido de carbono (CO₂), alineando la búsqueda de energía con los esfuerzos de descarbonización.
Explorando la Cuenca del Paraná: ¿por qué ahora?
La inversión de Eneva en gas natural en la Cuenca del Paraná retoma el interés en la zona, que había quedado olvidada durante décadas.
Cuando la empresa adquirió cuatro bloques exploratorios en 2021, durante el segundo ciclo de oferta de la ANP, ya visualizaba el potencial de la cuenca para este fin.
Pero fue al avanzar en estudios que Eneva se encontró con otra posibilidad: el uso de los llamados «reservorios salinos» para el almacenamiento de CO₂.
Según Miranda, estas estructuras geológicas profundas pueden ser ideales para contener dióxido de carbono, contribuyendo a la mitigación de los impactos ambientales.
Potencial de descarbonización y asociación con plantas de etanol
Eneva ya ha iniciado conversaciones con plantas de etanol interesadas en reducir su huella de carbono.
En estos procesos, el dióxido de carbono generado puede ser almacenado en los reservorios salinos, una solución práctica para empresas que buscan mejorar sus Calificaciones de Eficiencia Energética-Ambiental.
Además, la proximidad de las plantas con los bloques exploratorios reduce significativamente los costos de transporte del CO₂, haciendo del proyecto una propuesta atractiva tanto desde el punto de vista económico como ambiental.
Miranda destacó que, aunque la compañía también opera plantas termoeléctricas, la captura de CO₂ en plantas de etanol es más eficiente.
«Una planta de etanol genera exhaustión con un 95% a 98% de CO₂ puro, mientras que en las termoeléctricas ese porcentaje es de solo un 4%», explicó.
Esta diferencia hace que las plantas de etanol sean socios ideales para el proyecto de captura de carbono, reduciendo costos operativos y maximizando los beneficios ambientales.
Retorno financiero y desafíos para el futuro
A pesar del entusiasmo, Miranda señala que la exploración orientada únicamente al almacenamiento de CO₂ puede no ser financieramente viable.
Él cree que la asociación con la exploración de gas natural agrega valor y justifica la inversión.
No obstante, el proyecto aún depende de factores externos, como la creación de un mercado regulado de carbono en Brasil.
La propuesta de ley “Combustible del Futuro”, que busca regular el mercado de carbono y fomentar el uso de tecnologías de captura y almacenamiento, espera aprobación presidencial.
Aparte de beneficios ambientales, el proyecto ya tiene un impacto económico en la región de la Cuenca del Paraná, con la generación de alrededor de 500 empleos directos en las operaciones sísmicas y muchos otros indirectos en sectores de apoyo como la hotelería y la alimentación.
Eneva cree que la entrada en operación de los pozos podrá crear nuevas oportunidades de trabajo y crecimiento económico para la población local.
La reanudación de la exploración en la Cuenca del Paraná demuestra que Brasil tiene el potencial para convertirse en un pionero en la integración de exploración de gas y captura de carbono.
Sin embargo, aún quedan preguntas importantes: ¿cómo afectará el mercado regulado de carbono a proyectos como este? ¿Y está Brasil realmente preparado para liderar el movimiento global de descarbonización?

Porquê investir na bacia do Paraná ao invés de ir pra foz do Rio Amazonas, onde há 11 bilhões de óleo aguardando para serem retirados?!!!