Brasil y Argentina cierran la Operación Fraterno con 600 militares, barcos, submarino y aeronaves, en medio de la creciente tensión cerca de Venezuela
La Marina de Brasil anunció este viernes (22) el cierre de una acción militar conjunta con la Armada Argentina. La movilización ocurrió entre las aguas de Río de Janeiro y Salvador e involucró a más de 600 militares, cinco barcos, un submarino y dos aeronaves de guerra de ambas naciones.
Denominada «Operación Fraterno», la iniciativa comenzó el 7 de agosto y se concluyó el día 15. El ejercicio tuvo lugar 24 horas antes de la orden del gobierno de Estados Unidos para que tres destructores fueran desplazados a aguas cercanas a Venezuela.
Origen y evolución de la operación
La Operación Fraterno surgió en la década de 1970, en medio de la dictadura militar brasileña. Desde entonces, se ha convertido en un ejercicio anual que simboliza la cooperación entre los dos países. Lo más importante es que, a lo largo del tiempo, la dimensión de las maniobras ha aumentado.
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En ediciones anteriores, los ejercicios se realizaban cerca de la frontera. En 2023, por ejemplo, las actividades se concentraron entre Río Grande, Mar del Plata e Itajaí. Ya en el año anterior, se llevaron a cabo entre Río Grande (RS) y Puerto Belgrano, en Argentina.
Este año, el cambio llamó la atención. Las maniobras se trasladaron a la franja que va de Río de Janeiro a Salvador, región más cercana al norte de América del Sur.
Expansión de las fuerzas empleadas
Otro aspecto destacado fue la amplificación de los recursos movilizados por Brasil. En 2023, la participación nacional contó con 300 militares, un submarino, un avión y un barco.
Ahora, los números prácticamente se duplicaron: hubo 600 militares, cuatro barcos, un submarino y dos aeronaves.
La lista incluyó la Fragata “Independencia”, el Submarino “Tikuna”, los Barcos Patrulleros “Macaé” y “Guaratuba”, el Barco Barrendero “Aratu”, además de dos aeronaves, un “Skyhawk” y un helicóptero “Wild Lynx”. Por parte de Argentina, estuvo presente la Corbeta “Espora”.
Encuentros y entrenamientos
Antes de las actividades en el mar, los equipos participaron de adiestramientos en simuladores en el Centro de Adiestramiento Almirante Marques de Leão (CAAML).
También hubo reuniones preparatorias, visitas a los barcos, eventos deportivos en el Complejo Naval de Mocanguê y la ceremonia de apertura oficial.
El Vicealmirante Antonio Carlos Cambra, Comandante en Jefe de la Escuadra brasileña, recibió al Comandante del Grupo-Tarea argentino, Capitán de Navío Ramón Gustavo Bravo, además del Capitán de Fragata Jorge Gabriel Caceres, comandante de la Corbeta “Espora”.
Acciones en el mar
Las actividades prácticas reforzaron la interoperabilidad entre las dos marinas. Hubo simulaciones de persecución a embarcaciones enemigas, escenificadas por los patrulleros “Macaé” y “Guaratuba”.
También se realizaron ejercicios de ataque conjunto contra el submarino “Tikuna” y el paso por áreas bajo amenaza de aviones de caza, representadas por la aeronave AF-1.
Otro punto destacado fueron los disparos de cañones antiaéreos contra blancos luminosos lanzados al cielo y disparos de los cañones principales contra un blanco flotante en el mar.
Además, los militares entrenaron abordajes a embarcaciones sospechosas y navegación en canales simulados con riesgo de minas, conducida por el barco “Aratu”.
El helicóptero Wild Lynx también desempeñó un papel central en los ejercicios, reforzando la integración aérea y naval.
Nota oficial de la Marina
En un comunicado, la Marina de Brasil afirmó que la operación tuvo como objetivo «mejorar el entrenamiento de los equipos de ambas Marinas y fomentar la cooperación, con ganancias operacionales derivadas del intercambio de experiencias».
Según la nota, todas las actividades se realizaron en un ambiente de profesionalismo, respeto mutuo y camaradería.
Monitoreo de barcos norteamericanos
Mientras la operación se desarrollaba, el gobierno brasileño seguía otra movilización en el continente.
Las Fuerzas Armadas y el Itamaraty han estado monitoreando el desplazamiento de tres barcos militares de los Estados Unidos cerca de Venezuela.
La decisión partió del entonces presidente Donald Trump, quien justificó la medida como una forma de «frenar el flujo de drogas» provenientes del país vecino.
Días antes, Washington había duplicado la recompensa por el asesinato del presidente Nicolás Maduro a US$ 50 millones.
Venezuela, en respuesta, convocó a milicianos para estar en alerta.
Por ahora, Brasil no debe pronunciarse sobre el tema, pero sigue atento al escenario. Por lo tanto, el contraste entre el entrenamiento conjunto con Argentina y la tensión en la región del Caribe revela el delicado equilibrio que involucra la actuación naval brasileña.
Con información de Diario del Centro del Mundo.

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