Mientras el mundo observa, Elon Musk coloca a la Starship ante la prueba más arriesgada de la historia de SpaceX — un ensayo que podrá definir el éxito de las misiones rumbo a la Luna y a Marte
La SpaceX, empresa de Elon Musk, está a punto de protagonizar más un hito histórico en el desarrollo de cohetes reutilizables. El 11º vuelo de prueba de la Starship, el quinto y último de 2025, está previsto para ocurrir a partir del día 13 de octubre, y promete traer resultados cruciales para el futuro de la exploración espacial.
A diferencia de las misiones anteriores, esta prueba se enfocará en mejoras fundamentales en la reentrada atmosférica y en la resistencia del escudo térmico de la nave — puntos que, hasta ahora, representan los mayores desafíos para que SpaceX logre la reutilización total de sus vehículos.

Durante el ensayo, el gigantesco propulsor Super Heavy realizará un descenso controlado en el Golfo de México, mientras que la parte superior de la Starship seguirá en un vuelo suborbital antes de regresar al Océano Índico, cerca del noroeste de Australia. Esta maniobra audaz también servirá como prueba para el reinicio de los motores Raptor en el espacio, permitiendo que la nave ajuste su trayectoria antes de enfrentar el calor extremo de la reentrada.
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La información fue divulgada por Exame, con base en datos oficiales de SpaceX y análisis de especialistas en ingeniería aeroespacial. Según el material, el escudo térmico de la Starship enfrentará temperaturas superiores a 1.400°C, y, esta vez, parte de los azulejos cerámicos será removida intencionalmente. El objetivo es evaluar el desempeño de la nave en áreas vulnerables y mejorar el diseño de protección para versiones futuras.
Otro aspecto innovador de la prueba será la nueva configuración de aterrizaje del Super Heavy. En lugar de depender de un número fijo de motores, el cohete utilizará 13 motores Raptor al inicio del descenso, reduciendo progresivamente a cinco y, por último, a tres, en la etapa final. Esta estrategia busca probar la redundancia y el control del vehículo en diferentes fases del aterrizaje, garantizando mayor seguridad operativa.
Mientras los ingenieros ajustan cada detalle de la actual generación, SpaceX ya avanza en los preparativos para la Starship V3, programada para debutar en 2026. Esta versión, aún más poderosa, será capaz de alcanzar órbita terrestre plena y permitirá la implementación de la nueva flota de satélites Starlink, más grandes y eficientes.
La Starship V3 también será la primera en participar de pruebas de reabastecimiento en órbita, un procedimiento inédito entre naves impulsadas por propelentes criogénicos. Esta tecnología es considerada esencial para las futuras misiones rumbo a la Luna y Marte, tanto para la NASA como para los ambiciosos planes de Musk de transformar a la humanidad en una civilización multiplanetaria.
El vuelo del 13 de octubre, por lo tanto, no será solo otra prueba. Representa el punto de inflexión entre la era de los experimentos y el inicio de las operaciones reales de la nave más potente jamás construida. Si todo sale como se planeó, el ensayo marcará un paso decisivo hacia el futuro de la exploración espacial humana.

É simplesmente incrível o avanço da engenharia aeroespacial, de forma simples pensamos que seria algo simples de resolver aumentar a resistência dos materiais para ter ligas mais fortes e com maior capacidade de condução térmica, porém o modo de propagação muda drasticamente no vácuo, um ótimo exemplo disso é a sonda que foi lançada próxima ao sol, o material dela foi feito exatamente para aguentar altas temperaturas no vácuo onde o calor se propaga mas não conduz calor de forma igual, onde temos um lado de calor extremo, e o outro o frio do vácuo extremo, engenharia é incrível