El Estado brasileño enfrenta su mayor colapso ferroviario. Con 800 km de líneas destruidas y empresas perjudicadas, el estado necesita de R$ 4 mil millones para recuperar su red ferroviaria y evitar un colapso económico aún mayor. Trabajadores fueron despedidos y el futuro de las ferrovías es incierto.
El sistema ferroviario de Rio Grande do Sul, que ya fue uno de los pilares del desarrollo económico del estado, vive hoy su peor crisis en décadas.
Las inundaciones catastróficas de mayo de 2024 destruyeron más de 800 km de rieles, aislando al estado del resto de Brasil y comprometiendo seriamente su logística de transporte.
El impacto es tan profundo que el costo estimado para la reconstrucción de las ferrovías puede superar la impresionante cifra de R$ 4 mil millones, según estimaciones del sector y de autoridades públicas consultadas por el diario Correio do Povo.
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La destrucción de las líneas ferroviarias afectó directamente el transporte de mercancías esenciales, como granos, combustibles y productos químicos, perjudicando a grandes empresas y miles de trabajadores que dependen de esta infraestructura para sobrevivir.
La situación es tan crítica que expertos alertan sobre un posible colapso económico regional, si no se implementa urgentemente una solución viable.
Destrucción en masa: Líneas ferroviarias inutilizadas
De acuerdo con información del Correio do Povo, las lluvias torrenciales dañaron profundamente la red ferroviaria en dos de los tramos más estratégicos del estado: el ramal Canoas-Vacaria y la ruta Porto Alegre-Uruguaiana, que conecta Brasil con Argentina y Paraguay.
Puentes se derrumbaron, túneles fueron obstruidos por deslizamientos de tierra y rielos fueron retorcidos por la fuerza de las aguas, interrumpiendo el transporte de cargas y aislando ciudades enteras.
El estado depende de estas ferrovias para el transporte de productos agrícolas como soja, maíz y trigo, además de productos petroquímicos.
Empresas como la Refinaria Alberto Pasqualini (Refap) y Braskem, ubicadas en la Región Metropolitana de Porto Alegre, fueron seriamente afectadas.
«Cerca del 80% al 85% del transporte logístico de Braskem se hacía por trenes antes de las inundaciones», relató el Correio do Povo.
Desde entonces, la empresa ha tenido que utilizar camiones y barcos para mantener sus operaciones mínimas, aumentando sus costos logísticos.
Trabajadores despedidos y familias en desesperación
La destrucción de la red ferroviaria también trajo consecuencias devastadoras para los trabajadores del sector.
Según el presidente del Sindicato de Ferroviarios de Rio Grande do Sul (Sindifergs), João Calegari, más de 330 trabajadores fueron despedidos, mientras que otros 80 empleados fueron reubicados en ferrovias de otros estados, como Paraná y Santa Catarina.
«Nos preocupa no solo la falta de transporte en RS, sino también la situación de las familias que dependen de este sistema,» declaró Calegari al Correio do Povo.
La falta de empleos y el fin de los contratos temporales han aumentado la inseguridad alimentaria y la vulnerabilidad social en las regiones más afectadas.
Muchos ferroviarios afirmaron que no hay previsión de recontratación, ya que las obras de recuperación pueden llevar más de un año, según estimaciones preliminares de la Agencia Nacional de Transportes Terrestres (ANTT).
Empresas presionan al gobierno y a la concesionaria
La concesionaria Rumo Logística, responsable de la operación de las ferrovias en Rio Grande do Sul, afirmó al Correio do Povo que mantiene contacto constante con las autoridades públicas para encontrar una solución definitiva.
Sin embargo, el contrato de concesión de la empresa está próximo a vencer, previsto para 2027, lo que genera un impasse sobre quién será responsable por la inversión millonaria en la recuperación de la infraestructura ferroviaria.
De acuerdo con el Ministerio de Transporte, las negociaciones avanzan lentamente debido a la complejidad del proyecto y a la necesidad de recursos significativos.
La empresa afirma que los daños superan el valor previsto para mantenimiento regular y que no puede asumir sola los costos.
Infraestructura ferroviaria abandonada desde hace décadas
Aun antes de las inundaciones, el sistema ferroviario gaúcho ya enfrentaba graves problemas estructurales.
Según el Correio do Povo, a lo largo de las últimas décadas, la red ferroviaria activa en el estado se ha reducido de 3.150 km a solo 1.650 km, principalmente debido a la falta de inversiones y a la gestión ineficiente por parte de las empresas concesionarias.
Muchos tramos fueron desactivados por ser considerados económicamente inviables, mientras que otros fueron abandonados tras décadas sin mantenimiento.
Puentes corroídos, rielos oxidados y estaciones ferroviarias desactivadas son retratos de un pasado glorioso que parece cada vez más distante.
Estudio alerta sobre riesgos futuros
Un informe publicado por el Ministerio de Transportes en 2023 ya alertaba sobre el aumento de la frecuencia de desastres naturales que podrían comprometer la infraestructura de transporte en Brasil, especialmente las ferrovías ubicadas en áreas de riesgo, como la Estrada de Ferro Porto Alegre-Uruguaiana.
El estudio, realizado en colaboración con el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), reveló que 60% de las líneas férreas brasileñas son vulnerables a eventos climáticos extremos, como inundaciones y deslizamientos de tierra.
El informe recomendó la modernización de las estructuras ferroviarias y la implementación de políticas públicas para prevenir desastres, pero pocos avances se han registrado hasta ahora.
Con el sistema ferroviario de Rio Grande do Sul en ruinas y su economía regional comprometida, ¿podrá el estado reconectarse al resto de Brasil?
El desafío es inmenso, pero el tiempo corre en contra de la recuperación económica. El Correio do Povo continuará acompañando los desarrollos de esta crisis histórica.

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