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EUA desembolsan US$ 105 millones para proteger el GPS contra ataques enemigos porque el sistema que todo el mundo utiliza para ubicarse puede ser derribado en una guerra y dejar a miles de millones de personas en la oscuridad.

Escrito por Bruno Teles
Publicado el 17/04/2026 a las 16:33
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La Fuerza Espacial de EE. UU. cerró un acuerdo de 105 millones de dólares con Lockheed Martin para modernizar la infraestructura terrestre del GPS y proteger el sistema contra la guerra electrónica, con satélites de próxima generación capaces de emitir señales 63 veces más intensas que las actuales y mantener operaciones militares y civiles funcionando.

La Fuerza Espacial de EE. UU. formalizó este jueves (16) un acuerdo por un valor de 105 millones de dólares con Lockheed Martin para continuar con la modernización del GPS a partir de instalaciones de control situadas en suelo estadounidense. El anuncio, hecho el 16 de abril de 2026, integra un programa que ya dura más de diez años y ahora entra en una etapa enfocada en proteger el sistema contra la guerra electrónica y los intentos de bloqueo por fuerzas hostiles. La preocupación es directa: el GPS sostiene desde operaciones de combate hasta servicios civiles utilizados por miles de millones de personas, y cualquier ataque exitoso a sus satélites podría paralizar transportes, operaciones financieras y el suministro de energía alrededor del planeta.

El mecanismo de modernización actúa en dos frentes simultáneamente. En tierra, Lockheed Martin se encargará del soporte técnico para poner satélites en órbita, seguir sus primeros meses de funcionamiento y, cuando sea necesario, retirarlos de servicio, según Poder Aéreo. En el espacio, EE. UU. prepara la generación GPS IIIF, cuyos satélites podrán transmitir señales con una intensidad hasta 63 veces superior a la de los modelos en operación, según datos divulgados por el fabricante. El objetivo es garantizar que el GPS funcione con precisión incluso cuando los adversarios intenten corromper o silenciar sus señales.

Qué se está reforzando en el GPS y por qué EE. UU. aceleró la inversión

Los EE. UU. cerraron un acuerdo de 105 millones de dólares con Lockheed Martin para proteger el GPS contra la guerra electrónica. Los satélites tendrán señales 63 veces más potentes.

El acuerdo amplía un trabajo conjunto entre la Fuerza Espacial y Lockheed Martin que ya suma más de diez años de colaboración en la infraestructura de comando del GPS. Las tareas cubiertas por la nueva inversión incluyen asistencia en lanzamientos, operaciones iniciales en órbita y el apagado controlado de satélites de la generación más reciente. Todo este esfuerzo se aplica a la línea GPS IIIF, que está en fase de desarrollo y representa el estadio más avanzado de la constelación.

La aceleración se justifica por el contexto actual. El GPS es considerado una de las infraestructuras críticas más sensibles del planeta, y los EE. UU. reconocen que adversarios ya poseen herramientas de guerra electrónica capaces de comprometer satélites de navegación. Blindar el sistema contra este tipo de amenaza dejó de ser cuestión técnica y se convirtió en prioridad de defensa nacional. El programa señala que Washington trata la protección del GPS como una inversión continua, sin previsión de cierre.

Señales 63 veces más potentes y el código M-Code para uso en combate

Los EE. UU. cerraron un acuerdo de US$ 105 millones con Lockheed Martin para blindar el GPS contra guerra electrónica. Los satélites tendrán señales 63 veces más potentes.

El núcleo técnico del programa es aumentar la resistencia del GPS a interferencias deliberadas. Los satélites que componen la generación IIIF fueron concebidos para irradiar señales con una fuerza hasta 63 veces mayor que la de los equipos actualmente en órbita, lo que hace exponencialmente más difícil para un adversario bloquear o falsificar los datos de localización recibidos en el campo.

Además de la potencia bruta, los nuevos satélites del GPS contarán con una señal exclusiva llamada M-Code, desarrollada para uso militar en entornos donde hay disputa activa por el espectro electromagnético. El M-Code fue diseñado para operar de manera confiable incluso cuando el enemigo emplea recursos de guerra electrónica para derribar comunicaciones por satélite en la zona de conflicto. Con esta capa extra de protección, las fuerzas armadas de EE. UU. pretenden mantener la capacidad total de navegación y coordinación táctica en cualquier escenario operacional.

El GPS como infraestructura global que va mucho más allá del campo de batalla

Aunque la inversión haya partido de la Fuerza Espacial de EE. UU., los efectos de la modernización alcanzan toda la cadena civil que depende del GPS. El sistema sostiene desde la navegación de aeronaves y embarcaciones hasta la sincronización de redes eléctricas y la validación de transacciones financieras en tiempo real. Una interrupción prolongada tendría consecuencias en cascada que afectarían economías enteras.

La dependencia mundial ha crecido de manera silenciosa a lo largo de décadas, y pocos países mantienen alternativas operativas propias. Rusia, China y Europa poseen constelaciones independientes, pero la mayoría de los dispositivos civiles del planeta aún utilizan los satélites americanos como referencia primaria de posicionamiento. Esto coloca a EE. UU. en una posición de responsabilidad doble: proteger el GPS para sostener su ventaja en escenarios de guerra electrónica y, al mismo tiempo, preservar la estabilidad de servicios civiles de los cuales miles de millones de personas dependen todos los días.

De la generación GPS III a GPS IIIF: el camino de la constelación

Lockheed Martin ya ha finalizado la fabricación de todos los satélites de la generación GPS III, que han traído ganancias relevantes de precisión y resistencia en comparación con los modelos anteriores. El enfoque ahora se concentra completamente en el ensamblaje e integración de la línea GPS IIIF, que deberá elevar el rendimiento de la constelación a un nivel sin precedentes. Cada nuevo satélite lanzado reemplaza una unidad más antigua y añade capacidades que el sistema original no preveía.

Los US$ 105 millones anunciados por EE. UU. indican que la modernización del GPS se trata como un proceso permanente. El espacio dejó de ser un dominio cooperativo y se convirtió en una arena de disputa, donde potencias rivales desarrollan armas de guerra electrónica capaces de inutilizar satélites de navegación. Mantener la constelación operativa en este entorno exige actualización constante, tanto en la tecnología embarcada en los satélites como en los centros de control de Lockheed Martin instalados en tierra.

¿Y tú, sabías que el GPS puede ser blanco de ataques en una guerra? ¿Crees que US$ 105 millones son suficientes para proteger el sistema que usa todo el mundo, o deberían EE. UU. invertir mucho más? Deja tu opinión en los comentarios.

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Bruno Teles

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