El Gobierno Japonés Reactivó 15 Reactores en Japón para Ampliar la Oferta Eléctrica Hasta 2040 y Reducir la Dependencia Externa, Pero Enfrenta Resistencia Local y Técnica.
El Japón volvió a colocar la energía nuclear en el centro de su planificación, 15 años después del desastre de Fukushima. El regreso, sin embargo, avanza a un ritmo lento y rodeado de cautela.
De los 54 reactores que el país tenía antes del accidente de 2011, solo 15 han sido reactivados hasta ahora. El movimiento ayuda a recomponer la matriz eléctrica, pero aún se encuentra con miedo social, reglas estrictas y fuerte presión local.
De 54 Reactores a Solo 15 en Operación
Después del terremoto y del tsunami que golpearon Fukushima Daiichi el 11 de marzo de 2011, el país desconectó todos sus reactores y endureció la fiscalización. La nueva regulación elevó las exigencias de seguridad y hizo que el regreso fuera mucho más lento.
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En este proceso, 24 reactores fueron retirados definitivamente del sistema y están en desmantelamiento. De los 30 restantes, solo 15 recibieron autorización para volver a operar, representando hoy casi 9 por ciento de la electricidad japonesa.
Kashiwazaki Kariwa Tomó Tres Años para Ver la Luz

El caso más simbólico de este regreso se encuentra en Niigata, en la planta de Kashiwazaki Kariwa. La autorización técnica salió en 2022, pero la operación efectiva solo avanzó después de tres años de resistencia política y social.
La planta es operada por Tepco, dueña de Fukushima Daiichi. El historial de la empresa pesó en contra del proyecto y alimentó la oposición de los residentes, que veían riesgo en entregar nuevamente una instalación de tal magnitud a una compañía marcada por graves fallas.
Meta para 2040 Incluye Nuclear, Renovables y Térmicas
El plan energético japonés tiene como meta 2040 una clara división entre fuentes. La meta prevé 40 a 50 por ciento de renovables, 20 por ciento de nuclear y 30 a 40 por ciento de térmicas.
El gobierno también ha comenzado a vincular este regreso con el avance de la inteligencia artificial, de los centros de datos y de las fábricas de semiconductores. Todos requieren un gran volumen de electricidad y aumentan la presión por una oferta estable en el país.
Fuente Indica que el Trauma Aún Moldea la Política Energética
Según Gonzalo Robledo, periodista que firma la investigación desde Tokio, el retorno nuclear también ha cobrado fuerza con la búsqueda de autonomía energética y con la promesa de neutralidad de carbono para 2050.
Al mismo tiempo, el pasado sigue pesando. Japón carga con el trauma de Hiroshima y Nagasaki, además de la memoria reciente de Fukushima, lo que hace que cualquier decisión sobre nuevas plantas sea mucho más sensible que en otros mercados.
Fukushima Aún Cuesta Caro y Debe Tomar Décadas

El impacto financiero del desastre sigue siendo enorme. Tepco calcula un costo total de alrededor de 103 mil millones de euros, sumando el desmantelamiento de la planta y las compensaciones pagadas o aún previstas para los afectados.
El desmantelamiento completo de Fukushima Daiichi fue organizado en dos etapas finales, con hitos en 2041 y 2051. Mientras tanto, drones miniaturizados y pruebas con robots ayudan a acceder a áreas que aún presentan radiación extrema.
Evacuación, Estigma y Muertes Indirectas Siguen en el Centro del Debate
El accidente no dejó muertes directas por radiación, pero la evacuación masiva y el pánico tuvieron efectos duraderos. El área aislada alrededor de la planta llegó a cerca de 1.150 kilómetros cuadrados.
Hasta 2023, una base local registró 2.339 muertes relacionadas de alguna manera con el desastre nuclear, incluyendo 119 suicidios y casos asociados a la interrupción de tratamientos, hipotermia y estrés entre ancianos. El daño humano aún pesa en la discusión sobre seguridad.
Especialistas Critican Residuos y Cuestionan la Necesidad de Expansión
Parte de los especialistas ve fallas importantes en esta estrategia. El primer punto es la ausencia de una solución consolidada para almacenar residuos nucleares a largo plazo.
El segundo es la propia demanda. Hay quienes sostienen que, incluso con el crecimiento digital, el consumo solo aumentaría entre 10 a 15 por ciento, algo que no justificaría acelerar tanto el regreso de esta fuente. Este debate mantiene el regreso bajo presión.
El avance nuclear japonés vuelve a colocar una fuente que parecía políticamente paralizada desde 2011, pero la reactivación sigue lejos de ser plena. El país intenta equilibrar la seguridad, la oferta eléctrica y las metas climáticas en un terreno aún contaminado por la memoria del desastre.
Con solo 15 reactores en operación y décadas de desmantelamiento por delante, la decisión de ampliar la presencia nuclear no cierra la cuenta por sí sola. Modifica la lectura estratégica de Asia y presiona la región.

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