Tras siglos sumergidos en el puerto de Alejandría, en Egipto, bloques gigantes de piedra que formaban parte del legendario Faro de Alejandría — una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo — están siendo recuperados. La operación internacional involucra arqueólogos, buzos e ingenieros, y promete revelar nuevos secretos de esta construcción milenaria con ayuda de tecnología de punta
Durante siglos, el Faro de Alejandría fue solo memoria y ruina sumergida. Ahora, piedras gigantes de hasta 80 toneladas comienzan a emerger del fondo del mar Mediterráneo, regresando a la superficie una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.
Un esfuerzo internacional de arqueólogos, buzos e ingenieros está trayendo de vuelta a la luz los cimientos de uno de los monumentos más icónicos de la historia.
El redescubrimiento en el fondo del puerto
A la orilla de Alejandría, en Egipto, el equipo responsable de la operación recuperó 22 bloques inmensos de piedra.
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Según los arqueólogos involucrados, estas estructuras formaban partes de la base, entrada y portal ceremonial del legendario Faro de Alejandría.
Cada bloque, sacado del fondo del puerto, es un pedazo literal de la historia, perdida desde los grandes terremotos del siglo XIV.
La misión no se trata solo de remoción física.
Es también un rescate simbólico y técnico de una obra que, durante más de mil años, guió a marinero y inspiró a civilizaciones.
La operación, que integra el proyecto internacional llamado PHAROS, está considerada la más ambiciosa realizada para recuperar el faro.

Un símbolo que iluminaba más que el mar
Construido alrededor de 280 a.C., el Faro de Alejandría fue una obra monumental del reinado de Ptolomeo II Filadelfo.
Situado en la isla de Faros, su nombre se volvió sinónimo de «faro» en varios idiomas.
La torre fue erguida no solo como guía para navegantes, sino también como demostración de poder y prestigio de la ciudad.
Con cerca de 100 metros de altura, la estructura estaba dividida en tres partes: una base cuadrada, una sección octogonal en el medio y, en la parte superior, una linterna cilíndrica. Una hoguera generaba la luz, que podía ser vista a hasta 50 kilómetros.
Relatos mencionan el uso de grandes espejos de bronce para concentrar el haz luminoso sobre el mar.
La torre sobrevivió durante más de mil años hasta ser destruida por terremotos en 1303 y 1323.
Lo que quedó acabó sumergido o fue utilizado en la construcción del Fuerte Qaitbay, erigido posteriormente en el mismo lugar.
Inmersión en el pasado y salto hacia el futuro
El primer descubrimiento submarino de partes del faro ocurrió en 1994. Desde entonces, los investigadores han registrado los fragmentos con tecnología moderna.
La nueva etapa, liderada por el CNRS francés, el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y la Fundación Dassault Systèmes, marca un nuevo nivel en el rescate del monumento.
Los bloques recuperados ahora incluyen dinteles y montantes de la entrada principal, además de piedras estructurales de la torre.
Un hallazgo inesperado llamó la atención: elementos de un pilón — portal típico de la arquitectura egipcia — construido con técnicas griegas. El origen y función de esta parte aún son desconocidos.
Cada pieza está siendo digitalizada en 3D con alta precisión.
El objetivo es crear un «gemelo digital» del faro.
La Dassault Systèmes lidera la modelación virtual, que permitirá simulaciones sobre la construcción, funcionamiento y colapso de la torre.
El análisis también involucra textos antiguos, monedas y grabados, comparados con los fragmentos recuperados.
Entender para preservar
A pesar de su fama, ningún faro de la Antigüedad ha llegado a nuestros días de forma significativa.
El de Alejandría fue el modelo para todos los demás, pero su diseño completo sigue siendo un misterio. No existen planos ni descripciones técnicas de la época.
Las reconstrucciones hasta hoy se han basado en ilustraciones e interpretaciones.
Con los datos recolectados y la modelación digital, los investigadores podrán responder preguntas antiguas: ¿cómo se reflejaba la luz de la hoguera? ¿Había lentes?
¿El faro fue reformado a lo largo de los siglos? ¿Cómo se derrumbó? El proyecto PHAROS busca respuestas científicas para estos puntos.
La reconstrucción también tiene valor cultural. Alejandría, que ya fue una potencia intelectual junto a Roma y Atenas, considera este trabajo como una oportunidad para recuperar parte de su identidad histórica.
El faro, vecino de la legendaria Biblioteca de Alejandría, era un símbolo de la ciudad. Traer sus piedras de vuelta es también una forma de reconectar el presente con el pasado.
El faro, que resistió por más de 1.600 años antes de sucumbir a terremotos, ahora regresa lentamente a la superficie.
Los bloques gigantes, que durante siglos permanecieron olvidados en el fondo del mar, ayudan a armar el rompecabezas de uno de los mayores logros de la ingeniería antigua.
La reconstrucción digital podría ser la clave para revelar cómo esta torre iluminaba los mares y dominaba los cielos. Más que historia, es un reencuentro con la ambición humana de construir lo imposible — y de recordar lo que el tiempo trató de borrar.

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