El cambio climático y el derretimiento polar redistribuyen la masa del planeta, desaceleran levemente la Tierra y retrasan el segundo bisiesto negativo, evitando un ajuste raro que podría desordenar los sistemas computacionales
El segundo bisiesto siempre ha sido una especie de “corrección de rumbo” de nuestro tiempo oficial: cuando la Tierra no coincide exactamente con el reloj atómico, se realiza un ajuste para que el UTC no se aleje del tiempo astronómico. Durante décadas, la tendencia era que la Tierra desacelerara y, de vez en cuando, la solución era añadir un segundo.
Sin embargo, la situación cambió cuando las mediciones comenzaron a indicar que la Tierra gira más rápido. Si esta aceleración continuara, la salida sería inédita: eliminar un segundo, el llamado segundo bisiesto negativo. La base indica que esto llegó a ser considerado para 2026, pero el escenario cambió y el ajuste se retrasó para 2029.
Por qué existían segundos intercalarios en el reloj de la Tierra
Los metrologistas necesitaron, durante muchos años, añadir un segundo intercalario a los relojes porque la Tierra, tradicionalmente, desaceleraba. La explicación citada involucra la fricción de las mareas causada por la Luna, haciendo que los días fueran un poco más largos que los 86,400 segundos “teóricos”.
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Este detalle es invisible para la rutina de casi todo el mundo, pero es crucial para mantener el Tiempo Universal Coordinado alineado con el tiempo astronómico. Es una diferencia minúscula, pero se acumula.
Qué cambia cuando la Tierra acelera y entra el segundo bisiesto negativo
Cuando la Tierra desacelera, se añade un segundo. Cuando ocurre lo contrario, el ajuste sería eliminar un segundo para evitar que el UTC se desincronice del tiempo astronómico.
La base deja claro que esto no sería perceptible para las personas en el día a día, pero podría tener un peso real para la infraestructura digital. Es precisamente por eso que la posibilidad de un segundo bisiesto negativo llamó tanto la atención.
El “efecto patinador” y cómo el derretimiento polar afecta la rotación
La explicación central de la base utiliza una imagen muy fácil de visualizar: el “efecto patinador”. Un patinador que quiere desacelerar abre los brazos; para acelerar, recoge los brazos junto al cuerpo.
Aplicando esto al planeta, cuando el hielo polar se derrite, la masa de agua se redistribuye y se extiende más alrededor del ecuador, como si la Tierra estuviera “abriendo los brazos”. Este desplazamiento de masa más lejos del eje de rotación, por la conservación del momento angular, tiende a desacelerar la rotación del planeta.
De 2026 a 2029: cómo el derretimiento “empujó” el ajuste
Según la base, científicos calcularon que el derretimiento masivo en Groenlandia y en la Antártida retrasó la necesidad de un segundo bisiesto negativo de 2026 a 2029.
La lectura es que este freno provocado por la redistribución de masa habría contrarrestado y superado la aceleración que había sido detectada anteriormente, cambiando la previsión del momento en que sería necesario eliminar un segundo.
Lo que los datos recientes sugieren sobre la duración del día
La base afirma que mediciones en tiempo real han comenzado a respaldar este cambio de dirección. Cita que boletines más recientes del IERS muestran nuevos valores positivos para la duración del día, sugiriendo que la aceleración ha cesado y que la Tierra está desacelerando ligeramente de nuevo.
Esto se alinea con investigaciones citadas en la base que dicen que, entre 2000 y 2020, los días se alargaron a una tasa de 1,33 milisegundos por siglo debido al derretimiento del hielo, con la redistribución de masa de los cambios climáticos dominando la rotación y superando incluso el efecto histórico de la fricción lunar.
El riesgo para sistemas computacionales y por qué manipular el tiempo se ha convertido en un problema
Según la fuente, destaca que redes e infraestructura digital pueden sufrir cuando el tiempo es “manipulado”, y llega a afirmar que la práctica de añadir o restar segundos no debe durar para siempre, citando una decisión de la Oficina Internacional de Pesas y Medidas de eliminarla a partir de 2025.
Es el tipo de detalle que ayuda a entender por qué un segundo más o menos, que parece una tontería en el reloj de la cocina, puede convertirse en un evento sensible para sistemas que exigen sincronización perfecta.
Al final, da una sensación extraña: un ajuste raro ha sido retrasado por un efecto colateral de los cambios climáticos. Cuando piensas en ello, ¿qué parece más frágil en esta historia, el comportamiento de la Tierra o la dependencia que la infraestructura digital tiene de un tiempo fijado en milésimas?

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