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Los daños causados por edulcorantes de refrescos cero pueden afectar hasta 2 generaciones, alterar genes relacionados con la inflamación, provocar intolerancia a la glucosa y elevar el azúcar en sangre, revela un estudio con sucralosa y stevia.

Escrito por Douglas Avila
Publicado el 13/04/2026 a las 14:02
Actualizado el 13/04/2026 a las 14:03
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Consumo creciente de edulcorantes artificiales levanta alerta científico sobre posibles efectos metabólicos heredables y alteraciones silenciosas en el organismo a lo largo de generaciones, incluso sin ingesta directa de las sustancias analizadas.

Un estudio conducido por investigadores de la Universidad de Chile encendió una nueva alerta sobre el consumo de edulcorantes sin calorías al señalar que la exposición a sucralosa y estevia, en ratones, estuvo asociada a alteraciones metabólicas, cambios en la microbiota intestinal y modificaciones en la expresión de genes relacionados con la inflamación y el metabolismo que se extendieron por hasta dos generaciones.

Los descendientes analizados no consumieron estos compuestos directamente, pero aun así presentaron parte de los efectos observados en los animales expuestos inicialmente.

Estudio sobre edulcorantes e impacto metabólico

Los resultados fueron publicados el 10 de abril de 2026 en la revista científica Frontiers in Nutrition y refuerzan una línea de investigación que intenta entender si sustitutos del azúcar, ampliamente usados en bebidas “zero”, alimentos industrializados y dietas de control de peso, pueden producir impactos biológicos más complejos de lo que se imaginaba.

Los autores destacan que el trabajo se realizó en modelo animal y, por lo tanto, no permite concluir que lo mismo ocurra en seres humanos.

La investigación evaluó 47 ratones machos y hembras, divididos en tres grupos.

Uno de ellos recibió solo agua, mientras que los demás consumieron agua con sucralosa o estevia durante 16 semanas.

Después de eso, los animales fueron reproducidos para formar la primera generación de descendientes y, a continuación, la segunda.

Tanto la generación F1 como la F2 recibieron solo agua, sin contacto directo con los edulcorantes, lo que permitió a los investigadores observar si los efectos asociados al consumo parental podrían persistir en los hijos y nietos.

Alteraciones en la glucosa y efectos a lo largo de las generaciones

Entre los principales hallazgos, los científicos identificaron cambios discretos, pero consistentes, en la forma en que el organismo manejaba la glucosa.

En la generación parental, no hubo diferencia relevante en la prueba oral de tolerancia a la glucosa.

Ya en la generación siguiente, los machos descendientes de los animales expuestos a sucralosa presentaron una leve alteración en la respuesta glicémica.

En la segunda generación, este grupo continuó mostrando signos metabólicos desfavorables, con elevación de la glucemia en ayunas.

En el caso de la estevia, los efectos metabólicos aparecieron de forma más limitada y tendieron a perder fuerza con el tiempo.

Impacto en la microbiota intestinal e inflamación

El trabajo también describe alteraciones en la microbiota intestinal, con impacto sobre la composición de las bacterias presentes en el intestino y reducción de ácidos grasos de cadena corta, sustancias consideradas importantes para el equilibrio metabólico e inflamatorio del organismo.

Según los investigadores, esta caída fue observada en los animales expuestos y también en los descendientes.

En el grupo de sucralosa, los cambios fueron más acentuados y persistentes, con indicios de mayor presencia de especies bacterianas potencialmente nocivas y menor presencia de microorganismos asociados a funciones benéficas.

Además del intestino, los científicos examinaron genes relacionados con la inflamación, la barrera intestinal y el metabolismo.

El estudio señala un aumento de la expresión de Tlr4 y Tnf en el intestino de los animales del grupo de sucralosa, tanto en la generación expuesta directamente como en la generación siguiente.

También se observó una menor expresión de Srebp1 en el hígado, alteración que persistió desde la generación parental hasta la segunda generación en este mismo grupo.

En el caso de la estevia, hubo un aumento de genes inflamatorios en la primera generación, pero este efecto no se mantuvo en la segunda.

Diferencias entre sucralosa y estevia

Estos hallazgos llevaron a los autores a sostener que los edulcorantes analizados no produjeron el mismo patrón de respuesta.

La sucralosa apareció asociada a efectos más estables y duraderos, mientras que la estevia demostró un impacto más restringido y menos persistente.

Aun así, los investigadores evitan tratar los resultados como prueba de daño clínico establecido.

Los animales no desarrollaron diabetes durante el experimento, y el propio grupo responsable del trabajo describe lo que encontró como señales biológicas tempranas, capaces de indicar mayor susceptibilidad a alteraciones metabólicas en determinadas condiciones.

Epigenética y transmisión de efectos

La hipótesis planteada por el equipo involucra mecanismos que extrapolan la simple presencia del edulcorante en la dieta.

Los autores discuten la posibilidad de participación de la microbiota intestinal en este proceso, ya que alteraciones en las bacterias del intestino y en la producción de metabolitos pueden influir en la actividad genética.

Se trata de un campo relacionado con la epigenética, área que investiga cambios en la forma en que los genes se expresan sin que haya alteración directa en la secuencia del ADN.

El estudio, sin embargo, no afirma que este mecanismo haya sido comprobado de manera definitiva en humanos.

Debate científico y límites del estudio

La divulgación de los resultados reavivó un debate que ya existe en la comunidad científica.

La sustitución del azúcar por edulcorantes de baja o ninguna caloría suele ser presentada como estrategia para reducir la ingesta energética y limitar picos glicémicos, sobre todo en productos destinados a quienes desean adelgazar o controlar el consumo de azúcar.

Al mismo tiempo, parte de las investigaciones recientes ha indagado si la relación entre estos compuestos y la salud metabólica es más compleja de lo que la lógica de “menos calorías, menos riesgo” sugiere.

Expertos consultados por el Science Media Centre tras la publicación pidieron cautela en la interpretación de los datos.

Destacaron que estudios con ratones ayudan a formular hipótesis e identificar mecanismos posibles, pero no pueden ser transportados automáticamente a la realidad humana.

Uno de los puntos planteados es que la transmisión de la microbiota entre animales puede ocurrir de modo diferente a lo que sucede entre personas, lo que limita comparaciones directas.

También se recordó que el artículo analiza un conjunto específico de genes y marcadores, sin permitir diagnóstico de enfermedad a partir de esos resultados aisladamente.

Uso de edulcorantes en el día a día

Aun con estas reservas, el estudio amplía la discusión sobre el uso rutinario de edulcorantes en refrescos, postres, yogures, suplementos y otros artículos de consumo diario.

El equipo chileno afirma que el objetivo no es provocar alarma, sino llamar la atención sobre la necesidad de profundizar la investigación sobre efectos a largo plazo, sobre todo en contextos de exposición frecuente y en fases sensibles de la vida reproductiva.

Hasta que haya evidencias más robustas en humanos, la recomendación presentada por los investigadores es de moderación, sin transformar los hallazgos en condena definitiva de estos productos.

El punto central de la investigación es menos espectacular de lo que el debate público a veces sugiere, pero ni por eso menos relevante.

En lugar de mostrar enfermedades instaladas, el estudio describe alteraciones graduales en procesos ligados al metabolismo, a la inflamación y al ambiente intestinal, con persistencia en descendientes que no recibieron los edulcorantes.

Es precisamente este carácter silencioso, medido en marcadores biológicos y no en síntomas evidentes, el que ayuda a explicar por qué el tema ha comenzado a movilizar una atención creciente entre investigadores de la nutrición y de la salud metabólica.

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Douglas Avila

Com uma paixão inabalável pela tecnologia e uma compreensão profunda do setor de petróleo, eu combino minha expertise técnica com insights do mercado energético para trazer uma perspectiva única ao mundo do jornalismo de petróleo. Minha abordagem inovadora e análises aprofundadas sobre a interseção entre tecnologia e energia têm estabelecido novos padrões na reportagem do setor. Mergulhe em minhas matérias para descobrir como a tecnologia está moldando o futuro do petróleo e transformando a indústria globalmente

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