Construido en 1910, el Laurindo Pitta sobrevivió a la Primera Guerra Mundial, participó en dos conflictos y hoy lleva turistas por la Bahía de Guanabara como el último barco histórico aún en operación.
Poca gente sabe, pero Brasil aún mantiene en operación un barco brasileño que participó en la Primera Guerra Mundial. Construido en 1910 en Inglaterra e incorporado a la Marina en el mismo año, el Laurindo Pitta es hoy el único sobreviviente de esa época en actividad en el país. Restaurado y convertido en barco-museo, aún realiza paseos por la Bahía de Guanabara, preservando un capítulo importante de la historia naval brasileña.
Más que un símbolo histórico, el remolcador centenario también es una de las atracciones culturales y educativas mantenidas por la Marina en Río de Janeiro, ayudando a mantener viva la memoria de la participación de Brasil en los conflictos globales.
Construcción e incorporación a la Marina
El remolcador Laurindo Pitta fue encargado por la Marina de Brasil al astillero británico Vickers, Sons & Maxim, Ltd., con sede en Barrow-in-Furness, en Inglaterra. Con 39 metros de longitud y capacidad de desplazamiento de hasta 514 toneladas, la embarcación fue entregada al gobierno brasileño en septiembre de 1910.
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Su nombre rinde homenaje a Laurindo Pitta, periodista y político brasileño que defendió la modernización de la Marina y la infraestructura naval a principios del siglo XX. La embarcación fue designada para servicios de apoyo en el puerto de Río de Janeiro y en misiones logísticas de pequeño porte.
Participación en la Primera Guerra Mundial
Con la entrada de Brasil en la Primera Guerra Mundial, en 1917, el Laurindo Pitta fue movilizado para integrar la División Naval en Operaciones de Guerra (DNOG), creada para colaborar con los aliados en las operaciones en el Atlántico Sur y la costa oeste de África. El barco fue uno de los siete que componían la fuerza naval brasileña enviada a la guerra.
El remolcador tuvo un papel esencial en las actividades de apoyo y logística de la escuadra. A pesar de no contar con armamento de gran porte, su función era estratégica: abastecimiento, socorro y patrullaje en áreas de riesgo.
Durante la misión en el exterior, el Laurindo Pitta enfrentó largas jornadas oceánicas, problemas mecánicos, brotes de enfermedad entre las tripulaciones y condiciones climáticas adversas. A pesar de ello, regresó a Brasil con su misión cumplida — y con marcas de la guerra en su casco de acero.
Actuación en otros períodos históricos
Después del fin del conflicto, el barco brasileño continuó al servicio de la Marina. Durante la Segunda Guerra Mundial, ayudó en las operaciones de defensa del puerto de Río de Janeiro. Entre las décadas de 1940 y 1980, actuó como remolcador de servicio general, con funciones en el Arsenal de Marina y en la Base Naval de Río.
A pesar de la llegada de nuevos modelos de remolcadores, el Laurindo Pitta continuó siendo utilizado debido a su robustez y confiabilidad. Solo en la década de 1990 la embarcación fue oficialmente retirada de sus funciones operativas, abriendo camino para su preservación como patrimonio histórico.
Transformación en barco-museo
En 1997, la Marina inició el proceso de restauración completa de la embarcación. El objetivo era transformarla en un barco-museo navegable, permitiendo visitas públicas y paseos educativos. Las obras fueron concluidas en 1999, respetando al máximo la configuración original del barco.
Desde entonces, el Laurindo Pitta forma parte del acervo flotante de la Dirección del Patrimonio Histórico y Documentación de la Marina (DPHDM), con base en el Espacio Cultural de la Marina, en el centro de Río de Janeiro. El barco pasó a ser utilizado en recorridos históricos por la Bahía de Guanabara, presentando al público puntos como la Isla Fiscal, el Fuerte de San Juan y la Escuela Naval.
Mantenimiento y conservación
Aún después de más de un siglo desde su construcción, el Laurindo Pitta sigue navegando gracias a constantes acciones de conservación y mantenimiento. En 2025, la Marina inició una nueva etapa de dique en el Arsenal de Marina de Río de Janeiro, después de ocho años sin mantenimiento en dique seco.
El dique involucró la revisión de los sistemas de propulsión, reparación estructural del casco y actualización de los equipos de seguridad. El objetivo fue garantizar la seguridad de las operaciones y preservar la integridad histórica de la embarcación.
Un símbolo vivo de la historia naval brasileña
El Laurindo Pitta es actualmente el único barco brasileño sobreviviente de la Primera Guerra Mundial que aún está en actividad. Esto lo convierte en una pieza única de la memoria marítima nacional e internacional.
La embarcación es más que un museo flotante: es un vínculo entre el pasado y el presente de la Marina de Brasil. Representa el esfuerzo histórico del país en conflictos internacionales y también la importancia de la preservación de bienes culturales y tecnológicos ligados a la defensa nacional.
El remolcador también se utiliza en fechas conmemorativas, como el Día de la Victoria, el Día de la Marina y eventos escolares, manteniendo vivo el legado de generaciones pasadas para los brasileños de hoy.


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