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Mientras lees esto, robots chinos ya están reemplazando tareas humanas en Perú, el miedo se ha convertido en fascinación, la curiosidad en necesidad, y la tecnología china está convirtiéndose en parte del día a día de un país entero.

Publicado el 18/04/2026 a las 23:29
Actualizado el 18/04/2026 a las 23:30
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Los robots chinos ya operan en Perú en áreas como entretenimiento, educación, industria y seguridad. Glexo, la primera empresa de robótica del país, tiene oficina en Shenzhen y un equipo técnico peruano que adapta la tecnología china al mercado local. Los robots cuestan entre US$ 4 mil y US$ 150 mil e incluyen humanoides que bailan, hablan y perros robóticos cuadrúpedos para áreas de riesgo.

Los robots chinos se están convirtiendo en parte de la vida cotidiana de Perú de una manera que nadie previó hace pocos años. Glexo, la primera empresa de robótica del país, importa tecnología de punta de Shenzhen, China, y la adapta al mercado peruano con un equipo técnico completamente local. Los robots chinos que llegan a Perú incluyen humanoides como el Glex One, que baila, camina y habla, y el Expertis, descrito como el robot humanoide más inteligente de la empresa, además de perros robóticos cuadrúpedos diseñados para entrar en lugares donde los humanos no pueden acceder. El precio varía entre US$ 4 mil y US$ 150 mil, y hasta el momento la empresa trabaja con alquiler para entretenimiento y exposiciones de tecnología, pero la demanda por aplicaciones prácticas está creciendo.

Lo que comenzó como curiosidad se ha convertido en necesidad. La robótica en Perú está avanzando rápidamente, y la aceptación pública que antes estaba marcada por el miedo se está transformando en fascinación, según los propios operadores de Glexo. «Trabajamos para democratizar la tecnología y hacerla accesible», afirmó el robot Expertis en una demostración para la CGTN, resumiendo en lenguaje programado lo que sus creadores humanos intentan hacer en la práctica: llevar robots chinos más allá de las ferias de tecnología e integrarlos al funcionamiento real de industrias, escuelas y servicios de emergencia en Perú.

Quiénes son los robots chinos que ya operan en Perú

Glexo trajo a Perú una línea diversificada de robots chinos que cumplen diferentes funciones. El Glex One es un robot humanoide que baila, camina y conversa, diseñado para crear una conexión emocional con el público y demostrar que la robótica no es solo funcional, sino que también puede ser envolvente. En las calles de Lima, el Glex One llamó la atención por ejecutar pasos de baile que resuenan con la cultura peruana, una estrategia intencional para reducir la resistencia inicial que muchas personas sienten ante máquinas humanoides.

O Expertis es el modelo más avanzado. Presentado como el robot humanoide más inteligente de Glexo, es capaz de mantener conversaciones contextualizadas, responder preguntas e interactuar con públicos de forma autónoma. Además de los humanoides, la empresa opera perros robóticos cuadrúpedos, que van mucho más allá de imitar a una mascota: estos robots chinos están diseñados para acceder a lugares peligrosos o inaccesibles para humanos, convirtiéndose en útiles en la industria, seguridad y respuesta a desastres naturales, un campo particularmente relevante para Perú, país frecuentemente afectado por terremotos y deslizamientos.

Cómo Glexo conecta la tecnología china al mercado peruano

Glexo es la primera empresa de robótica de Perú y opera con un modelo que combina tecnología china con conocimiento local. La empresa mantiene una oficina en Shenzhen, China, que funciona como centro técnico y logístico, desde donde importa componentes y robots chinos que son adaptados a las necesidades del mercado peruano. La diferencia es que todo el equipo de especialistas en robótica de Glexo es peruano, formando una nueva generación de profesionales que dominan la tecnología china y la aplican en un contexto latinoamericano.

Este modelo de operación es estratégico. En lugar de depender completamente de técnicos chinos para mantenimiento y personalización, Glexo invierte en la formación de peruanos que pueden operar, programar y adaptar los robots chinos sin necesidad de soporte internacional constante. La empresa está incorporando tecnología de punta en proyectos y procesos de fabricación local, creando un ecosistema de robótica que puede volverse autosuficiente a medida que el mercado peruano crece y demanda más aplicaciones prácticas.

De entretenimiento a herramienta: cómo los robots chinos están cambiando de papel en Perú

video: CGTN America

Hasta el momento, la mayor parte de los ingresos de Glexo proviene del alquiler de robots chinos para entretenimiento y exposiciones de tecnología. Las empresas contratan robots humanoides para eventos corporativos, ferias y demostraciones públicas, donde la capacidad de bailar, hablar e interactuar con el público genera un impacto visual y mediático que justifica la inversión. Es un modelo de negocio funcional, pero que representa solo la superficie del potencial que los robots chinos ofrecen.

La transición hacia aplicaciones industriales y de seguridad ya ha comenzado. Los perros robóticos cuadrúpedos demuestran que las empresas están comenzando a usar máquinas con inteligencia artificial para entrar en espacios donde los humanos no pueden acceder, desde inspecciones en minas hasta reconocimiento de áreas afectadas por desastres naturales. Para un país como Perú, donde la minería es uno de los principales sectores económicos y donde los terremotos ocurren con una frecuencia preocupante, los robots chinos capaces de operar en entornos hostiles representan más que innovación: representan seguridad.

Lo que ha cambiado en la percepción de los peruanos sobre los robots chinos

La reacción del público peruano a los robots chinos ha pasado por una transformación que los operadores de Glexo han seguido de cerca. El miedo inicial que muchas personas sentían ante máquinas humanoides está desapareciendo a medida que la población comprende mejor cómo funcionan los robots y se da cuenta de que son herramientas diseñadas para ayudar, no para reemplazar indiscriminadamente el trabajo humano. La exposición constante en eventos públicos y la cobertura mediática han contribuido a este cambio de percepción.

La danza ha sido, sorprendentemente, uno de los factores más efectivos en esta transformación. Cuando un robot humanoide ejecuta pasos que las personas reconocen, la barrera emocional entre máquina y ser humano se reduce drásticamente, y lo que era extraño se vuelve familiar. «En Perú, si quieres causar impacto, es bueno saber algunos pasos de baile», resume el reportaje de CGTN, sintetizando una realidad cultural que Glexo supo explorar: en un país donde la danza es expresión identitaria, los robots chinos que bailan son más aceptados que los robots chinos que solo trabajan.

Lo que la llegada de los robots chinos a Perú significa para América Latina

La operación de Glexo en Perú es un caso de estudio para toda América Latina. Si los robots chinos pueden integrarse en la vida cotidiana de un país con economía emergente e infraestructura tecnológica limitada, el mismo modelo puede ser replicado en Colombia, Ecuador, Bolivia y otros países de la región que enfrentan desafíos similares en minería, seguridad, educación y respuesta a desastres naturales.

La tendencia es irreversible. A medida que el mercado crece y la aceptación pública aumenta, los robots chinos dejarán de ser una novedad para convertirse en herramientas comunes en Perú, así como los smartphones y aplicaciones de transporte hicieron la misma transición en pocos años. La diferencia es que, esta vez, la transformación no proviene de una app en la pantalla del celular, sino de una máquina que baila, habla y entra en lugares donde tú no puedes ir. Y cuando un robot chino de 4 mil dólares resuelve un problema que costaría millones en mano de obra humana, la curiosidad ya no es curiosidad. Es necesidad.

Los robots chinos ya operan en Perú en entretenimiento, industria y seguridad. ¿Crees que Brasil debería adoptar robots chinos también? ¿Tendrías miedo o fascinación? Deja tu opinión en los comentarios.

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Maria Heloisa Barbosa Borges

Falo sobre construção, mineração, minas brasileiras, petróleo e grandes projetos ferroviários e de engenharia civil. Diariamente escrevo sobre curiosidades do mercado brasileiro.

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