La MP 1.300/2025 puede encarecer la energía solar y la carga de coches eléctricos en Brasil, afectando la economía doméstica y desalentando nuevas inversiones en el sector.
La Medida Provisoria nº 1.300/2025, creada con el objetivo de modernizar el sector eléctrico brasileño, ha causado preocupación entre quienes invierten en energía solar fotovoltaica y movilidad eléctrica. Aunque el texto trae avances al ampliar la Tarifa Social y revisar el sistema de concesiones, especialistas alertan que la propuesta puede traer impactos negativos a la economía de consumidores residenciales y empresariales que generan su propia energía.
El punto más controvertido está en los cambios relacionados con la Generación Distribuida (GD), uno de los pilares de la energía limpia en el país. La MP modifica dispositivos del Marco Legal de la Generación Distribuida (Ley nº 14.300/2022) y amplía el poder de la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel) para establecer tarifas fijas, creando el temor de una nueva “tasa sobre el Sol”.
Entiende la amenaza detrás de la “tasa sobre el Sol”
La medida propone ajustes en el modelo de cobro de la energía generada en residencias, empresas y condominios con paneles solares, interfiriendo directamente en la compensación de créditos por la energía inyectada en la red eléctrica.
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En su versión inicial, la MP incluía el cobro de Cargos de la Cuenta de Desarrollo Energético (CDE) y la Tarifa de Uso del Sistema de Distribución (TUSD) de forma integral. A pesar de que parte de estas medidas fue retirada tras la presión del sector, el texto aprobado mantiene brechas que permiten a la Aneel crear nuevas tarifas obligatorias.
Para la Asociación Brasileña de Energía Solar Fotovoltaica (Absolar), el riesgo es claro: si la agencia tiene autonomía para imponer cargos fijos, el consumidor puede perder el principal beneficio de la generación propia, que es la reducción de la cuenta de luz.
Estudios de entidades del sector apuntan que, si las reglas más estrictas se aplicaran, la economía de los consumidores con energía solar podría caer hasta un 70%. Esto ampliaría el plazo de retorno de la inversión (payback) de los sistemas fotovoltaicos, desalentando nuevos proyectos y frenando el crecimiento de uno de los segmentos más promisorios de la transición energética brasileña.
Los coches eléctricos pueden dejar de ser ventajosos con la nueva MP
La MP 1.300/2025 también afecta directamente a quienes poseen coches eléctricos y utilizan energía solar para cargarlos en casa. Hoy, la principal ventaja de este modelo es la carga prácticamente gratuita, ya que la electricidad consumida es compensada por los créditos solares.
Un vehículo eléctrico popular consume, en promedio, 200 a 450 kWh por mes, dependiendo de la kilometría recorrida. Sin energía solar, este uso añadiría R$ 170 a R$ 360 a la cuenta de luz mensual, considerando una tarifa promedio de R$ 0,80 a R$ 0,90 por kWh.
Sin embargo, con los cambios sugeridos por la MP, el escenario puede cambiar. Si la Aneel determina que el consumidor pague integralmente por la TUSD y por la CDE incluso sobre la energía compensada, el dueño del coche eléctrico empezará a pagar dos veces: una por la generación de su propia energía y otra por el uso de la red eléctrica durante la carga.
Este cambio sería suficiente para anular la economía obtenida con la recarga solar, haciendo que la inversión sea menos atractiva.
Impactos directos en condominios y emprendimientos compartidos
El impacto de la MP también preocupa a los condominios residenciales y comerciales. Muchos de estos emprendimientos invierten en plantas solares compartidas para reducir costos en las áreas comunes y alimentar electrolineras destinadas a residentes con vehículos eléctricos.
Si se imponen tarifas fijas o la compensación de créditos sufre alteraciones, el costo de mantenimiento de estos sistemas puede aumentar significativamente. Esto afectaría tanto el bolsillo de los residentes como la viabilidad de proyectos colectivos, que venían ganando fuerza en todo el país.
El modelo de generación compartida es uno de los grandes motores de la democratización de la energía solar, permitiendo que consumidores que no poseen techos adecuados o residen en apartamentos también disfruten de los beneficios de la energía limpia. Sin embargo, los cambios en la MP crean inseguridad jurídica y desestímulo al sector.
La escalada de la “tasa sobre el Sol” y el riesgo de retroceso
La legislación actual ya preveía un escalonamiento gradual de la cobro sobre los créditos de energía solar inyectados en la red — proceso conocido como “tasa sobre el Sol” —, que alcanzará el 100% en 2029 para sistemas instalados después de 2023.
La MP 1.300/2025, sin embargo, podría acelerar este proceso e incluir nuevas tasas sobre la energía producida, creando costos adicionales e imprevisibles para el consumidor.
El resultado sería un retroceso ambiental y económico, en un momento en que el mundo entero busca acelerar la transición hacia fuentes renovables.
Reacciones del sector y riesgo a la confianza de los inversores
Empresas y entidades ligadas a la energía solar alertan que el nuevo modelo trae inseguridad regulatoria, perjudicando la confianza de los inversores y reduciendo el ritmo de expansión del sector.
La Absolar y otras organizaciones defienden que la estabilidad jurídica es esencial para mantener el crecimiento de la energía fotovoltaica, que ya ha superado los 40 gigavatios de potencia instalada en Brasil, con más de 2 millones de sistemas conectados a la red.
Además, el sector es responsable de emplear a más de 1 millón de brasileños y mover miles de millones en inversiones anuales, contribuyendo al desarrollo sostenible y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
Aunque parte de las propuestas más polémicas ha sido retirada, la MP 1.300/2025 aún depende de regulación por parte de la Aneel, lo que mantiene el clima de preocupación. El texto final aprobado por el Congreso debe definir los límites de actuación de la agencia, especialmente sobre la creación de tarifas fijas y cargos para quienes generan su propia energía.
Mientras el sector de energía solar y movilidad eléctrica aguarda definiciones, el debate continúa intenso. Para los especialistas, la prioridad debe ser garantizar previsibilidad, competitividad y seguridad jurídica, sin castigar a quienes invierten en soluciones sostenibles que contribuyen al futuro energético de Brasil.

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