Creado en 1911 por Milton Reeves, el Octoauto intentó resolver uno de los mayores problemas de los primeros automóviles con una solución extrema: ocho ruedas, cuatro ejes, lugar para cuatro ocupantes y un precio de 3,200 USD, en una propuesta que llamó la atención incluso en el estreno de las 500 Millas de Indianápolis
En 1911, el inventor estadounidense Milton O. Reeves presentó uno de los automóviles más inusuales jamás producidos en Estados Unidos: el Reeves Overland Octoauto. Creado en una época en que la suspensión de los coches aún era limitada y las carreteras eran mucho más irregulares que hoy, el modelo surgió con una propuesta ambiciosa: hacer los viajes más suaves y reducir el desgaste de los neumáticos mediante una distribución de peso más eficiente.
Un proyecto inspirado en la lógica de los trenes
La solución imaginada por Reeves fue radical. En lugar de seguir la configuración tradicional de los automóviles de principios del siglo XX, desarrolló un vehículo con cuatro ejes y ocho ruedas.
La inspiración provenía de la lógica utilizada en trenes y carruajes, en los cuales la distribución de la carga ayudaba a amortiguar los impactos durante el desplazamiento.
-
¿Compró por debajo de la Fipe pensando que hizo un buen negocio? La rectificación del motor de este Golf Sportline 1.6 mostró humo, aceite bajando, culata comprometida, piezas incorrectas y una cuenta final de R$ 13.870 para salvar el coche.
-
Él cuesta alrededor de R$ 64 mil, tiene motor Firefly, mecánica confiable, mantenimiento accesible, consumo equilibrado y buena relación calidad-precio; descubre si vale la pena comprar un Fiat Argo 2022 usado.
-
Él pesa menos de 820 kg, apaga el motor solo en el semáforo y hace 15 km por litro en la ciudad, entiende por qué el Renault Kwid 2026 se ha convertido en el coche más económico de Brasil.
-
Stellantis convoca a los dueños de Fiat Toro para un Recall en Brasil por riesgo de incendio tras una falla eléctrica que también aumenta el riesgo de falla en el motor.
En el Octoauto, los dos ejes delanteros eran direccionales, mientras que en la parte trasera había otros dos ejes, siendo solo el primer eje trasero responsable de la tracción.
El eje más al fondo también participaba en la dirección. Reeves creía que este arreglo podría distribuir mejor el peso del vehículo, disminuir los baches transmitidos a la estructura y ofrecer una conducción más cómoda a los pasajeros.
La promesa de una conducción más suave
La propuesta era audaz para la época y se utilizó como principal argumento de promoción del coche. El Octoauto fue anunciado como un automóvil de conducción excepcionalmente suave, algo especialmente valorado en una época marcada por carreteras malas y sistemas de suspensión aún bastante rudimentarios.
El modelo tenía cuatro asientos y se destacaba precisamente por intentar resolver uno de los mayores problemas de los primeros automóviles: la falta de comodidad para conductores y pasajeros en viajes más largos.
La aparición en Indianápolis y el impacto visual
El Octoauto llamó la atención en 1911, cuando apareció vinculado a la primera edición de las 500 Millas de Indianápolis. Su aspecto inusual y la promesa de comodidad hicieron que el modelo se convirtiera en una atracción por sí mismo, despertando curiosidad similar a la de los coches de carreras exhibidos en el evento.
Sin embargo, la repercusión no fue suficiente para convertirlo en un éxito comercial. El coche causaba asombro, atraía miradas y se convertía en tema de conversación, pero eso no se tradujo en suficientes pedidos para hacerlo viable en el mercado.
El precio alto y las dificultades de manejabilidad
El vehículo costaba 3,200 USD, un precio elevado para la época. Este costo lo colocaba muy por encima de alternativas más accesibles disponibles en el mercado estadounidense, lo que limitaba su potencial de ventas desde el principio.
Además del costo, la configuración con tantos ejes hacía que la conducción fuera más compleja y reducía la practicidad del proyecto para el uso cotidiano. La idea de multiplicar ruedas para mejorar la comodidad parecía interesante en teoría, pero traía desafíos mecánicos y operativos difíciles de ignorar.
El intento con el Sextoauto
Milton Reeves aún intentó adaptar la idea en una versión de seis ruedas, llamada Sextoauto, en un intento de corregir parte de las dificultades de manejabilidad y hacer el concepto más viable. Aun así, la propuesta no conquistó al público.
En un mercado que comenzaba a consolidarse con modelos más simples, baratos y fáciles de mantener, había poco espacio para una solución tan fuera de lo común.
Cómo el Octoauto entró en la historia
Con el paso del tiempo, el Reeves Overland Octoauto dejó de ser recordado como una apuesta comercial y pasó a ocupar un lugar especial en la historia del automóvil como un experimento extremo.
Más que un coche exótico, simboliza un momento en que los inventores buscaban respuestas creativas a problemas reales de comodidad, durabilidad y movilidad, incluso si el resultado final parecía demasiado extraño para sobrevivir en el mercado.

Seja o primeiro a reagir!