El exoplaneta TOI-5205 b, a 280 años luz de la Tierra, orbita una estrella demasiado pequeña para haberlo creado y posee una atmósfera sorprendentemente pobre en metales — desafiando dos pilares de la ciencia planetaria al mismo tiempo
Un equipo internacional liderado por el astrofísico Caleb Cañas, del Goddard Space Flight Center de la NASA, publicó en abril de 2026 en el The Astronomical Journal un estudio que puede rediseñar los libros de astrofísica. El telescopio espacial James Webb (JWST) analizó la atmósfera del planeta prohibido TOI-5205 b — y lo que encontró allí no tiene sentido para ningún modelo teórico vigente.
Además de ser un gigante gaseoso que, según las reglas de la física, jamás debería haberse formado alrededor de su pequeña estrella, el planeta aún presenta una composición atmosférica que contradice frontalmente las previsiones de los científicos. En otras palabras, no debería existir — y, aun existiendo, no debería ser así.
Lo que hace que el planeta prohibido TOI-5205 b sea tan extraordinario
El TOI-5205 b es un exoplaneta del tamaño de Júpiter ubicado a aproximadamente 280 años luz de la Tierra. Hasta ahí, nada inusual — ya se han catalogado cientos de gigantes gaseosos en sistemas distantes.
-
Una empresa italiana creó un dron submarino que vive en el fondo del océano durante 12 meses seguidos sin volver a la superficie, y la inteligencia artificial incorporada le permite inspeccionar y reparar tuberías de petróleo por sí solo.
-
Visto desde el espacio, una imagen tomada por un astronauta muestra en la Patagonia argentina el punto exacto donde un glaciar colosal, un lago azul-turquesa y un brazo de agua verdosa se tocan, creando uno de los paisajes más raros e impresionantes de la región.
-
Los trabajadores están siendo obligados a entrenar la IA que los reemplazará en el empleo.
-
Arqueólogos encontraron en el desierto un oasis de 5 mil años rodeado por murallas gigantes, en un descubrimiento que revela una civilización mucho más compleja, poderosa y organizada de lo que se imaginaba.
Sin embargo, lo que hace de este mundo un verdadero rompecabezas cósmico es la estrella a su alrededor. Orbita una estrella enana roja del tipo M, con solo el 40% de la masa de nuestro Sol.
¿Y por qué esto es un problema? Porque, de acuerdo con los modelos de acreción de núcleo — el mecanismo más aceptado para explicar cómo se forman los planetas gigantes —, estrellas tan pequeñas simplemente no poseen disco protoplanetario con material suficiente para generar un coloso gaseoso del tamaño de Júpiter.

Para entender la escala del paradoja, considere esta comparación:
- La estrella anfitriona tiene solo 40% de la masa del Sol
- El planeta TOI-5205 b tiene un tamaño similar al de Júpiter, el planeta más grande del Sistema Solar
- La proporción entre planeta y estrella es, por lo tanto, mucho mayor de lo que cualquier modelo prevé como viable
- Ningún disco protoplanetario de una enana roja tipo M debería contener materia suficiente para este resultado
Por esta razón, los astrónomos lo han apodado «planeta prohibido». Sin embargo, como veremos a continuación, la sorpresa no se detuvo ahí.
Cómo el James Webb investigó la atmósfera del exoplaneta
Para desvelar los secretos del planeta prohibido TOI-5205 b, el equipo de Caleb Cañas utilizó el instrumento más poderoso jamás enviado al espacio: el telescopio James Webb.
El JWST observó 3 tránsitos del planeta — es decir, tres momentos en que TOI-5205 b pasó directamente entre su estrella y el telescopio. Durante cada tránsito, parte de la luz estelar atraviesa la fina capa atmosférica del planeta antes de llegar a los sensores del Webb.

Espectrógrafos de alta precisión analizaron esta luz filtrada por la atmósfera, descomponiéndola en diferentes longitudes de onda. Cada elemento químico absorbe luz de manera específica, dejando una «huella digital» en el espectro. De esta forma, los científicos pueden identificar qué sustancias están presentes en la atmósfera — incluso a 280 años luz de distancia.
Esta técnica, conocida como espectroscopía de tránsito, ya se ha utilizado en otros exoplanetas. Sin embargo, los resultados obtenidos para el TOI-5205 b sorprendieron incluso a los investigadores más experimentados.
Atmósfera sorprendentemente pobre en metales: el segundo paradoja
Si la propia existencia del planeta ya era difícil de explicar, su composición atmosférica añadió una capa aún más profunda al misterio.
Los espectrógrafos del James Webb revelaron que la atmósfera del TOI-5205 b es sorprendentemente pobre en metales — es decir, en elementos más pesados que hidrógeno y helio. Más impresionante aún: la metalicidad del planeta es menor que la de su propia estrella anfitriona.
Esto contradice directamente lo que los modelos de formación planetaria prevén. Según la teoría de acreción de núcleo:
- Los planetas gigantes se forman cuando un núcleo rocoso masivo acumula gas a su alrededor
- Este proceso debería resultar en planetas ricos en metales (elementos pesados)
- La metalicidad del planeta debería ser igual o mayor que la de la estrella
- En el caso del TOI-5205 b, ocurre exactamente lo opuesto

Ningún modelo teórico actual puede explicar cómo un gigante gaseoso, formado alrededor de una estrella enana roja, puede tener metalicidad tan baja. El descubrimiento desafía, por lo tanto, dos paradigmas simultáneamente: la posibilidad de formación de gigantes en enanas rojas y la relación esperada entre la metalicidad de una estrella y la de sus planetas.
Dos pilares de la astrofísica cuestionados de una sola vez
Para dimensionar el impacto de este descubrimiento, es necesario entender que la ciencia planetaria moderna se apoya en algunos principios considerados sólidos. El estudio del planeta prohibido TOI-5205 b cuestiona dos de ellos al mismo tiempo.
El primer paradigma afectado es el de la formación por acreción de núcleo en estrellas de baja masa. Las enanas rojas del tipo M son las estrellas más comunes de la galaxia, pero sus discos protoplanetarios son típicamente modestos. En consecuencia, la comunidad científica siempre ha considerado improbable que generaran planetas del tamaño de Júpiter.
El segundo paradigma cuestionado involucra la correlación entre metalicidad estrella-planeta. Hasta entonces, observaciones de decenas de sistemas exoplanetarios sostenían la idea de que los planetas gigantes heredan — y frecuentemente amplifican — la composición química de sus estrellas. El TOI-5205 b rompe esta regla de forma categórica.
Así como otros descubrimientos que desafían nuestra comprensión del universo, este hallazgo abre la puerta a nuevas hipótesis sobre cómo los sistemas planetarios pueden formarse en condiciones antes consideradas imposibles.
Por qué este descubrimiento importa para el futuro de la astronomía
Las enanas rojas del tipo M representan aproximadamente el 70% de todas las estrellas de la Vía Láctea. Por lo tanto, entender si pueden albergar gigantes gaseosos — y cómo — tiene enormes implicaciones para la estimación de cuántos planetas existen en la galaxia.

Además, la atmósfera inusual del TOI-5205 b sugiere que pueden existir Mecanismos de formación planetaria aún desconocidos. Algunas posibilidades que los investigadores consideran incluyen:
- Inestabilidad gravitacional del disco: el planeta puede haberse formado por colapso directo de una región densa del disco, sin necesidad de un núcleo rocoso previo
- Migración de otro sistema: el gigante puede haberse formado en condiciones diferentes y migrado a su posición actual
- Procesos de mezcla atmosférica: interacciones aún no modeladas pueden haber alterado la composición de la atmósfera a lo largo de miles de millones de años
El estudio publicado en el The Astronomical Journal no ofrece una respuesta definitiva. Sin embargo, como destacó el equipo de Cañas, los datos recopilados por el James Webb son lo suficientemente robustos como para exigir una revisión de los modelos vigentes.
El descubrimiento también refuerza la importancia de misiones como el programa Artemis de la NASA y de telescopios de próxima generación para ampliar nuestra comprensión del cosmos. Cada nuevo instrumento abre la posibilidad de encontrar más mundos que desafían las teorías existentes.
Próximos pasos y limitaciones del estudio
Aunque los resultados son extraordinarios, es importante resaltar que el estudio se basa en 3 tránsitos observados. Observaciones futuras podrán refinar las mediciones de metalicidad y confirmar — o matizar — las conclusiones actuales.
Los propios autores reconocen que modelos atmosféricos más sofisticados serán necesarios para interpretar plenamente los datos del JWST. Además, la técnica de espectroscopia de tránsito captura solo la capa más externa de la atmósfera, lo que puede no representar la composición total del planeta.
Aun así, el planeta prohibido TOI-5205 b ya se ha consolidado como uno de los objetos más intrigantes de la astronomía contemporánea. Su mera existencia — y ahora su atmósfera inexplicable — obligan a la comunidad científica a repensar cómo los mundos gigantes pueden surgir en los rincones más improbables del universo.
Como sucede a menudo en la ciencia, las respuestas más valiosas no siempre provienen de confirmaciones — sino de descubrimientos que simplemente no deberían existir.

Seja o primeiro a reagir!