La madera ingenierizada rediseña la balsa por dentro, almacena calor en ácido esteárico con 175 kJ/kg, alcanza 91% de conversión solar y entrega hasta 0,65 V incluso después de que la luz desaparece
La madera ingenierizada puede atacar una debilidad clásica de la energía solar: cuando el Sol desaparece, la generación cae junto. Al rediseñar la estructura interna de la balsa a escala microscópica y nanométrica, los investigadores crearon un material que absorbe luz, guarda energía como calor y continúa generando electricidad incluso después de que se hace oscuro.
El avance está en transformar la propia madera ingenierizada en un sistema “todo en uno”, sin apilar diferentes capas que suelen desperdiciar energía en las fronteras entre materiales. La madera deja de ser solo soporte y se convierte en parte activa de la conversión, el almacenamiento y la protección del sistema.
Por qué la energía solar “muere” por la noche y lo que la madera ingenierizada cambia
Los sistemas solares pueden ser muy eficientes en la captura de luz, pero siguen atrapados en un límite básico: sin radiación, no hay potencia inmediata. Una solución es almacenar energía como calor, pero esto suele requerir varias capas, cada una con una función, lo que genera pérdidas.
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La propuesta de la madera ingenierizada es diferente: integrar absorción de luz, almacenamiento térmico y generación eléctrica en una única estructura, utilizando la arquitectura natural de la madera como “andaime” para materiales avanzados.
Balsa por dentro: microtubos que se convirtieron en un “andaime” natural
La elección de la balsa no fue por su resistencia, sino por su geometría interna. Al microscopio, parece un haz de microtubos alineados, con canales de aproximadamente 20 a 50 micrómetros de ancho. Estos canales ayudan a guiar el calor y acomodar otros materiales.
El problema es que la madera cruda refleja luz y absorbe agua. Para resolverlo, el equipo eliminó la lignina, elevando la porosidad a más del 93% y exponiendo una red interna con muchas superficies reactivas. La madera se convierte en una “esponja porosa” por dentro, pero mantiene dirección y estructura.
Fosforeno negro protegido: absorbe desde UV hasta infrarrojo y se convierte en calor
En lugar de carbonizar la madera, la ingeniería fue química en las paredes de los canales. Estas fueron recubiertas con hojas ultradelgadas de fosforeno negro, capaz de absorber luz en ultravioleta, visible e infrarrojo y convertirla en calor.
Como el fosforeno se degrada en el aire, cada hoja fue protegida por una capa formada por ácido tánico e iones de hierro, creando una red que funciona como escudo contra la oxidación y además mejora la absorción por efectos de transferencia de carga. Incluso después de 150 días de exposición solar, el material recubierto permaneció estable.
Plata y superhidrofobia: más captura de luz y menos agua
El material recibió nanopartículas de plata para aumentar la absorción de luz por efectos plasmónicos. Luego, la superficie fue modificada con cadenas largas de hidrocarburos, haciéndola extremadamente repelente al agua.
El resultado fue una estructura superhidrofóbica con ángulo de contacto de 153°, es decir, el agua simplemente se escurre, lo que ayuda en el uso al aire libre.
Ácido esteárico guarda calor y sostiene generación después de que la luz desaparece
Con el “andaime” listo, los canales fueron llenados con ácido esteárico, un material de cambio de fase. Cuando se calienta, se derrite y almacena energía; cuando se enfría, se solidifica y libera ese calor.
Los números del rendimiento resumen el salto de la madera ingenierizada:
- Almacenamiento térmico de aproximadamente 175 kJ/kg
- Conversión solar en calor de 91,27%
- Conducción de calor casi 3,9 veces mayor a lo largo del vástago natural de la madera
- En conjunto con un generador termoeléctrico, tensión de salida de hasta 0,65 V bajo iluminación estándar “un Sol”
En la práctica, la luz calienta la estructura y derrite el ácido esteárico. Cuando la luz desaparece, el calor se libera poco a poco, manteniendo una diferencia de temperatura en el generador termoeléctrico. Esto es lo que permite seguir produciendo electricidad incluso en la oscuridad.
Durabilidad y seguridad: ciclos térmicos, llama y microorganismos
La madera ingenierizada fue probada en 100 ciclos de calentamiento y enfriamiento y mantuvo un rendimiento casi inalterado. También mostró un comportamiento de seguridad relevante: resistió a la combustión y se autoextinguió en hasta dos minutos.
Otro punto es la superficie antimicrobiana, pensada para reducir la colonización de microorganismos que degradarían el rendimiento en ambientes externos. Esto ayuda a mantener el rendimiento fototérmico por más tiempo.
Lo que aún falta antes de convertirse en producto
Aún con los resultados, el trabajo sigue siendo una prueba de concepto. El siguiente paso es demostrar que la madera ingenierizada puede operar a mayor escala con salida de energía adecuada para aplicaciones reales, manteniendo estabilidad, costo viable y fabricación repetible.
Si este camino funciona, el concepto puede abrir espacio para soluciones de almacenamiento solar más simples, además de usos como gestión térmica en electrónicos, materiales de construcción más eficientes y sistemas off-grid donde la confiabilidad importa más que el pico de potencia.
¿Crees que la madera ingenierizada tiene más futuro en energía off-grid y emergencias, o en materiales de construcción para reducir gastos en climatización?
Con información de Interesting Engineering

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