Vestigios encontrados durante obras en el Centro de Salvador revelaron partes del antiguo Teatro São João, construcción destruida por incendio en 1923 y ligada a la historia cultural de la capital bahiana por más de un siglo, antes de desaparecer del paisaje urbano.
Operarios que trabajaban en la revalorización de la Plaza Castro Alves, en el Centro de Salvador, encontraron bajo la acera vestigios asociados al antiguo Teatro São João, construcción destruida por incendio en 1923 y ligada a más de un siglo de la vida cultural de la capital bahiana. El descubrimiento expuso partes de la fachada y escaleras del edificio, según reportaje publicado por el periódico Correio el 11 de enero de 2020.
Durante las obras de revalorización de la Plaza Castro Alves y de la Avenida Sete de Setembro, en un área de gran circulación en la Ciudad Alta, el equipo de arqueología responsable del seguimiento de la intervención identificó una estructura de concreto en las excavaciones. En diciembre de 2019, el Anota Bahia informó que el hallazgo sería explicado por la Alcaldía de Salvador y por el Iphan.
En la evaluación inicial, los restos podrían corresponder a los cimientos del antiguo Teatro São João, hipótesis planteada aún durante los primeros trabajos arqueológicos en el lugar. Posteriormente, la investigación citada por el Correio indicó que las estructuras eran, en realidad, parte inferior de la fachada y escalones de acceso al foyer, área por donde el público circulaba antes de las presentaciones.
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Ruinas cambiaron la interpretación de la obra en la Plaza Castro Alves
Planeada para reorganizar y valorizar uno de los puntos más conocidos de Salvador, la intervención urbana pasó a tener también un componente arqueológico relevante. Bajo el área hoy utilizada por peatones, residentes y turistas, surgieron señales materiales de una construcción que desapareció del paisaje hace más de cien años.
En el corazón de la Ciudad Alta, la Plaza Castro Alves ocupa un tramo central cercano a la Calle Chile y a la Avenida Sete de Setembro, en una región asociada a la formación histórica de Salvador. Antes de recibir el nombre actual, el espacio fue conocido como Largo do Teatro, justamente por la presencia del São João en ese punto de la ciudad.
La importancia del descubrimiento va más allá de la ubicación, porque los vestigios no se limitaban a bloques aislados o fragmentos sin función aparente. Las escaleras y la parte de la fachada ayudan a comprender cómo el antiguo teatro se relacionaba con la plaza, indicando el camino de entrada del público y la posición del edificio en el tejido urbano.
Teatro São João marcó la vida cultural de Salvador
Inaugurado en 1812, el Teatro São João funcionó por más de 110 años en el lugar donde hoy está la Plaza Castro Alves. El Correio describe el edificio como una de las principales casas de ópera del Imperio e informa que fue destruido por incendios en 1923.
A lo largo de su historia, el espacio recibió espectáculos, recitales, presentaciones musicales y eventos ligados a la vida pública de Salvador. El reportaje del Correio menciona el paso de nombres como Castro Alves y Carlos Gomes, además de registrar el papel del teatro en la vida social de la ciudad.
También llama la atención la escala del edificio, citada como uno de los puntos que ayudan a explicar el impacto del hallazgo arqueológico. Según el reportaje de enero de 2020, el historiador Jaime Nascimento afirmó que el São João nació como uno de los mayores teatros de las Américas, con capacidad estimada en cerca de 2 mil personas.
Comparado con la sala principal del actual Teatro Castro Alves, el antiguo São João tenía capacidad superior, de acuerdo con la observación atribuida por el Correio al mismo historiador. Este dato refuerza la dimensión del edificio desaparecido y la importancia que tuvo para la vida artística de Salvador en el siglo XIX y principios del siglo XX.
Fachada y escaleras indican acceso principal del edificio
Por la ubicación de las estructuras encontradas, los vestigios fueron asociados a la antigua entrada del teatro y ayudan a reconstruir el recorrido hecho por el público. De acuerdo con la descripción publicada por el Correio, las personas pasaban por la puerta principal, subían los escalones y llegaban al vestíbulo antes de seguir hacia los demás espacios internos del edificio.
Este detalle da concreción al descubrimiento, porque permite imaginar el flujo de entrada en una casa de espectáculos que ya fue central para Salvador. En lugar de solo una base enterrada, lo que surgió durante la excavación era parte del camino usado por audiencias, artistas y asistentes del teatro.
Durante los trabajos, una antigua fuente localizada en el área también entró en las discusiones sobre el futuro de la plaza. Según el Correio, la Fundación Gregório de Matos estudiaba crear un espacio que aprovechara la estructura de la fuente como escenario para pequeñas presentaciones.
La propuesta mencionada por la publicación preveía adaptar el lugar para integrar memoria histórica y uso público contemporáneo. Con esto, el área podría transformarse en un ambiente de convivencia, manteniendo visible parte del conjunto arqueológico revelado por la obra de revalorización.
Iphan acompañó trabajos arqueológicos en la plaza
El Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional participó en el proceso relacionado con el hallazgo en la Plaza Castro Alves. En diciembre de 2019, el Anota Bahia informó que la Municipalidad de Salvador y el Iphan harían una conferencia para explicar el descubrimiento durante las obras en el lugar.
En esa etapa, el equipo de arqueología había encontrado una estructura en una excavación de 20 metros por 10 metros, tras prospección arqueológica y uso de georradar para identificación de materiales en el suelo. La posible relación con el Teatro São João aún dependía de estudios complementarios en ese primer momento.
En centros históricos, el seguimiento arqueológico en obras públicas se vuelve decisivo porque estas áreas acumulan capas de ocupación a lo largo del tiempo. Reformas en plazas, avenidas y edificios pueden revelar estructuras enterradas que no aparecen en la superficie, pero permanecen ligadas a la memoria urbana.
En el caso de la Plaza Castro Alves, el hallazgo mostró que parte de la historia del antiguo Teatro São João sobrevivió bajo el suelo de la ciudad. Incluso después del incendio de 1923 y las transformaciones urbanas posteriores, fragmentos del edificio continuaron preservados en el subsuelo.
Vista hoy como área de circulación urbana, paisaje de la Ciudad Alta y escenario de eventos públicos, la plaza ganó una nueva capa de lectura con el descubrimiento. Antes de consolidarse como uno de los símbolos emblemáticos de Salvador, el lugar albergó un teatro que reunía presentaciones artísticas, encuentros sociales y episodios de la vida pública bahiana.
Más que revelar una estructura antigua, la revalorización trajo de vuelta una parte material de un equipamiento cultural que ayudó a moldear la historia de Salvador. Las escaleras y la fachada reaparecieron como vestigios de un edificio cuya presencia física había sido borrada del paisaje desde principios del siglo XX.

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