En El Golfo, la desalinización ya responde por gran parte del agua potable. Mega plantas amplían capacidad y migran a ósmosis inversa con apoyo solar.
En una región donde la lluvia es limitada y la evaporación es alta, el agua ha pasado a ser tratada como infraestructura crítica y, en muchos lugares, el agua de mar se ha convertido en la principal fuente de agua potable. No es un concepto abstracto: algunos países del Golfo dependen de la desalinización para la mayor parte del abastecimiento doméstico. Levantamientos citados por análisis internacionales indican que la desalinización proporciona cerca de 90% del agua potable en Kuwait, 86% en Omán, 70% en Arabia Saudita y aproximadamente 42% en los Emiratos Árabes Unidos.
Estos porcentajes explican por qué el Medio Oriente reúne algunas de las mayores plantas de desalinización del planeta, muchas en operación continua y con contratos de décadas. La región también está en el centro de una transición tecnológica importante: el cambio de sistemas térmicos tradicionales a ósmosis inversa (RO), que tiende a consumir menos energía por metro cúbico, y el intento de reducir la dependencia del gas y del petróleo mediante integración con energía solar.
A continuación, cómo funciona esta “línea de producción de agua” en la práctica, dónde están los proyectos más emblemáticos y qué números definen la escala de este nuevo mapa hídrico.
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Desalinización en el Medio Oriente: por qué la región se convirtió en “potencia mundial del agua de mar”
El Golfo Pérsico concentra países con alta urbanización, gran demanda industrial y agricultura en áreas naturalmente áridas. Esto crea un desajuste estructural: la demanda crece con la población y la economía, mientras que la oferta natural de agua dulce es limitada.
En este escenario, la desalinización dejó de ser “alternativa” y pasó a ser parte del abastecimiento básico. El dato más directo es el peso del proceso en el consumo de agua potable en países del Golfo: Kuwait, Omán y Arabia Saudita están entre los casos en que la desalinización es mayoritaria.
La consecuencia es una red de plantas que operan como infraestructura estratégica: captación de agua de mar, pretratamiento, desalinización, postratamiento y bombeo para redes urbanas e industriales.
Cómo una mega planta transforma agua de mar en agua potable
El camino industrial suele seguir etapas bien definidas:
- Captación y pretratamiento: el agua de mar es captada y pasa por filtración y control de sólidos y organismos.
- Desalinización: la remoción de sales puede ocurrir por tecnologías térmicas (evaporación/condensación) o por membranas (ósmosis inversa).
- Postratamiento: ajustes químicos para hacer el agua adecuada para consumo y para las redes (corrección de pH, remineralización).
- Distribución: grandes sistemas de bombeo y aductoras llevan el agua a centros urbanos y polos industriales.
En los últimos años, el punto que más ha cambiado en la región es la tecnología de desalinización: la ósmosis inversa ha ganado espacio por operar con menor intensidad energética que muchas configuraciones térmicas tradicionales, y por ser más compatible con electricidad renovable.
Mega plantas en operación: Taweelah, la mayor ósmosis inversa del mundo
Uno de los símbolos recientes de este giro tecnológico es la planta de Taweelah, en Abu Dhabi. En diferentes comunicados y páginas institucionales, se describe como la mayor instalación de ósmosis inversa en operación en el mundo, con capacidad final de 200 MIGD (millones de galones imperiales por día), equivalentes a 909.200 m³/día.

La escala no es solo un récord: indica el tamaño de la demanda que la región necesita atender diariamente. Taweelah también aparece como ejemplo de integración con energía solar en el propio complejo: hay referencia a una instalación fotovoltaica on-site de 70 MWp asociada al proyecto.
El proyecto está estructurado como “Planta de Agua Independiente (IWP)” con contrato de compra de agua a largo plazo, un modelo común en la región para viabilizar inversiones multimillonarias con previsibilidad.
La próxima ola: mega plantas con energía solar y eficiencia energética en la ósmosis inversa
El Golfo también se ha convertido en un laboratorio de “escala + eficiencia”. Un caso relevante es la planta de Hassyan (Dubái), citada en comunicados corporativos y cobertura financiera como una instalación basada en ósmosis inversa que debe alcanzar 818.000 m³/día y es descrita como un proyecto para ser “la mayor planta de desalinización alimentada por energía solar” en su enfoque de divulgación.

Además de la capacidad, el proyecto se cita por métricas de consumo energético por metro cúbico (kWh/m³) en comunicados de tecnología y suministro, justamente porque el costo y el impacto ambiental de la desalinización dependen fuertemente de cuánta energía requiere producir cada unidad de agua.
Por qué Arabia Saudita aparece como “gigante” del sector
Arabia Saudita no solo es usuaria; planea y contrata capacidad de forma continua. Fuentes citadas en análisis sobre el Golfo apuntan a la meta de alcanzar 8,5 millones de m³/día de capacidad de desalinización hasta 2025 en uno de los recortes presentados.
En paralelo, la Saudi Water Partnership Company (SWPC) publica planes de capacidad con listas de proyectos y entregas (COD) y volúmenes por día, mostrando un pipeline de plantas en varias regiones del país (Rabigh, Shuqaiq, Jubail, Jazan, entre otras), con volúmenes individuales en la casa de cientos de miles de m³/día.
Este conjunto de proyectos ayuda a explicar por qué la desalinización responde por una parte tan grande del agua potable saudita en estimaciones ampliamente citadas.
“Más del 20% del agua consumida”: cómo este número tiene sentido en el Golfo
Cuando se afirma que la desalinización responde por una porción enorme del consumo de agua en el Medio Oriente, el dato se sostiene principalmente porque países enteros dependen mayoritariamente del proceso. Kuwait (90%), Omán (86%), Arabia Saudita (70%) y Emiratos (42%) elevan la media regional, incluso si otros países tienen matrices diferentes.
En términos prácticos, no se trata de “algunas plantas aisladas”, sino de una infraestructura que ha pasado a ser parte de la vida urbana: abastecimiento doméstico, hoteles, hospitales, industria y, en muchos casos, apoyo indirecto al sector agrícola mediante realocación de fuentes (agua desalada para ciudades, otras fuentes para irrigación donde sea posible).
El lado industrial: contratos multimillonarios y expansión continua
La desalinización, en el Golfo, se trata como una inversión base. Plantas como Taweelah se presentan con costos de proyecto en la casa de centenas de millones de dólares (por ejemplo, US$ 874 millones en materiales de divulgación corporativa del proyecto).
La lógica es similar en otros emprendimientos: contratos a largo plazo, consorcios con empresas globales y empresas estatales/utilidades como offtakers.
El Financial Times describe la expansión global y resalta el papel del Medio Oriente como centro de capacidad, además de destacar la transición a ósmosis inversa y la incorporación de energía solar en plantas como Taweelah para reducir la dependencia de combustibles fósiles.
Desalinización “tirando energía”: por qué la región intenta reducir la huella de carbono
La desalinización no crea agua de la nada — convierte una fuente abundante (mar) en agua potable a costa de energía. Por eso, el sector enfrenta un punto sensible: a medida que los países del Golfo asumen metas climáticas y intentan “descarbonizar” su matriz, el desafío es mantener agua barata y estable sin aumentar las emisiones.
Este contexto aparece en análisis internacionales que discuten la desalinización como “bendición y maldición” por depender de energía y generar impactos ambientales si no hay mitigación, y que destacan el esfuerzo por migrar hacia tecnologías más eficientes e integrar energías renovables.
El otro producto de la “línea de producción”: la salmuera y el desafío ambiental
Un punto inevitable del proceso es la salmuera (brine), el efluente concentrado en sal y, dependiendo del pre/post tratamiento, con trazas de productos químicos. Este desecho es uno de los principales desafíos ambientales asociados a la desalinización, especialmente en regiones con gran concentración de plantas y poca renovación de agua en áreas costeras específicas.
Análisis y reportajes sobre el sector destacan que la gestión de la salmuera es una cuestión aún en debate, con iniciativas que van desde dilución y dispersión controlada hasta investigaciones en “brine mining” (extracción de minerales) y nuevas rutas de desecho y reaprovechamiento.
Lo que el mapa del Golfo muestra: agua como infraestructura estratégica permanente
Cuando se suma:
- porcentajes muy altos de agua potable proveniente de desalinización en países del Golfo,
- mega plantas en operación con casi 1 millón de m³/día en un solo sitio (Taweelah),
- pipeline continuo de proyectos sauditas listados por agencia de asociación hídrica,
- y nuevos proyectos con discurso explícito de integración solar y eficiencia,
el cuadro que se forma es de un “sistema hídrico industrializado” en expansión permanente.
La desalinización en el Medio Oriente no está restringida a un periodo de sequía específico. Se trata como base estructural de abastecimiento, con inversión, contratos y tecnología evolucionando para sostener el crecimiento urbano e industrial en una de las regiones más áridas del planeta.



Que el ministro caprichoso lea este artículo y se deje de romper las bolas con Casupá.
Totalmente de acuerdo. El contrato original era con la empresa israelí de agua potable que es la que hace todos estos inventos incluído el de sacar agua del aire. Va a gastar millones para preparar la campaña para el 29.
Excelente sería, que todos los líderes del mundo, se unieran sin ideología política qué los separe, para hacer de este un gran proyecto en PRO de la humanidad… Donde todos los países en el mundo tuvieran acceso a este vital recurso.. «El agua es VIDA»
Si el agua dulce se mezcla con la extracción del agua desalinizada del mar, será mejor para todo, y sobre todo hay que aprovechar hasta la última gota para reciclarla, poner arboles donde se pueda y hacer invernaderos para plantar verduras etcétera, y regenerar con el compostaje las áridas tierras, recuperar diversidad, y especies que pueden ayudar a revertir el día stado actual del desierto.