Bacterias que se convierten en “albañiles microscópicos”: dentro del concreto alcalino, esporas permanecen dormidas durante años, se reactivan con la humedad, producen minerales que endurecen en la grieta, disminuyen la permeabilidad y transforman grietas iniciales en un problema contenido antes de convertirse en infiltración crónica
El concreto sostiene las ciudades — y también presenta un defecto antiguo: se agrieta. A veces son fisuras casi invisibles, pero con el tiempo se convierten en un camino abierto para agua, sales y otras sustancias que aceleran la corrosión de las armaduras y acortan la vida útil de puentes, túneles, edificios y represas.
Ahora, investigadores están trabajando en una solución que parece salida de una película, pero es ciencia aplicada: concreto autocurable, capaz de sellar fisuras por dentro con la ayuda de bacterias que forman minerales. La propuesta es simple y poderosa: cuando el agua entra por una fisura, el propio material “reacciona” para cerrar el problema.
En una frase: la fisura aparece, el agua entra, las bacterias “despiertan” y minerales ayudan a sellar el camino.
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La TU Delft (Universidad de Tecnología de Delft), en los Países Bajos, es una de las instituciones que describe este tipo de investigación, basada en precipitación mineral bacteriana para aumentar la durabilidad del concreto.
Por qué una fisura pequeña puede convertirse en un perjuicio enorme
En la práctica, el problema no es solo estético. Las fisuras permiten infiltración. Y la infiltración abre puertas a una deterioración acelerada, especialmente en:
- regiones costeras (entorno salino)
- áreas con alta humedad
- estructuras expuestas al agua de forma continua
- lugares con variaciones térmicas y ciclos de contracción/expansión
Cuanto más pronto se “sella” la fisura, menor la posibilidad de que se convierta en un dolor de cabeza costoso — y, en algunos casos, peligroso.

Cómo funciona el “concreto con bacterias”
La tecnología utiliza un fenómeno natural: algunas bacterias pueden inducir la formación de carbonato de calcio (un mineral similar al que existe en rocas calcáreas). En términos simples, esto funciona como un “cemento mineral” que se deposita dentro de la fisura.
El concepto descrito por la TU Delft se basa en:
- Insertar bacterias (en forma de esporas) en el concreto
- Mantener estas esporas inactivas hasta el momento adecuado
- Cuando surge una fisura y entra el agua, el sistema se activa
- Las bacterias producen condiciones para la formación de mineral
- El mineral se deposita en la fisura y ayuda a reducir el paso de agua
La lógica es preventiva: no se trata de “reparar un colapso”, sino de evitar que una fisura pequeña se convierta en un problema grande.
Cómo estas bacterias logran sobrevivir en el concreto?
El concreto es un ambiente extremo. Por ello, la investigación utiliza bacterias formadoras de esporas, un tipo capaz de permanecer “dormido” durante largos periodos en condiciones difíciles — y volver a la actividad cuando encuentra agua, que es precisamente el desencadenante típico cuando se abre una fisura.
Este detalle es central: el sistema solo entra en acción cuando hay una señal de que la durabilidad puede comenzar a verse comprometida.

Qué puede cambiar esta tecnología en la infraestructura
Si la autocuración reduce la permeabilidad y la infiltración, los efectos en cadena pueden ser relevantes:
- menos corrosión del acero interno
- menos mantenimiento correctivo
- más tiempo de vida útil para estructuras críticas
- menos interrupciones (obrass, bloqueos, reparaciones de emergencia)
En obras de gran envergadura, el mantenimiento no es solo un costo: es logística, riesgo e impacto directo en el día a día de millones de personas.
Lo que aún es un desafío (y por qué importa)
A pesar de ser prometedora, esta tecnología debe superar barreras reales para convertirse en común en la construcción:
- costo comparado con el concreto tradicional
- rendimiento en condiciones reales (clima, humedad, tiempo)
- estandarización técnica y aceptación por normas y proyectos
- comprobación consistente en escenarios a largo plazo
Es decir: es un camino fuerte, pero no “mágico”. La ingeniería necesita evidencia, repetibilidad y viabilidad.
Un cambio silencioso: la ingeniería encontrando la biotecnología
El concreto autocurable representa una tendencia mayor: materiales más inteligentes, que no dependen solo de la resistencia inicial, sino de durabilidad a lo largo del tiempo. Al usar procesos biológicos como herramienta, la construcción puede ganar una nueva capa de “defensa” contra uno de sus enemigos más comunes: la fisura.

Foi criado em 2006 na Holanda, colocado em prática 2011 já no país e 2015 já estava reconhecido no mundo. Notícia bem antiga.
Excelente. Solução auto funcional! 👏👏