Combinando BECCS, biochar y nuevos modelos de captura de carbono, la producción de etanol en Brasil puede alcanzar emisiones negativas y ampliar su papel en la transición energética
La producción de etanol en Brasil pasa por una transformación decisiva impulsada por tecnologías capaces de reducir drásticamente las emisiones y hasta generar resultados negativos en términos de carbono, según una noticia publicada.
Investigaciones desarrolladas por equipos de la Embrapa Meio Ambiente y de Unicamp muestran que soluciones como BECCS y biochar pueden alterar de forma profunda el impacto ambiental del combustible.
Estas técnicas evitan que el CO₂ liberado en el proceso productivo retorne a la atmósfera, creando un ciclo agrícola e industrial más eficiente.
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Ante la presión global por combustibles limpios, Brasil surge con condiciones reales de convertirse en líder en la oferta de biocombustibles de “emisión negativa”, ampliando los resultados ya alcanzados por el RenovaBio desde 2017.
Avances de la tecnología BECCS en el etanol brasileño
El estudio detalla cómo la integración de la tecnología BECCS, que realiza la captura y el almacenamiento geológico del carbono emitido, puede reducir de forma significativa el índice de intensidad de carbono del etanol. Hoy, esta intensidad es de 32,8 gCO₂e/MJ.
La captura aplicada a la fermentación podría llevar el valor a 10,4 gCO₂e/MJ, mientras que escenarios más ambiciosos, con captura también en la combustión del bagazo y de la paja, permitirían alcanzar –81,3 gCO₂e/MJ.
La iniciativa de la Usina FS, considerada pionera, demuestra el potencial de la tecnología, aunque aún enfrenta altos costos que varían de US$ 100 a US$ 200 por tonelada de CO₂.
Cómo la producción de etanol en Brasil se conecta a la aplicación de biochar en cañaverales
El análisis incluye también la aplicación de biochar en áreas agrícolas. Producido a partir de residuos, como bagazo o paja, sometidos a pirólisis, el biochar actúa como reservorio de carbono en el suelo.
Cuando se aplica en la proporción de 1 t/ha o hasta 4 t/ha, puede secuestrar alrededor de 1,42 tCO₂e por tonelada.
Este proceso mejora las propiedades del suelo y reduce emisiones de óxido nitroso, un gas mucho más potente que el CO₂.
No obstante, el costo promedio de US$ 427 por tonelada aún representa un desafío para su adopción a gran escala.
La producción de etanol en Brasil se destaca como sector estratégico para expandir el uso de este recurso agrícola.
Captura de carbono en la fermentación alcohólica y el mercado de créditos de descarbonización CBIO
Los investigadores también investigaron la capacidad de las usinas de operar con sistemas de captura de carbono durante la fermentación alcohólica, considerada la etapa más viable debido a la pureza del CO₂ emitido.
La combinación entre captura en la fermentación y en la combustión, sumada al uso de biochar, podría generar hasta 197 MtCO₂e en créditos, equivalente al 12% de las emisiones brasileñas de 2022.
Solo el escenario más realista, con BECCS exclusivo en la fermentación, permitiría capturar alrededor de 20 MtCO₂e/año.
La producción de etanol en Brasil aparece alineada al RenovaBio, que remunera reducciones de emisiones a través de los CBIOs, negociados a alrededor de US$ 20 por tonelada, un valor aún insuficiente para viabilizar tecnologías de captura a gran escala.
La comparación con gasolina y vehículos eléctricos también cobra relevancia. Aunque sin tecnologías de carbono negativo, el etanol presenta una intensidad de carbono inferior a la gasolina.
Con BECCS y biochar, puede alcanzar un rendimiento equivalente o superior al de vehículos eléctricos abastecidos con electricidad promedio brasileña.
La producción de etanol en Brasil demuestra potencial para competir no solo con combustibles fósiles, sino también con alternativas consideradas limpias en el mercado global.
Los especialistas destacan que, para avanzar, será necesario ampliar inventarios agrícolas, mapear áreas geológicas adecuadas y crear políticas complementarias de incentivo.
El país, segundo mayor productor mundial de etanol y biodiésel, ya posee infraestructura para liderar esta transición, equilibrando innovación tecnológica, mecanismos financieros y regulación moderna.
La trayectoria para transformar la matriz energética depende directamente de la producción de etanol en Brasil, que permanece en el centro de las estrategias para emisiones negativas y competitividad internacional.

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