Análisis de ADN ambiental muestran que Doggerland tenía bosques, grandes mamíferos y condiciones más favorables a la vida humana al final de la Era de Hielo
Doggerland, antiguo territorio sumergido bajo el Mar del Norte, ha sido retratado en investigaciones recientes que apuntan a bosques, fauna y condiciones templadas hace aproximadamente 16 mil años, cambiando la comprensión sobre el clima, la vegetación y la ocupación humana al final de la última Era de Hielo.
Doggerland es la franja de tierra que conectaba Gran Bretaña con la costa de Holanda, Alemania, Dinamarca y parte de Noruega.
Durante la última glaciación, el nivel del mar estaba más bajo, dejando expuesta una llanura cubierta por el Mar del Norte.
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Las nuevas evidencias indican que Doggerland no era solo un corredor hostil, sino un ambiente productivo, con ecosistemas complejos y potencial para ocupaciones prolongadas.
Cómo se reconstruyó el ambiente en el fondo del mar
El interés por Doggerland ha crecido con los avances en geología, genética y arqueología, que han permitido examinar el fondo del Mar del Norte con detalle.
Modelos de relieve, mapeo sísmico y perforaciones han ayudado a reconstituir ríos, valles, llanuras y antiguas cuencas que conectaban áreas de Gran Bretaña con el continente.
La etapa más reciente proviene del análisis de ADN ambiental, el eDNA, obtenido de fragmentos genéticos preservados en lodo marino.
El método permite identificar especies de plantas y animales a través de residuos como polen, raíces, heces, pelos y otros vestigios guardados en los sedimentos.
Con decenas de muestras, los investigadores han reconstruido qué especies vivieron en Doggerland a lo largo de miles de años.
Lo que el ADN reveló
Los resultados muestran un escenario más verde de lo que se imaginaba. En lugar de un espacio dominado por tundra, Doggerland presentaba áreas de bosques templados hace alrededor de 16 mil años.
Entre las evidencias están secuencias de ADN compatibles con árboles como hayas, olmos y avellanas, sugiriendo una densa cobertura forestal.
Los estudios también identificaron vestigios de jabalíes, ciervos, osos y ancestros salvajes del ganado doméstico, señalando cadenas alimenticias robustas.
También aparecieron registros de plantas que parecen haber resistido fases frías, funcionando como refugios para la flora europea.
Los datos cronológicos refuerzan la existencia de ambientes templados en ese período, desafiando la idea de dominio de la tundra sobre Doggerland.
Lo que esto indica sobre la ocupación
Con este cuadro ambiental, los especialistas describen Doggerland como un refugio ecológico en medio de las oscilaciones climáticas del final de la Era de Hielo.
Para grupos de cazadores-recolectores, la región probablemente ofrecía condiciones favorables de vida y movilidad.
Entre las oportunidades señaladas están la abundancia de caza, acceso a frutas, semillas, raíces y plantas comestibles, además de peces y mariscos en ríos, estuarios y lagunas costeras.
Valles, cursos de agua y líneas de costa habrían funcionado como rutas naturales de desplazamiento.
Aunque los restos humanos directos son raros, artefactos de piedra y objetos recolectados por redes de pesca y dragas indican actividad humana antes de la inundación total.
La desaparición en el fondo del mar y los desafíos
El ahogamiento gradual de Doggerland muestra cómo la elevación del nivel del mar transforma paisajes habitados.
Estudios indican que partes del sector sur permanecieron por encima de la línea de agua hasta hace aproximadamente 6 mil años, un plazo ligeramente mayor que el previsto en modelos antiguos.
Esta revisión ayuda a calibrar proyecciones sobre el comportamiento futuro de los océanos ante el derretimiento de grandes masas de hielo.
La inundación ocurrió en etapas, convirtiendo llanuras, valles fluviales y elevaciones en bahías, bancos de arena y mar abierto.
Investigar Doggerland sigue siendo caro y complejo, porque la mayor parte del área está bajo las aguas agitadas del Mar del Norte.
Además, la interpretación del ADN ambiental exige cautela, ya que los fragmentos pueden ser transportados por corrientes o mezclados en capas de sedimentos.
Aun así, la combinación entre ADN, mapeo geofísico de alta resolución y hallazgos arqueológicos de embarcaciones comerciales ha formado un cuadro más detallado de esta tierra perdida.
Con información de Revista Oeste.


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