Canadá está avanzando en uno de los proyectos de energía limpia más ambiciosos de América del Norte, con potencial para transformar una región de Newfoundland en un verdadero hub internacional de hidrógeno verde y amoníaco limpio. La propuesta involucra más de 3 GW de energía eólica, producción industrial de hidrógeno y exportación de amoníaco a mercados globales.
El proyecto, conocido como EVREC Green Energy Hub, ganó fuerza tras la presentación del estudio de impacto ambiental por parte de las empresas involucradas, un paso decisivo para sacar adelante una estructura energética de escala gigantesca. Según Renewables Now, la iniciativa es liderada por EVREC, joint venture entre Abraxas Power y EDF power solutions.
La dimensión llama la atención: la propuesta prevé hasta 3,5 GW de energía eólica onshore, cientos de turbinas, una planta de hidrógeno verde y una operación de amoníaco orientada a la exportación. En otras palabras, Canadá no solo quiere generar energía limpia, sino transformar viento en combustible estratégico para abastecer otros continentes.
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Megaproyecto en el Atlántico puede colocar a Canadá en la carrera global del hidrógeno verde

El proyecto está planeado para la región de Botwood, en Newfoundland and Labrador, una ubicación considerada estratégica por su proximidad con el Atlántico Norte y con rutas marítimas hacia Europa. Este detalle es crucial porque la producción de amoníaco verde depende no solo de la generación de energía renovable, sino también de una logística eficiente para la exportación.
La idea es usar la fuerza de los vientos locales para alimentar electrolizadores capaces de producir hidrógeno verde, combustible obtenido a partir de la separación del agua con electricidad renovable. Parte de este hidrógeno sería convertido en amoníaco, una forma más viable de transportar energía limpia en barcos a largas distancias.
En la práctica, Canadá apunta a un mercado multimillonario: países europeos y asiáticos que buscan reducir la dependencia de combustibles fósiles e importar combustibles de bajo carbono para industria, transporte marítimo y generación energética.
Hasta 530 turbinas y 1 millón de toneladas de amoníaco por año
Los números del EVREC Green Energy Hub son impresionantes. La estructura puede incluir hasta 530 aerogeneradores, además de cerca de 150 MW de energía solar y una planta industrial con aproximadamente 2,6 GW dedicados a la producción de hidrógeno y amoníaco.
La capacidad divulgada indica la posibilidad de producir hasta 180 mil toneladas de hidrógeno verde por año o cerca de 1 millón de toneladas anuales de amoníaco verde. Este volumen coloca el proyecto en una escala compatible con grandes rutas internacionales de exportación de combustibles limpios.
El amoníaco verde es visto como una pieza importante en la transición energética porque puede ser usado como insumo industrial, combustible alternativo e incluso como vector para transportar hidrógeno. Por eso, proyectos de este tipo están atrayendo gobiernos, puertos, empresas de energía y grandes compradores industriales.
La inversión puede llegar a 14 mil millones de dólares canadienses

Otro punto que hace el proyecto altamente relevante es el valor estimado de la inversión. EVREC habla de cerca de 14 mil millones de dólares canadienses, una cifra capaz de mover la economía local, generar empleos y reposicionar Newfoundland and Labrador en el mapa de la energía global.
La empresa también proyecta un impacto económico significativo, con miles de millones añadidos al PIB y miles de empleos directos e indirectos a lo largo de las fases de desarrollo, construcción y operación. Para una región que busca diversificar su economía, el proyecto aparece como una oportunidad a largo plazo.
Pero el megaproyecto aún no es una planta en operación. Está en fase de licenciamiento ambiental, lo que significa que necesita pasar por evaluación pública, análisis técnico y aprobación regulatoria antes de avanzar a construcción a gran escala.
Puerto de Botwood se convierte en pieza clave en la estrategia de exportación
El Puerto de Botwood es uno de los elementos más importantes de la propuesta. La ubicación se presenta como ventajosa para atender mercados internacionales, especialmente Europa, por estar en una posición atlántica favorable en comparación con otros puertos norteamericanos.
Esta combinación de viento fuerte, área disponible, puerto estratégico y demanda internacional por combustibles verdes explica por qué el proyecto ha recibido tanta atención. No se trata solo de construir turbinas, sino de montar una cadena completa: generación renovable, producción industrial, almacenamiento, transporte y exportación.
Si se aprueba, el hub podría transformar la región en una plataforma energética orientada al comercio global de amoníaco limpio, un producto que podría ganar importancia en los próximos años a medida que los países endurecen metas climáticas y buscan alternativas al gas natural y al carbón.
Proyecto avanza mientras otros planes perdieron fuerza
Un detalle importante es que EVREC aparece como uno de los proyectos más avanzados dentro de la estrategia de Newfoundland and Labrador para hidrógeno verde. Mientras otras iniciativas enfrentaron retrasos o perdieron reservas de tierra, la propuesta de EVREC recibió extensión para continuar avanzando.
Esto da más peso al proyecto, porque muestra que la iniciativa no está solo en el campo de las promesas. Ya ha recorrido etapas relevantes, presentó documentación ambiental y sigue intentando consolidar estudios técnicos, ingeniería inicial y negociaciones comerciales.
Aun así, existen desafíos. Proyectos de este tamaño necesitan lidiar con impacto sobre aves, vegetación, recursos hídricos, comunidades locales, seguridad industrial, uso del suelo, ruido de las turbinas y transporte de amoníaco. Estos puntos deben ser evaluados antes de cualquier aprobación definitiva.
Canadá quiere transformar viento en combustible de exportación
El caso muestra cómo la carrera global por energía limpia dejó de ser solo una discusión ambiental y pasó a involucrar geopolítica, industria pesada, comercio internacional e infraestructura portuaria. Canadá quiere aprovechar sus recursos naturales para entrar en una nueva cadena global de valor.
Con 3,5 GW de energía eólica, producción de hidrógeno verde, posible fabricación de 1 millón de toneladas de amoníaco por año y enfoque en exportación, el EVREC Green Energy Hub surge como uno de los proyectos más ambiciosos del sector.
Si se materializa, el emprendimiento podría transformar Newfoundland en una de las puertas de salida de la energía limpia canadiense para el mundo. Hasta entonces, el megaproyecto seguirá bajo análisis ambiental, pero ya coloca a Canadá en el centro de una disputa cada vez más intensa: quién liderará el mercado global de los combustibles verdes.

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