Japón prueba turbina submarina Kairyu para generar electricidad continua usando la corriente oceánica Kuroshio sin depender del sol o el viento.
Mientras gran parte del mundo apuesta casi exclusivamente por paneles solares y turbinas eólicas, Japón está intentando transformar una de las corrientes oceánicas más poderosas del planeta en fuente continua de electricidad. El proyecto involucra una enorme turbina submarina llamada Kairyu, desarrollada por la gigante japonesa IHI en asociación con la NEDO, agencia nacional japonesa de tecnología industrial y energía.
La máquina opera sumergida entre 30 y 50 metros de profundidad y trata de capturar energía de la corriente marina Kuroshio, un gigantesco flujo oceánico comparado frecuentemente con la Corriente del Golfo del Atlántico Norte. A diferencia de la energía solar o eólica, la propuesta japonesa es generar electricidad continuamente usando un “río invisible” que fluye permanentemente dentro del océano.
La corriente Kuroshio es uno de los mayores flujos oceánicos del planeta
La Kuroshio es una corriente cálida y extremadamente poderosa que sube por la costa de Japón transportando enormes volúmenes de agua del Pacífico tropical.
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Según estudios oceanográficos, puede alcanzar decenas de millones de metros cúbicos de agua por segundo y ejerce enorme influencia en el clima, en los ecosistemas marinos e incluso en la formación de tifones en el Pacífico occidental. Lo más importante para el proyecto energético es la estabilidad del flujo.
A diferencia del viento y la radiación solar, la corriente oceánica sufre variaciones mucho menores a lo largo del día y de las estaciones. Esto ha transformado a la Kuroshio en un objetivo estratégico para los investigadores japoneses interesados en energía renovable continua.
Turbina Kairyu funciona como un avión sumergido atado al fondo del mar
El aspecto de la máquina recuerda a un enorme avión submarino. La estructura posee:
- un cilindro central flotante
- dos turbinas laterales
- rotores que giran en sentidos opuestos
- sistema automático de control de profundidad
- anclaje al fondo del mar
Según la IHI, los rotores contrarrotativos ayudan a estabilizar el equipo bajo el agua mientras la corriente oceánica atraviesa las aspas.
El sistema permanece anclado al fondo oceánico, pero flota parcialmente sumergido gracias al equilibrio entre:
- empuje
- peso estructural
- fuerza de la corriente marina
La máquina también puede ajustar su profundidad usando sensores de presión y mecanismos internos de control de flotabilidad.
Japón consiguió generar electricidad real usando la corriente oceánica
La Kairyu dejó de ser solo un concepto teórico. La IHI informó que la turbina logró generar aproximadamente 100 kW de potencia durante las pruebas realizadas cerca de la isla de Kuchinoshima, en el sur de Japón. El sistema utiliza:
- dos generadores de 50 kW
- rotores de aproximadamente 11 metros de diámetro
- operación en corrientes cercanas a 1,5 metros por segundo
Las pruebas se llevaron a cabo entre 2019 y 2021 en áreas reales de la corriente Kuroshio, permitiendo evaluar estabilidad, eficiencia y resistencia estructural en un ambiente oceánico profundo.
Proyecto quiere transformar el fondo del mar en granjas de energía continua
El objetivo japonés va mucho más allá del prototipo actual. Según documentos técnicos de la IHI y de la NEDO, la idea futura es crear turbinas mucho más grandes, alcanzando:
- aproximadamente 40 metros de diámetro
- potencia en el rango de 1 MW a 2 MW
- instalación en granjas submarinas conectadas por cables submarinos
La expectativa es que estas turbinas operen continuamente a profundidades de alrededor de 50 metros, capturando energía del flujo permanente de la Kuroshio.

Según estimaciones citadas en estudios energéticos japoneses, el potencial teórico de la corriente puede superar los 200 GW, valor comparable a gran parte de la capacidad eléctrica actual de Japón.
La energía oceánica intenta resolver uno de los mayores problemas de las renovables
La gran ventaja de la corriente oceánica está en la previsibilidad. Los paneles solares dejan de generar energía por la noche. Las turbinas eólicas dependen de la intensidad del viento. En cambio, las corrientes marítimas profundas mantienen un flujo relativamente constante durante prácticamente todo el año.
Esto hace de la energía oceánica una candidata importante para:
- generación continua
- estabilidad de la red eléctrica
- apoyo a islas remotas
- sustitución parcial de combustibles fósiles
Investigadores japoneses afirman que las corrientes oceánicas pueden complementar la solar y la eólica precisamente en los momentos en que estas fuentes fallan.
El mantenimiento en alta mar sigue siendo uno de los mayores desafíos
A pesar del avance tecnológico, los obstáculos siguen siendo enormes. Operar turbinas gigantes sumergidas exige enfrentar:
- corrosión marítima extrema
- presión oceánica
- mantenimiento complejo
- tormentas
- bioincrustación marina
- costos elevados de instalación
Además, conectar granjas submarinas a la red eléctrica requiere infraestructura oceánica sofisticada y cara. Los propios documentos técnicos de IHI muestran que gran parte del proyecto actual todavía está enfocado precisamente en validar durabilidad, confiabilidad y viabilidad económica a largo plazo.
Japón apuesta por el océano porque tiene poco espacio para grandes renovables terrestres
El interés japonés en energía oceánica también tiene motivo geográfico. El país posee:
- territorio montañoso
- alta densidad poblacional
- espacio limitado para grandes plantas terrestres
- dependencia energética histórica
Al mismo tiempo, Japón está rodeado por corrientes oceánicas extremadamente fuertes. Esto ha transformado el mar en una de las principales apuestas estratégicas del país para intentar ampliar la producción renovable continua sin ocupar grandes áreas urbanas o agrícolas.
El “río invisible” del Pacífico puede convertirse en una nueva frontera energética
Durante siglos, la corriente Kuroshio fue vista solo como un fenómeno natural importante para el clima, la pesca y la navegación.
Ahora, ingenieros japoneses intentan transformarla en algo mucho mayor: una planta oceánica permanente funcionando silenciosamente bajo el mar.
Y tal vez sea precisamente eso lo que hace que el proyecto sea tan impresionante: mientras el mundo mira al cielo en busca de viento y sol, Japón intenta capturar energía de un río gigantesco que corre invisiblemente dentro del propio océano.


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