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Recorrió 218 ciudades vendiendo adhesivos para pagar la universidad de sus hijos: el vendedor ambulante conocido como Francisco da Merenda, lloró al recibir un homenaje emocionante en la bata de graduación de su hijo Raimundo.

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Escrito por Ruth Rodrigues Publicado el 21/07/2026 a las 11:11 Actualizado el 21/07/2026 a las 11:12
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Vendedor ambulante que ya recorrió 218 municipios del Nordeste para ayudar a los hijos a graduarse, se emociona al recibir homenaje de uno de ellos durante ensayo de graduación en Odontología.

A los 53 años, Francisco André Camelo, conocido como Francisco da Merenda, vivió una escena que lo dejó sin palabras durante el ensayo de graduación de su hijo Raimundo Matheus Camelo. Vendedor ambulante y padre de cinco hijos, se emocionó al ver al estudiante de Odontología transformar en la bata los símbolos de la lucha de la familia para alcanzar el diploma.

El homenaje partió de Matheus, de 24 años, quien decidió agradecer públicamente el esfuerzo del padre para mantenerlo en la universidad. En el brazo de la bata, el graduando mandó bordar referencias a los dos trabajos que marcaron la trayectoria de Francisco: el carrito de bocadillos que ayudó a sostener la casa por muchos años y el chaleco usado actualmente en los viajes en que vende adhesivos por ciudades del Nordeste.

Según Matheus, ese momento tuvo un peso aún mayor porque nunca había visto a su padre llorar. “Nunca vi a mi padre llorando. Fue una emoción tan genuina que, en el momento, no pude contener el llanto de emoción y felicidad. Hasta ahora no me creo que él lloró”, relató.

Homenaje llevó a la bata la historia de trabajo del padre

La idea comenzó a madurar en mayo, cuando Matheus se acercaba a la fase final del curso y la entrega del trabajo de conclusión. Quería rendir algún tipo de reconocimiento al padre, pero necesitaba encontrar una forma que resumiera la trayectoria vivida por la familia.

Como el antiguo carrito de bocadillos ya no existía y no había fotografías de él, el estudiante recurrió a la inteligencia artificial para generar una imagen que recordara el oficio ejercido por Francisco en el pasado. El dibujo fue incluido primero en el TCC y también en la presentación, en la parte reservada a los agradecimientos.

El día en que defendió el trabajo, sin embargo, el padre estaba viajando por Paraíba y no asistió al homenaje. Fue entonces que Matheus decidió llevar el tributo a otro espacio aún más simbólico: la bata usada en el ensayo de la graduación.

Además de los bordados, la prenda traía el pasaje bíblico de Éxodo 20:12: “Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días en la tierra que el Señor tu Dios te da”.

Vendedor ambulante que ya recorrió 218 municipios del Nordeste para ayudar a los hijos a graduarse, se emociona al recibir homenaje de uno de ellos durante ensayo de graduación en Odontología.
Vendedor ambulante que ya recorrió 218 municipios del Nordeste para ayudar a los hijos a graduarse, se emociona al recibir homenaje de uno de ellos durante ensayo de graduación en Odontología. Fuente: Archivo personal.

Padre dice que no esperaba gesto del hijo

Francisco contó que ya había sido sorprendido en otras conclusiones de curso de la familia, pero esta vez la emoción fue diferente. El vendedor ambulante dijo que el detalle bordado en la bata lo impactó de forma inmediata.

“Los chicos siempre sorprenden, pero no esperaba que Matheus hiciera lo que hizo. Bordar el carrito de los bocadillos y el chaleco de los adhesivos en su bata. Nunca esperé eso. Fue lo que realmente me tocó, lo que me hizo llorar”, afirmó.

Durante el ensayo de graduación, los dos protagonizaron un gesto simbólico: Matheus colocó el birrete en la cabeza de Francisco y, luego, pasó a usar el sombrero de paja que acompañaba al padre durante los viajes de trabajo.

Al recordar ese instante, Francisco volvió a emocionarse. “El momento de intercambiar el sombrero no voy ni a decir cuál fue la sensación. Necesitaba buscar palabras, no tengo ni palabras para describir la emoción que sentí”, declaró.

Vendedor ambulante que ya recorrió 218 municipios del Nordeste para ayudar a los hijos a graduarse, se emociona al recibir homenaje de uno de ellos durante ensayo de graduación en Odontología.
Vendedor ambulante que ya recorrió 218 municipios del Nordeste para ayudar a los hijos a graduarse, se emociona al recibir homenaje de uno de ellos durante ensayo de graduación en Odontología. Fuente: Pedro Aguiar.

Ventas de adhesivos se convirtieron en camino para mantener el sueño de los hijos

Natural de Santa Quitéria, Francisco construyó su vida como vendedor ambulante. Durante muchos años, él y su esposa, Lucivânia, mantuvieron a la familia comercializando bocadillos en un carrito, actividad que terminó originando el apodo por el cual es conocido hasta hoy en las redes sociales.

Después de la pandemia, la rutina cambió. Para seguir ayudando a los hijos a concluir sus estudios, comenzó a viajar por el Nordeste vendiendo adhesivos. La nueva etapa del trabajo lo llevó a circular por 218 municipios repartidos en siete estados de la región.

Hasta ahora, solo faltan Sergipe y Alagoas para completar lo que él llama el mapa de su “búsqueda de sueños”. Los viajes varían según el resultado de las ventas. En algunos momentos, pasa hasta tres meses fuera de casa antes de regresar para reabastecer el catálogo.

Las pegatinas se venden a precios populares: una unidad cuesta R$ 2, mientras que tres salen por R$ 5. En los mejores días, Francisco logra vender más de 250 unidades.

Vendedor ambulante que ya recorrió 218 municipios del Nordeste para ayudar a los hijos a graduarse, se emociona al recibir homenaje de uno de ellos durante ensayo de graduación en Odontología.
Vendedor ambulante que ya recorrió 218 municipios del Nordeste para ayudar a los hijos a graduarse, se emociona al recibir homenaje de uno de ellos durante ensayo de graduación en Odontología. Fuente: Pedro Aguiar.

La distancia de la familia también cobra un precio emocional

Si por un lado el trabajo acercó a los hijos al diploma, por otro exigió un doloroso alejamiento de casa. El propio Francisco admite que la añoranza es uno de los puntos más difíciles de esta rutina.

“Está la añoranza que sentimos en estos viajes, visitando el Nordeste y pasando meses fuera de casa”, contó.

Él recordó además un episodio que define bien el lado más duro de este sacrificio. Según el vendedor ambulante, una de las situaciones más tristes ocurrió cuando la nieta llamó en su décimo cumpleaños para decir que solo faltaba el abuelo en la celebración.

“Durante estos viajes mi nieta llamó y dijo que en su décimo cumpleaños solo faltaba el abuelo. Eso fue muy doloroso”, reveló.

Matheus es el cuarto hijo de Francisco y Lucivânia en alcanzar la graduación. Antes que él, el trabajo del padre ayudó a Carlos, de 32 años, a graduarse en Periodismo. Giordano, de 30 años, completó el curso técnico en Seguridad en el Trabajo. Francisco Júnior, de 27 años, también siguió Odontología.

Todos estudiaron en escuela pública, pero, cuando llegó el momento de la educación profesional o la graduación, necesitaron recurrir a la red privada para seguir adelante con los planes.

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Hijo dice que el ejemplo del padre sostuvo su camino

Matheus afirma que la ausencia del padre siempre pesó, pero nunca fue interpretada como abandono. Por el contrario: los hijos ven en los viajes una prueba de dedicación.

El recién graduado contó que, a lo largo de la carrera, solía recordar diariamente el esfuerzo de Francisco. “Mi padre siempre se esforzó para que nada faltara para mí y mis hermanos. Siempre ayudó a todos con una sonrisa en el rostro y eso me inspira profundamente”, declaró.

Él añadió que el padre se convirtió en una referencia de perseverancia y coraje. “Todos los días en que me despertaba para ir a la universidad, pensaba en su lucha, en el esfuerzo diario durante la merienda y los adhesivos. Siempre fue, y sigue siendo, una fuente de fuerza para mí”, afirmó.

La admiración, incluso, no se limitará a este episodio. De acuerdo con Matheus, se está preparando un nuevo homenaje, esta vez reuniendo a los cinco hijos de la pareja.

Graduación en agosto promete nueva emoción para Francisco da Merenda

La ceremonia de graduación de Matheus está programada para agosto, en el Centro Universitario Uninta, en Sobral. Hasta entonces, Francisco intenta equilibrar la emoción reciente con la necesidad de seguir trabajando en la carretera.

El homenaje recibido en el ensayo transformó en imagen todo aquello que la familia vivió a lo largo de los años: el carrito de bocadillos, los adhesivos, la distancia, la añoranza y la insistencia en no desistir de los estudios de los hijos.

Al ver su propia historia bordada en la bata del hijo, Francisco da Merenda dejó escapar las lágrimas que, en 24 años, Matheus jamás había presenciado. Y fue precisamente ese llanto, tan raro como sincero, el que acabó resumiendo el tamaño del camino recorrido hasta allí.

Fuente: Diário do Nordeste

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Ruth Rodrigues

Graduada en Ciencias Biológicas por la Universidade do Estado do Rio Grande do Norte (UERN), se desempeña como redactora y divulgadora científica.

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