En 1995, en Estados Unidos, un explorador de 17 años montó un laboratorio nuclear casero, movilizó policía, agencias federales y autoridades ambientales
En el año 1995, un explorador de 17 años de Commerce Township, en el estado de Michigan, llamó la atención nacional tras policías encontraran materiales radioactivos en su coche, revelando un experimento casero que expuso a un vecindario entero a riesgos nucleares.
El joven era David Hahn, residente de un suburbio cercano a Detroit, cuya curiosidad científica sobrepasó límites domésticos y llegó al radar de las autoridades federales.
El descubrimiento ocurrió durante un control policial de rutina, cuando agentes localizaron sustancias sospechosas en el maletero del vehículo conducido por el adolescente en ese momento.
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Cuestionado sobre el contenido transportado, Hahn afirmó a los policías que los materiales eran radioactivos, declaración que desencadenó una investigación inmediata y profunda.
Las indagaciones revelaron que el joven mantenía un laboratorio improvisado en el jardín de la casa de su madrastra, donde realizaba experimentos nucleares sin ninguna supervisión técnica.
Un laboratorio improvisado en área residencial
En el cobertizo montado en el jardín, Hahn intentó construir un reactor nuclear casero, más específicamente un reactor reproductor, utilizando materiales recolectados de fuentes domésticas.
Aunque no alcanzó el objetivo técnico de generar combustible nuclear, logró crear una fuente rudimentaria de neutrones, suficiente para esparcir radiación detectable por el vecindario.
La radiación alcanzó residencias vecinas, generando preocupación inmediata sobre la exposición involuntaria de los residentes y posibles consecuencias para la salud pública local.
El experimento extremo transformó una curiosidad científica juvenil en un caso de seguridad nacional supervisado por múltiples agencias gubernamentales.
Interés precoz y trayectoria autodidacta
Desde su infancia, Hahn demostraba un interés inusual por la ciencia, estudiando química de forma autodidacta y realizando experimentos cada vez más complejos en casa.
A los diez años, ya investigaba contenidos avanzados, y a los 14 llegó a fabricar nitroglicerina, lo que llevó a sus padres a restringir los lugares de los experimentos.
Inicialmente realizados en su habitación, las pruebas fueron trasladadas al sótano y, posteriormente, al cobertizo en el jardín, debido a daños recurrentes.
Asiduo asistente de bibliotecas públicas, Hahn pasaba horas estudiando manuales técnicos, profundizando en temas nucleares poco accesibles al público general.
El objetivo de construir un reactor reproductor
El principal objetivo del adolescente era construir un reactor de reproducción nuclear, proyecto considerado complejo incluso en entornos científicos profesionales.
Paralelamente, Hahn buscaba recolectar todos los elementos de la tabla periódica, incluyendo sustancias radiactivas, un desafío personal que guiaba sus investigaciones.
En 1991, ese interés le valió una medalla de mérito scout en energía atómica, reconocimiento formal dentro del movimiento scout.
Para avanzar, se puso en contacto con la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos, usando seudónimos para obtener información técnica sensible.
Recolección de materiales y riesgos crecientes
Hahn reunió materiales radioactivos a partir de objetos cotidianos, como linternas antiguas, detectores de humo, miras luminosas y baterías domésticas.
El torio provenía de linternas, el americio de detectores, el tritio de miras y el litio de baterías, con un gasto aproximado de mil dólares.
Filtros de café, tarros de pepinillos y utensilios comunes eran utilizados en la manipulación química, evidenciando improvisación y ausencia de protocolos de seguridad.
La protección personal se limitaba básicamente a una máscara de gas, lo que aumentaba significativamente los riesgos físicos y de contaminación radiológica.
Accidentes, contaminación y respuesta de las autoridades
Durante los experimentos, Hahn sufrió quemaduras químicas, se desmayó en pruebas y tiñó accidentalmente su cabello de verde por exposición tóxica accidental.
A pesar de los accidentes, persistió hasta crear una fuente funcional de neutrones, radiactiva suficiente para ser detectada a varias casas de distancia.
Tras localizar el cobertizo, las autoridades llamaron a organismos federales, incluidos la Agencia de Protección Ambiental, ante el riesgo colectivo identificado.
El lugar fue clasificado como área Superfund, exigiendo operación especial de descontaminación, ante la estimación de exposición potencial de unos 40 mil residentes.
Consecuencias personales y desenlace del caso del experimento nuclear
Aun tras el desmantelamiento del laboratorio, Hahn rechazó evaluaciones médicas y continuó con su vida, logrando alcanzar el rango de Eagle Scout.
En una entrevista a Harper’s Magazine en 1998, afirmó que los experimentos le ayudaban a lidiar con emociones y buscar reconocimiento.
En los años siguientes, enfrentó inestabilidad marcada por una relación fallida, el suicidio de su madre y dificultades persistentes de salud mental.
En 2007, volvió a ser detenido al intentar robar detectores de humo que contenían americio, llevando a la evacuación temporal de un condominio.
Hahn fue condenado a 90 días de prisión por intento de robo y murió cerca de una década después, a los 39 años, tras una combinación de alcohol, difenhidramina y fentanilo, cerrando un caso que marcó la historia de la ciencia amateur en Estados Unidos.
Con información de Aventuras en la Historia.


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