Entienda cómo detalles técnicos en la legislación de tránsito y en la fiscalización electrónica han permitido que conductores que exceden velocidad alta eviten multas y puntos en la licencia, influyendo directamente en la seguridad y la justicia en las carreteras brasileñas.
Un conductor es captado a 150 km/h en una carretera cuya velocidad máxima permitida es de 120 km/h.
La situación parece clara: exceso de velocidad, riesgo evidente y, como consecuencia, multa pesada y puntos en la licencia de conducir.
Sin embargo, lo que sucede en la práctica muchas veces sorprende.
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Cómo conductores escapan de las multas
Conductores que superan el límite de velocidad en casos como este no siempre reciben la sanción esperada.
De acuerdo con una investigación de SOS Estradas, organización que defiende a las víctimas del tránsito, vacíos legales y detalles técnicos presentes en la legislación y en los equipos de fiscalización han permitido que muchos conductores escapen de las multas, incluso cuando son atrapados a velocidades peligrosamente superiores a las permitidas.
Según el especialista en tránsito Marco Fabrício Vieira, miembro del Consejo Estatal de Tránsito de São Paulo (Cetran-SP) y de la Cámara Temática de Esfuerzo Legal del Consejo Nacional de Tránsito (Contran), en entrevista al portal UOL, la explicación está en el margen de error previsto por ley para los radares electrónicos.
El margen de tolerancia para la medición de velocidad hace toda la diferencia en la sanción aplicada.
Margen de error previsto por la legislación
Desde 2020, la Resolución nº 798 del Contran establece reglas claras para la aplicación de este margen.
Funciona de la siguiente manera: para vehículos registrados a hasta 100 km/h, se sustraen 7 km/h del valor medido por el radar.
Para velocidades superiores a 100 km/h, el cálculo se realiza con base en una reducción del 7% sobre el valor registrado.
En el ejemplo del conductor captado a 150 km/h, se aplica el margen de error del 7%, reduciendo la velocidad considerada a 139,5 km/h.
Este valor es el que sirve jurídicamente para definir si ha habido infracción y cuál será su gravedad.
Así, en una vía con límite de 120 km/h, la velocidad «legalmente considerada» resulta en un exceso de solo el 16,25%.
Con este porcentaje, la infracción se clasifica como media, de acuerdo con el artículo 218, inciso I, del Código de Tránsito Brasileño (CTB).
Esto significa que el conductor no recibe una infracción grave, ni sufre la suspensión de la licencia.

Advertencia obligatoria para infracciones medias y leves
Además, la legislación brasileña prevé otro cambio importante que contribuye a esta “inmunidad”: la Ley nº 14.071/2020, en vigor desde 2021.
Esta ley determina que conductores que cometen infracciones leves o medias y que no hayan registrado ninguna infracción en los 12 meses anteriores reciben solo una advertencia por escrito, sin puntos en la CNH o multa a pagar.
Esta advertencia educativa es obligatoria, no una simple elección de la autoridad de tránsito, conforme al artículo 267 del CTB.
Marco Fabrício Vieira destaca que esta regla busca incentivar el buen comportamiento en el tránsito y evitar sanciones severas en casos de pequeñas infracciones.
Sensación de impunidad para algunos especialistas
Sin embargo, esta combinación entre el margen técnico de error y la aplicación obligatoria de la advertencia genera críticas.
Para entidades como SOS Estradas y diversos especialistas en seguridad vial, este vacío transmite una sensación de impunidad peligrosa.
Un conductor que transita a 150 km/h en una carretera, claramente poniendo vidas en riesgo, acaba no sufriendo las penalizaciones que muchos esperarían ante la gravedad del acto.
Defensa del margen técnico
Por otro lado, defensores de estas normas subrayan que el margen de error no es un artificio para proteger infractores, sino una garantía para evitar sanciones injustas causadas por fallas o variaciones en los aparatos de medición.
Equipos de fiscalización electrónica, incluso los más modernos, pueden sufrir pequeñas imprecisiones, por ello la legislación prevé la reducción para asegurar que la multa se aplique solamente cuando la velocidad realmente supere el límite con margen seguro.
Contexto actual del tránsito brasileño
Vale recordar que, según datos del Ministerio de Infraestructura actualizados en 2025, las carreteras brasileñas aún registran miles de accidentes anuales provocados por exceso de velocidad, que es uno de los principales factores para la gravedad de las ocurrencias.
En este escenario, la discusión sobre la eficacia de las leyes de tránsito y la aplicación de multas cobra aún más relevancia.
Además del margen de error y de la advertencia obligatoria, la legislación brasileña ofrece otras matices que contribuyen a la complejidad de la fiscalización.
Por ejemplo, la forma en que se entrega la notificación puede influir en la validez de la sanción.
Según especialistas jurídicos, fallos en el proceso de notificación pueden generar recursos administrativos y judiciales que terminan anulando multas.
Esto explica por qué muchos conductores recurren a defensas y encuentran respaldo legal para librarse de la penalización, incluso cuando son atrapados cometiendo infracciones claras.
Adicionalmente, la actualización tecnológica de los radares y la regulación sobre su calibración son temas de constante debate.
De acuerdo con el Consejo Nacional de Tránsito (Contran), los equipos deben pasar por verificaciones periódicas para garantizar la precisión de las mediciones, pero retrasos o fallos en estas inspecciones pueden abrir vacíos para cuestionamientos legales.
Educación en el tránsito como alternativa
Otro punto relevante para el debate es la educación en el tránsito, considerada por muchos especialistas el camino más eficaz para la reducción de los accidentes.
Iniciativas que se enfocan en la concienciación del conductor y en la promoción de comportamientos responsables tienden a traer resultados más duraderos que la simple aplicación de multas.
Por eso, la advertencia escrita para infracciones medias y leves puede verse también como una herramienta pedagógica, aunque su eficacia sea objeto de controversias.
Este cuadro complejo exige que conductores, legisladores y autoridades de tránsito estén atentos para equilibrar la aplicación de la ley, la seguridad en las vías y la justicia en la fiscalización.
Con tantas matices técnicas y legales, queda la pregunta para usted que está leyendo: ¿hasta qué punto el margen de error y las advertencias educativas realmente contribuyen a un tránsito más seguro, o estarían, en la práctica, protegiendo a quienes desobedecen las reglas?

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