Excavaciones para una carretera cerca de Jerusalén revelaron una ciudad neolítica de 9.000 años en Motza, con calles, edificios y hasta 3.000 habitantes.
Cuando las obras de infraestructura comenzaron cerca de Jerusalén, la expectativa era encontrar solo suelo, roca y capas comunes de terreno. En cambio, las excavaciones revelaron una ciudad de alrededor de 9.000 años en Motza, a aproximadamente cinco kilómetros al oeste de Jerusalén, descubierta durante trabajos preventivos antes de la construcción de una nueva carretera. El Times of Israel describió el lugar como uno de los mayores asentamientos neolíticos jamás encontrados en la región.
El descubrimiento llamó la atención porque el sitio no se parece a una aldea pequeña y aislada. Según los arqueólogos involucrados, se trata de una comunidad prehistórica a gran escala, con señales claras de organización urbana, agricultura, cría de animales y vida social compleja, lo que altera la visión antigua de que esta área tenía ocupación limitada en ese período.
Ciudad neolítica de Motza surgió durante excavaciones para nueva carretera en Jerusalén
Según el Times of Israel, el sitio fue encontrado en excavaciones de rescate realizadas antes de la ampliación del acceso vial a la capital israelí. El asentamiento pertenece al período Neolítico Pre-Cerámico, con datación en torno a 9.000 años, mucho antes de las grandes civilizaciones clásicas y miles de años antes de las pirámides de Egipto.
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Los arqueólogos identificaron edificios planificados, calles, áreas públicas y estructuras domésticas, mostrando que el lugar tenía una organización mucho más sofisticada de lo que se imaginaba para esa época. En lugar de un simple agrupamiento de casas, Motza apareció como un centro poblacional denso y estructurado.
Asentamiento de 9.000 años pudo haber albergado entre 2.000 y 3.000 personas
Uno de los datos más impactantes del descubrimiento es el tamaño estimado de la población. Según los directores de la excavación citados por la Times of Israel, la ciudad habría albergado entre 2.000 y 3.000 habitantes, número considerado extraordinario para el período neolítico en la región.

Este volumen poblacional acerca a Motza a una pequeña ciudad en términos de densidad humana, lo que ayuda a explicar por qué los arqueólogos han comenzado a tratar el lugar como un punto de inflexión para el estudio de las primeras comunidades sedentarias del Levante.
La escala de la ocupación muestra que la urbanización inicial en el Medio Oriente podría haber sido más compleja y más amplia de lo que las interpretaciones anteriores sugerían.
Herramientas, joyas y figuras muestran vida cotidiana compleja en el Neolítico
Según la Israel Antiquities Authority, las excavaciones revelaron una cantidad enorme de materiales arqueológicos, incluyendo puntas de flecha, cuchillos de sílex, hachas, hojas agrícolas, joyas, cuentas ornamentales, estatuillas humanas y figuras de animales. El conjunto sugiere una sociedad con actividades especializadas, producción local de herramientas y vida simbólica desarrollada.
Los investigadores también encontraron evidencias de que parte de las herramientas era fabricada en el propio asentamiento, lo que refuerza la idea de una economía interna organizada. No era solo un lugar de residencia, sino también un centro de producción y circulación de objetos usados en la vida cotidiana y posiblemente en prácticas rituales.
Agricultura, cría de animales y almacenamiento de alimentos ya existían a gran escala
El descubrimiento también reveló una base económica mucho más estable de lo que se esperaba. Según la Israel Antiquities Authority, los habitantes de Motza cultivaban plantas, almacenaban grandes cantidades de alimentos y criaban animales domesticados, además de mantener actividades de caza complementaria.

Se identificaron estructuras de almacenamiento y señales de una economía agrícola organizada, lo que muestra que la ciudad no dependía solo de subsistencia inmediata. Esto indica planificación productiva, capacidad de almacenar recursos y una relación más avanzada con el territorio que la imagen tradicional de pequeñas comunidades neolíticas dispersas.
El descubrimiento de Motza cambió lo que la arqueología pensaba sobre la región de Jerusalén
Durante mucho tiempo, parte de la arqueología entendía que el área cercana a Jerusalén no había sostenido asentamientos tan grandes en el período neolítico. El descubrimiento de Motza debilitó directamente esa interpretación. La Israel Antiquities Authority clasificó el lugar como la mayor comunidad neolítica jamás encontrada en Israel y una de las más grandes de todo el Levante.
Esto significa que la historia de la ocupación humana en la región necesitará ser revisada a la luz de un sitio que combina escala poblacional, urbanismo inicial, producción material abundante y economía agrícola consolidada. La cantidad de material recuperado es tan grande que los investigadores esperan que los estudios sobre Motza influyan en la arqueología del Medio Oriente por muchos años.
Carretera moderna reveló ciudad perdida bajo el suelo de Jerusalén
El aspecto más impresionante del caso sigue siendo el contraste entre el presente y el pasado. Todo comenzó con una obra vial moderna destinada a mejorar el acceso a Jerusalén.

Bajo el trazado de la nueva carretera, sin embargo, estaba enterrada una ciudad entera que floreció miles de años antes de la escritura, de los imperios clásicos y de las grandes capitales del mundo antiguo.
El descubrimiento de Motza refuerza una de las lecciones más poderosas de la arqueología: algunas de las mayores ciudades perdidas de la historia no están necesariamente escondidas en desiertos remotos o bosques aislados.
En ciertos casos, permanecen sepultadas exactamente bajo áreas donde carreteras, máquinas y obras del presente continúan pasando todos los días.


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