Estudio en Frontiers in Medicine reveló que una momia del siglo 18 en una cripta de Austria fue sometida a embalsamamiento sin incisión, con materiales insertados por vía rectal, técnica jamás documentada, y que el hombre murió de tuberculosis a los 37 años según análisis de la Universidad de Múnich.
Una momia conocida como «capellán seco al aire» reposaba desde hacía siglos en una cripta de iglesia en la localidad austriaca de Blasenstein, rodeada de leyendas que le atribuían poderes curativos, hasta que una filtración en la estructura en 2025 permitió que investigadores finalmente examinaran el cuerpo con herramientas modernas. Andreas Nerlich, profesor de la Universidad de Múnich, lideró el equipo que realizó tomografías, análisis químicos y datación por radiocarbono, y los resultados publicados en Frontiers in Medicine revelaron tres descubrimientos simultáneos: la probable identidad del hombre, su causa de muerte por tuberculosis y un método de embalsamamiento que ningún otro registro histórico o científico había documentado. La momia, en un estado notable de preservación, pertenece probablemente a Franz Xaver Sidler von Rosenegg, vicario local que falleció en 1746 a los 37 años.
Lo que hizo que este caso fuera único en Austria y en el mundo es la forma en que se preservó el cuerpo. Las tomografías mostraron que las cavidades internas de la momia estaban repletas de astillas de madera, fibras de lino y cáñamo y vestigios de un compuesto a base de zinc, materiales que absorbieron humedad e impidieron la proliferación de bacterias a lo largo de tres siglos. El detalle perturbador: el cuerpo no presenta ningún corte en la superficie. El equipo concluyó que todo el material fue introducido por una abertura natural, probablemente por vía rectal, técnica de embalsamamiento que Nerlich clasificó como el único caso registrado en la historia de la ciencia.
La identidad del hombre escondido dentro de la momia

La datación por radiocarbono indicó que el óbito ocurrió entre 1734 y 1780, y el rango de edad señalado fue entre 35 y 45 años. Estos datos coinciden con los registros históricos de Franz Xaver Sidler von Rosenegg, vicario que sirvió en la Austria rural y murió en 1746. La convergencia entre cronología, edad y contexto geográfico refuerza la asociación, aunque la confirmación definitiva requiere evidencias complementarias.
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El análisis isotópico reveló hábitos alimentarios compatibles con los de un clérigo de parroquia: dieta centrada en cereales y carne. No obstante, los datos sugieren que el hombre preservado en la momia pudo haber pasado por restricción alimentaria en los últimos meses de vida, posiblemente como consecuencia de las privaciones impuestas por la Guerra de Sucesión Austriaca, conflicto que devastó la región durante la década de 1740 y afectó el abastecimiento de comunidades rurales en toda Austria.
La tuberculosis que mató al clérigo y el rosario que confundió a los científicos
Un examen de rayos X realizado a principios de los años 2000 había detectado un cuerpo extraño en el interior de la momia, alimentando durante dos décadas la teoría de que el vicario podría haber sido envenenado. El nuevo estudio descartó completamente esta hipótesis: el objeto era una cuenta esférica perforada, pieza de un rosario que quedó retenida en el cuerpo durante el procedimiento de preservación. Sin ningún indicio de sustancia tóxica, los investigadores redirigieron la investigación hacia causas naturales.
La conclusión, detallada en Frontiers in Medicine, apunta a hemorragia pulmonar aguda provocada por tuberculosis en estado avanzado. La enfermedad figuraba entre las principales causas de muerte en Europa del siglo XVIII, y la momia presenta signos internos consistentes con infección crónica en los pulmones. La tuberculosis habría debilitado al clérigo a lo largo de los años hasta el episodio hemorrágico fatal, escenario compatible tanto con el perfil etario como con las condiciones sanitarias de la Austria rural de ese período.
El embalsamamiento que nunca se había visto antes en ninguna momia del mundo

La revelación más impactante del estudio en Frontiers in Medicine es la técnica utilizada para conservar el cuerpo. Las tomografías identificaron que las cavidades del abdomen y de la pelvis estaban completamente llenas de fragmentos de madera, fibras vegetales de lino y cáñamo y residuos de un compuesto de zinc con propiedades antimicrobianas. Esta combinación funcionó como sistema de absorción de líquidos y barrera contra la descomposición bacteriana, explicando por qué la momia mantuvo piel y tejidos íntegros durante tres siglos.
El aspecto sin precedentes es que no se realizó ningún corte en la superficie del cuerpo. En la momificación egipcia, los embalsamadores abrían el abdomen con cuchillas para remover órganos e insertar sustancias conservantes, procedimiento que dejaba marcas evidentes. En la momia austriaca, la piel está intacta en toda su extensión. El equipo de Nerlich concluyó que la única vía posible para la inserción de los materiales fue la apertura natural del recto, procedimiento de embalsamamiento que nunca ha aparecido en ningún otro caso catalogado por la ciencia. El profesor confirmó que se trata de un registro sin paralelo en la literatura.
Lo que esta momia revela sobre la muerte y la preservación en Austria del siglo 18
El estudio amplía la comprensión sobre cómo las comunidades europeas fuera de los grandes centros trataban a sus muertos. En la Austria rural del siglo 18, técnicas sofisticadas de conservación eran normalmente reservadas para la aristocracia y el alto clero, lo que convierte el embalsamamiento de un párroco en un hecho excepcional. Alguien consideró que el cuerpo de ese hombre era digno de preservación e invirtió tiempo y recursos en un procedimiento complejo, incluso disponiendo de medios limitados.
La momia del «capellán seco al aire» permanece en la cripta de Blasenstein, ahora cargando una historia que la ciencia ha documentado en detalle. El hombre que probablemente se llamaba Sidler, que comía cereales y carne, que enfermó de tuberculosis y murió a los 37 años en una Austria devastada por la guerra, fue sometido a un embalsamamiento que nadie antes que él recibió y que Frontiers in Medicine acaba de presentar al mundo como un caso absolutamente inédito. Trescientos años después, la momia sigue sorprendiendo a cualquiera que se acerque a su historia.
¿Y tú, imaginabas que una momia europea pudiera guardar un secreto tan extraño? ¿Crees que el embalsamador sabía lo que estaba haciendo o improvisó con los recursos que tenía? Deja tu opinión en los comentarios.

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