El presidente brasileño Lula da Silva clasificó a los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU como «señores de la guerra» durante un encuentro en Barcelona este sábado (18), exigiendo a Trump, Putin, Xi Jinping y Macron que cumplan con el deber de garantizar la paz y pongan fin a los conflictos que el mundo no soporta más.
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva subió al escenario de la Movilización Progresista en Barcelona, España, este sábado (18) y dirigió una crítica abierta a los líderes de las cinco naciones con asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Lula pidió que Trump, Xi Jinping, Putin, Macron y el primer ministro del Reino Unido convoquen una reunión de emergencia y detengan lo que llamó «locura de guerra», afirmando que el planeta no soporta más el nivel actual de conflictos armados. La declaración se realizó durante el segundo encuentro del evento, llevado a cabo bajo la coordinación del Ejecutivo español como parte de una cumbre creada en asociación por el presidente brasileño y el primer ministro Pedro Sánchez en 2024.
Además del llamado directo, el presidente brasileño criticó el funcionamiento del propio Consejo de Seguridad. Lula afirmó que el órgano, creado tras la Segunda Guerra Mundial con la misión de preservar la paz, convirtió a sus cinco integrantes permanentes en «señores de la guerra» que obstaculizan cualquier progreso mediante el uso recíproco del poder de veto. La declaración ocurre en un momento en que recortes en la ayuda humanitaria, intervenciones militares y amenazas de abandono de la OTAN por parte de Estados Unidos sacuden el equilibrio de las relaciones internacionales y obligan a los países a rediseñar sus asociaciones estratégicas.
Lo que el presidente brasileño dijo sobre los miembros permanentes de la ONU
El discurso de Lula fue directo y sin rodeos. El presidente brasileño se dirigió individualmente a cada líder por su nombre, pidiendo que Trump, Xi Jinping, Putin y Macron, además del primer ministro británico, cumplan con el compromiso que asumieron al integrar el Consejo de Seguridad. En la visión del presidente brasileño, los cinco miembros permanentes recibieron la responsabilidad constitucional de velar por la paz mundial, pero en la práctica se convirtieron en los «señores de la guerra» que él denunció en Barcelona.
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El mecanismo de veto, que permite a cualquiera de los cinco miembros bloquear resoluciones, es el objetivo central de la frustración expresada por el presidente brasileño. Lula argumentó que esta dinámica paraliza a la ONU porque, en sus palabras, cada vez que un miembro aprueba algo, otro usa el poder de veto para bloquear. La crítica no es nueva en el vocabulario del presidente brasileño, que ya había afirmado que los países en desarrollo asumen el costo de conflictos que no iniciaron, pero la intensidad y la mención directa de los líderes marcaron una escalada en el tono.
El contexto de la Movilización Progresista donde el presidente brasileño discursó
El encuentro en Barcelona forma parte de una serie de reuniones organizadas por la izquierda global que comenzaron el viernes (17) y se extendieron hasta el sábado. El objetivo declarado es defender el multilateralismo y articular movimientos progresistas contra el avance de la ultraderecha, que ha ganado fuerza en las elecciones europeas de 2024. La iniciativa, que adoptó el nombre de Movilización Progresista, pretende culminar en una declaración conjunta con metas que van desde la defensa de la democracia hasta la transición energética.
El presidente brasileño es uno de los protagonistas del movimiento desde su creación. La cumbre tuvo origen en una alerta lanzada dentro del campo socialista europeo y evolucionó hacia un formato que ya cuenta con cuatro ediciones, todas coorganizadas por Lula y el primer ministro español Pedro Sánchez. El evento de esta semana ganó relevancia adicional porque ocurre en un momento en que las acciones de la administración Trump en relación a la OTAN y la ayuda humanitaria internacional rediseñan el mapa de las alianzas geopolíticas.
La agenda internacional del presidente brasileño en Europa
Lula llegó a Barcelona el jueves por la noche (16) y, además de participar en la Movilización Progresista, tiene agenda oficial programada en Alemania y en Portugal. El presidente brasileño debe regresar al país el martes (21), cerrando una agenda que combina articulación política de izquierda con encuentros bilaterales en tres países europeos. La visita a España concentró el momento de mayor visibilidad pública del viaje, precisamente por la declaración contra los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
El itinerario europeo del presidente brasileño refuerza la estrategia de posicionar a Brasil como voz del Sur global en los debates sobre paz y gobernanza internacional. Al llamar a los cinco integrantes del Consejo de «señores de la guerra» en un evento transmitido a audiencias de diversos países, Lula apuesta a que la presión pública sobre las potencias puede producir efecto donde los canales diplomáticos tradicionales no logran avanzar. Es una apuesta de alto riesgo: nombrar a líderes de las cinco mayores potencias militares del planeta genera titulares, pero también puede dificultar negociaciones futuras que dependan de la buena voluntad de esos mismos interlocutores.
Lo que la declaración del presidente brasileño significa para la diplomacia de Brasil
El tono adoptado en Barcelona representa un giro en el discurso del presidente brasileño en relación con la política exterior. Críticas genéricas al Consejo de Seguridad son comunes entre líderes del Sur global, pero llamar a los cinco miembros permanentes «señores de la guerra» por su nombre eleva la confrontación a un nivel personal que pocos jefes de Estado se atreven a alcanzar públicamente. Para Brasil, la declaración puede fortalecer la imagen de independencia diplomática ante países en desarrollo, pero también puede generar fricción con socios comerciales y geopolíticos de los cuales el país depende.
La reacción de los cinco líderes citados por el presidente brasileño será seguida de cerca en los próximos días. Hasta el momento, ninguno de los gobiernos mencionados se ha pronunciado oficialmente sobre las palabras de Lula, pero el peso institucional de la acusación de transformar un consejo de paz en instrumento de guerra difícilmente pasará sin respuesta. El presidente brasileño regresa a Brasil el martes cargando el peso de una declaración que puede definir el tono de las relaciones del país con las mayores potencias del mundo durante los próximos meses.
¿Y tú, crees que el presidente brasileño tiene razón al exigir públicamente a los líderes mundiales o esta postura puede perjudicar a Brasil en las relaciones internacionales? Deja tu opinión en los comentarios.

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