En Paraty, la marea invade calles de piedra del siglo XVIII, mientras el centro histórico, islas, playas y tradiciones refuerzan el valor cultural
Paraty mantiene un rasgo urbano del siglo XVIII: la marea invade las calles de piedra y lava el centro histórico. La escena ayuda a explicar la fuerza histórica, cultural y natural aún.
Ciudad preservada por el aislamiento
Fundada en el siglo XVII, Paraty se convirtió en el principal puerto de exportación del oro de Minas Gerais por el Camino del Oro. La función estratégica colocó a la ciudad en el centro de la circulación de riquezas coloniales.
Con la apertura de nuevas rutas y el declive de la minería, Paraty perdió importancia y fue prácticamente olvidada. El aislamiento, sin embargo, preservó calles, iglesias y casonas intactas.
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La carretera Río-Santos, en los años 1970, volvió a colocar a Paraty en el mapa turístico. Lo que parecía abandono reveló un conjunto urbano preservado desde el siglo XVIII, rodeado de paisajes.
El IPHAN declaró el conjunto como patrimonio en 1958. En 2019, la UNESCO reconoció a Paraty e Ilha Grande como Patrimonio Mundial en la categoría de sitio mixto, el primero de Brasil y América Latina en unir patrimonio cultural y natural.
En 2025, Forbes incluyó a Paraty entre las 50 villas más hermosas del mundo. Casonas con piñas esculpidas en las fachadas simbolizaban nobleza y hospitalidad.
Qué ver en Paraty
Paraty reúne más de 65 islas, cerca de 90 playas catalogadas y un centro histórico donde los coches no entran.
En el centro histórico, el visitante encuentra pavimento de piedras irregulares, casonas coloniales, iglesias, galerías de arte y restaurantes. Todo se hace a pie, en un área cerrada para vehículos.
El Saco do Mamanguá es considerado el único fiordo tropical de Brasil. El lugar reúne aguas tranquilas y montañas cubiertas de Mata Atlântica, con acceso por barco o kayak.
En la Playa do Cachadaço, en Trindade, piscinas naturales entre rocas atraen visitantes. El acceso puede hacerse por un sendero corto o en barco, en un área rodeada por una reserva de Mata Atlântica.
El Camino del Oro guarda un tramo preservado de la carretera colonial que unía Paraty con las minas. Con pavimento original de piedra, el recorrido puede hacerse en una caminata guiada de 2 horas.
El Fuerte Defensor Perpetuo, construido en 1822, alberga un museo con piezas de artillería y vista de la bahía. El canal Vamos Fugir Blog presenta una guía sobre el centro histórico, playas, cascadas y gastronomía.
Fiestas, cachaça y gastronomía
Paraty se destaca por su agenda cultural. Desde 2017, es Ciudad Creativa de la Gastronomía por la UNESCO. Fiestas y eventos ayudan a mantener el flujo de visitantes.
La FLIP, que se realiza cada julio desde 2003, es uno de los mayores eventos literarios de América del Sur. En agosto, el Festival de Cachaça, Cultura y Sabores celebra la tradición de los alambiques.
La producción artesanal de cachaça integra la identidad local. Alambiques como Engenho D’Ouro y Pedra Branca reciben visitantes con visitas guiadas, degustaciones y explicaciones sobre la destilación.
La Fiesta del Divino Espíritu Santo refuerza el peso de las celebraciones religiosas en Paraty. Desfiles y música ocupan las calles del centro histórico desde hace generaciones.
Mejor época y acceso
De mayo a septiembre, el período más seco favorece senderos y paseos por el centro histórico. En verano, las playas se llenan de gente, y la agenda de eventos cobra fuerza.
Paraty se encuentra a 250 km de Río de Janeiro y a 300 km de São Paulo. El acceso es por la carretera Río-Santos, la BR-101.
No hay aeropuerto comercial en Paraty. Los aeropuertos más cercanos son Galeão y Guarulhos, ambos a unas 4 horas en coche. Autobuses interurbanos hacen diariamente la conexión con Río y São Paulo.
Paraty es un destino donde el abandono se convirtió en protección. Entre el mar, la selva y el patrimonio colonial, la ciudad ha preservado una identidad singular, donde la gastronomía, la historia y el paisaje van de la mano.
Con información de Correio Braziliense.


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