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Burbujas de aire de 3 millones de años extraídas del hielo de la Antártida revelan que el nivel actual de CO₂ ya ha superado al de aquel mundo antiguo y cálido, cuando el mar estaba hasta 20 metros más alto y no había ninguna fábrica o coche quemando combustible.

Publicado el 31/05/2026 a las 01:07
Actualizado el 31/05/2026 a las 01:08
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Burbujas de aire atrapadas en núcleos de hielo de la Antártida con cerca de 3 millones de años contienen muestras directas de la atmósfera terrestre del Plioceno, época en que las temperaturas globales eran más altas y el nivel del mar estaba entre 10 y 20 metros por encima del actual. Las burbujas de aire revelan que el CO₂ de aquella época estaba en torno a 400 partes por millón, mientras que hoy el nivel ya supera 420 ppm, valor sin paralelo reciente en la escala geológica documentada directamente por hielo. El descubrimiento refuerza que la Tierra ya experimentó un mundo más cálido con esos niveles de gases, y el resultado fue el retroceso masivo de glaciares en Groenlandia y en la Antártida Occidental.

Las burbujas de aire atrapadas en el hielo de la Antártida hace 3 millones de años están enviando una alerta que la ciencia no puede ignorar. Cada burbuja es una cápsula del tiempo que preserva, de forma casi intacta, la composición exacta de la atmósfera terrestre de una época en que el planeta era más cálido, los mares eran más altos y la humanidad aún no existía. Las burbujas de aire extraídas de núcleos de hielo muestran que durante el Plioceno, cuando el CO₂ giraba en torno a 400 ppm, la temperatura media global era algunos grados por encima de la actual y grandes masas de hielo en Groenlandia y en la Antártida Occidental retrocedían, elevando el nivel del mar a valores entre 10 y más de 20 metros superiores a los de hoy.

El dato más perturbador del proyecto COLDEX es la comparación con el presente. Mediciones atmosféricas actuales muestran el CO₂ por encima de 420 partes por millón, valor que supera lo que las burbujas de aire más antiguas ya registraron para períodos prolongados. En otras palabras, la humanidad vive una situación sin paralelo reciente en la escala geológica documentada directamente por hielo, y el sistema climático de la Tierra tiende a responder de la misma forma que respondió en el pasado: con calentamiento, deshielo y subida del nivel del mar.

Cómo las burbujas de aire se convierten en cápsulas del tiempo

imagem ilustrativa/explicativa
imagen ilustrativa/explicativa

Según información divulgada por el portal Terra, las burbujas de aire se forman cuando la nieve se acumula en la Antártida, se compacta y elimina los espacios vacíos entre los cristales de hielo a lo largo de siglos. Cuando los poros se cierran, atrapan el aire ambiente de ese período, creando burbujas de aire que preservan la mezcla exacta de gases que la atmósfera presentaba en ese momento, como si alguien hubiera sellado una botella con el aire de hace 3 millones de años.

En laboratorio, los investigadores cortan pequeños fragmentos del núcleo de hielo y los colocan en cámaras especiales. Rompen el hielo bajo vacío y liberan el aire antiguo de las burbujas de aire. Instrumentos de alta precisión miden las concentraciones de CO₂, metano y otros gases traza. Además de las burbujas de aire, el agua congelada en sí misma aporta información: la razón entre isótopos de oxígeno e hidrógeno indica variaciones de temperatura, permitiendo reconstruir el clima con detalles.

Lo que las burbujas de aire revelan sobre el Plioceno

Los registros de las burbujas de aire del Plioceno refuerzan un patrón: cuando las concentraciones de CO₂ aumentan, las temperaturas globales suben con un retraso de pocos cientos de años. Durante fases cálidas del Plioceno, los niveles de CO₂ estaban alrededor de 400 ppm, y la temperatura media global era algunos grados por encima de la actual, escenario que provocaba el retroceso de glaciares y la elevación del nivel del mar.

Esta relación entre gases y temperatura ayuda a estimar la llamada sensibilidad climática, concepto que describe cuánto se calienta el planeta tras un aumento específico de CO₂. Las burbujas de aire sugieren que la respuesta del sistema climático es relativamente estable a lo largo de millones de años: incluso con ciclos naturales de órbita e inclinación de la Tierra, el vínculo entre concentraciones de gases y calentamiento aparece de forma recurrente y previsible.

La comparación que preocupa a los científicos

Hoy, el CO₂ está por encima de 420 ppm, valor que supera el registrado en las burbujas de aire del Plioceno. La diferencia crucial es el ritmo: los procesos naturales que elevaron el CO₂ en el pasado ocurrían a lo largo de miles de años, mientras que el aumento moderno ocurrió en poco más de un siglo debido a la quema de combustibles fósiles, la agricultura y los cambios en el uso del suelo.

Modelos climáticos ajustados por los datos de las burbujas de aire proyectan un calentamiento adicional significativo en las próximas décadas, incluso si las emisiones disminuyen. El sistema climático responde de forma lenta: capas de hielo, océanos y vegetación tardan siglos en alcanzar un nuevo equilibrio. Los registros del Plioceno, preservados en las burbujas de aire, indican un futuro posible con retroceso de grandes glaciares y aumento continuo del nivel del mar.

La advertencia que las burbujas de aire dejan para el futuro

Las burbujas de aire de 3 millones de años funcionan como un manual histórico del clima. Muestran que cuando la atmósfera supera ciertos niveles de gases de efecto invernadero, el planeta responde con calentamiento, deshielo y alteración de patrones de lluvia, procesos que siguen leyes bien conocidas de la física y que no dependen de opinión.

El estudio del hielo antiguo transforma el pasado en herramienta de planificación. Las burbujas de aire que se formaron hace millones de años no solo cuentan una historia: ofrecen una advertencia fundamentada sobre la dirección que el sistema climático tiende a seguir si las concentraciones de gases de efecto invernadero continúan en trayectoria ascendente.

Para la ciencia, el pasado congelado de la Antártida es la mejor guía que la Tierra ofrece sobre lo que está por venir, y las burbujas de aire guardadas bajo kilómetros de hielo antártico son la prueba más directa que existe.

¿Sabías que las burbujas de aire de 3 millones de años muestran que el CO₂ actual ya superó al del Plioceno? ¿Qué impresiona más: el nivel del mar 20 metros más alto, el ritmo acelerado del calentamiento o el hecho de que todo esté registrado en el hielo? Cuéntanos en los comentarios.

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Maria Heloisa Barbosa Borges

Hablo sobre construcción, minería, minas brasileñas, petróleo y grandes proyectos ferroviarios y de ingeniería civil. Diariamente escribo sobre curiosidades del mercado brasileño.

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