El hallazgo cerca del centro de la Vía Láctea refuerza la hipótesis de que compuestos decisivos para la biología pueden haberse formado en el espacio y alcanzado la Tierra mucho antes del surgimiento de la vida
Un equipo internacional identificó en el espacio la mayor molécula orgánica con azufre jamás encontrada entre las estrellas. La estructura tiene 13 átomos, fue anunciada en enero de 2026 y volvió a poner en el centro de la astrobiología la discusión sobre el origen de la vida en la Tierra.
El compuesto apareció en la nube molecular G+0,693 0,027, a unos 27 mil años luz de la Tierra, cerca del centro de la Vía Láctea. El impacto es inmediato porque el azufre es una pieza importante en moléculas relacionadas con la vida y amplía el mapa de la química que existe en el cosmos.
Por eso, el hallazgo ha cobrado fuerza como posible eslabón entre la química del espacio y la vida, al sugerir que ingredientes cruciales pueden haber surgido mucho antes del nacimiento del planeta.
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Nube G+0,693 0,027 a 27 mil años luz se convirtió en el escenario del descubrimiento
La región donde se detectó la molécula ya llama la atención de los astrónomos por concentrar una química rica y poco común. Estar cerca del centro de la Vía Láctea convierte esta nube en un laboratorio natural para observar cómo surgen compuestos complejos en el ambiente interestelar.
Fue en este escenario que los científicos localizaron una señal compatible con una molécula orgánica sulfurada más grande y compleja que todo lo que se había confirmado hasta ahora entre las estrellas. El resultado elevó el peso de G+0,693 0,027 en el debate sobre la formación de compuestos relacionados con la vida.
Estructura con 13 átomos supera lo que ya había sido visto con azufre en el espacio
La nueva molécula tiene fórmula C6H6S y reúne 13 átomos en una estructura estable que llamó la atención por su complejidad. Hasta ahora, los compuestos con azufre detectados en el espacio interestelar eran más pequeños y dejaban un vacío importante entre la química del cosmos y la química encontrada en cuerpos del Sistema Solar.
Este salto de escala cambia la lectura del tema. La presencia de una estructura tan elaborada sugiere que el espacio profundo puede formar moléculas más sofisticadas de lo que se imaginaba, incluso con características cercanas a las sustancias vistas en cometas, meteoritos y asteroides.
Confirmación el 23 de enero de 2026 vino de la intersección entre laboratorio y radiotelescopios

Según Nature Astronomy, revista científica internacional revisada por pares, el equipo confirmó la molécula al combinar mediciones realizadas en laboratorio con señales captadas por radiotelescopios en España. Este cruce dio robustez al resultado y alejó la posibilidad de una identificación apresurada.
El método también ayuda a explicar por qué el descubrimiento llamó tanta atención. Primero, los investigadores obtuvieron la firma de la molécula en un ambiente controlado. Luego, buscaron ese mismo patrón en la observación del cielo profundo y encontraron la coincidencia en la nube molecular cerca del centro galáctico.
El azufre entra en aminoácidos y lleva el descubrimiento al debate sobre la vida
El azufre es el décimo elemento más abundante del universo y participa en aminoácidos esenciales para el funcionamiento de la vida, como los que ayudan a formar proteínas. Cuando una molécula grande con este elemento aparece entre las estrellas, la discusión deja de ser solo astronómica y entra directamente en el campo del origen de la vida.
Esto no significa que los científicos hayan encontrado vida en el espacio. Lo que surgió fue una pista fuerte de que la química necesaria para montar ingredientes biológicos puede comenzar mucho antes de la formación de planetas, en nubes frías y densas esparcidas por la galaxia.
Cometas, meteoritos y asteroides adquieren nuevo peso en esta ruta química
El descubrimiento refuerza la hipótesis de que parte de los compuestos que abastecieron la Tierra antigua vino del espacio en cometas, meteoritos y asteroides. Si moléculas orgánicas sulfuradas complejas ya existían en el medio interestelar, el puente entre el cosmos y la química del planeta se acorta.
Es por eso que el hallazgo ha pasado a ser tratado como un posible eslabón perdido. La molécula recién detectada no resuelve por sí sola el misterio de la vida, pero refuerza la idea de que el material químico que abrió camino para ella puede haber comenzado a organizarse mucho antes de que existiera la Tierra.
El descubrimiento amplía lo que la ciencia sabe sobre la química del cosmos y da nuevo aliento a la búsqueda de compuestos aún mayores en el espacio. Cada avance en esta área acerca a los investigadores a entender cómo elementos esparcidos por la galaxia pudieron convertirse en materia orgánica compleja.
Al final, el peso del anuncio radica en lo que representa. Encontrar la mayor molécula orgánica con azufre jamás vista entre las estrellas cambia el nivel de la astroquímica y reposiciona la discusión sobre cómo los ingredientes de la vida pudieron haber llegado a la Tierra.
Este artículo fue producido con base en información publicada por la revista Nature, una de las principales publicaciones científicas del mundo.

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