Animales encontrados en diferentes regiones presentan protuberancias causadas por una infección conocida desde 1933, que no ofrece riesgo a los seres humanos.
Una escena inusual volvió a sorprender a los residentes de los Estados Unidos en agosto de 2025.
Se encontraron conejos salvajes con protuberancias oscuras en el rostro, la cabeza y otras partes del cuerpo.
Las formaciones recuerdan a cuernos, ramas y pequeños tentáculos, creando una apariencia que parece haber salido de una película de ficción.
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Fotografías de los animales circularon rápidamente por las redes sociales y despertaron curiosidad, preocupación e innumerables comparaciones.
Algunos usuarios comenzaron a llamarlos “conejos Frankenstein”. La explicación, sin embargo, está lejos de cualquier experiencia sobrenatural.
El virus del papiloma de Shope explica las protuberancias
El virus del papiloma de Shope es responsable de las alteraciones observadas en los animales.
También conocido como papilomavirus de los conejos, el agente provoca verrugas y tumores en la piel, principalmente en el rostro y la cabeza.
Pequeños nódulos oscuros surgen durante las fases iniciales de la infección.
Estas estructuras pueden crecer posteriormente y adquirir formas alargadas, endurecidas y puntiagudas.
El tamaño y la posición de las verrugas hacen que algunas parezcan cuernos o tentáculos.
No hay ninguna transformación genética misteriosa involucrada. Los crecimientos son manifestaciones visibles de una infección ya conocida por la ciencia.
Avistamientos ganaron repercusión en los Estados Unidos
Los casos llamaron la atención después de que residentes de Fort Collins, en Colorado, publicaran imágenes de los conejos.
Relatos similares también fueron compartidos por residentes de Minnesota y Nueva York.
Residentes recurrieron a Reddit para preguntar si otras personas estaban encontrando animales con las mismas características.
Usuarios de Facebook también reportaron algunos avistamientos a las autoridades responsables de la vida silvestre.
La apariencia inusual causó asombro, aunque el virus circula entre conejos salvajes desde hace muchas décadas.
La ciencia estudia la infección desde 1933
El investigador estadounidense Richard E. Shope describió científicamente la infección en 1933.
Los conejos salvajes presentaban, en esa época, estructuras endurecidas que recordaban pequeños cuernos.
Investigadores identificaron posteriormente que un virus provocaba esas alteraciones en la piel de los animales.
El papilomavirus de Shope se volvió importante para estudios sobre la conexión entre infecciones virales y ciertos tipos de cáncer.
Los registros recientes, por lo tanto, no representan el surgimiento de una nueva enfermedad.
Mosquitos y garrapatas ayudan a propagar el virus
La transmisión ocurre principalmente a través de mosquitos, garrapatas y otros parásitos que pican.
Estos vectores entran inicialmente en contacto con un conejo infectado.
El virus puede ser transportado cuando el insecto pica a otro animal.
Los casos se vuelven más visibles durante el verano y el otoño en el hemisferio norte.
La cantidad de mosquitos y otros vectores aumenta durante los meses más cálidos.
Los avistamientos, de esta forma, se vuelven más frecuentes en determinadas épocas del año.
La mayoría de los conejos logra recuperarse
Las verrugas generalmente no causan complicaciones graves, a pesar de la apariencia preocupante.
Según el Colorado Parks and Wildlife, muchos conejos sobreviven y eliminan las protuberancias naturalmente.
Los crecimientos requieren mayor atención cuando impiden al animal comer o beber normalmente.
Algunas lesiones también pueden evolucionar a carcinoma de células escamosas, un tipo serio de cáncer de piel.
El sacrificio de los animales no se recomienda solo por la presencia de las verrugas.
La intervención suele considerarse solo cuando funciones esenciales están severamente comprometidas.
La infección no ofrece riesgo a los seres humanos
El virus del papiloma de Shope no representa una amenaza conocida para los seres humanos.
Las personas no desarrollarán verrugas o “tentáculos” tras encontrar un conejo infectado.
Las autoridades recomiendan mantener distancia y evitar cualquier intento de captura o contacto.
Los residentes pueden comunicar situaciones preocupantes a las agencias locales de protección de la vida silvestre.
¿Mantendrías distancia al encontrar un conejo con estas protuberancias o contactarías inmediatamente a las autoridades? ¡Deja tu opinión!
