Un descubrimiento hecho al leer una etiqueta llevó a Mariana Basaure a cambiar la enfermería por el chocolate artesanal, improvisar equipos en casa y transformar a Majucau en una marca reconocida por trabajar con cacao brasileño, premios y presencia en mercados por el país.
La técnica de enfermería Mariana Basaure transformó una duda sobre la composición de una barra común de chocolate en una marca brasileña premiada, creada en São Paulo junto a su esposo, Paulo Junior.
De la producción iniciada dentro de casa, Majucau pasó a vender chocolates en tiendas físicas, comercio electrónico y canales corporativos, en una trayectoria marcada por estudio, improvisación y valorización del cacao brasileño.
El cambio comenzó en 2018, cuando Mariana observó la etiqueta de un chocolate popular y le extrañó la posición del cacao en la lista de ingredientes, lo que la llevó a investigar formas de producir con más control sobre la materia prima.
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Según la Agencia Sebrae de Noticias, esa constatación acercó a la entonces técnica de enfermería al modelo bean to bar, en el cual el fabricante acompaña el proceso desde la compra de los granos hasta la barra final.
“Cuando vi esa lista de ingredientes, dejé de comer un alimento que me gustaba exactamente por lo que tenía en él”, relató Mariana a la Agencia Sebrae, al explicar la incomodidad que dio origen al negocio.
A partir de ese descubrimiento, la pareja comenzó a estudiar el universo del chocolate artesanal y buscó entender cómo transformar el cacao en producto final sin depender de bases preparadas o procesos comunes de la industria.
Chocolate bean to bar nació en la sala de casa
Antes de llegar a las estanterías, Majucau nació lejos de una fábrica estructurada, con Mariana y Junior usando la sala de casa, en São Paulo, como espacio de pruebas para recetas, tostado, molienda, textura y sabor.
Sin máquinas adecuadas al inicio, la pareja recurrió a soluciones improvisadas para avanzar en las etapas de la producción, combinando investigación, intento práctico y adaptaciones simples para lidiar con el procesamiento del cacao.
Entre los ejemplos citados por la Agencia Sebrae, está el montaje de un separador de cáscaras de cacao hecho con tubos de PVC y aspiradora, usado antes de la compra de equipos más apropiados.
El avance del negocio también exigió decisiones financieras relevantes, ya que Junior vendió el coche para comprar pequeñas máquinas y permitir que la producción continuara, aún en una fase marcada por pruebas y aprendizaje.
Después de aproximadamente un año de intentos, Mariana y Junior llegaron, en 2019, a un chocolate que agradó a su propio paladar y decidieron inscribir el producto en una competencia.
El primer reconocimiento vino en esta etapa inicial y dio a la pareja más seguridad para continuar invirtiendo en la marca, que aún buscaba consolidar procesos, ampliar conocimiento técnico y organizar la producción artesanal.
La formalización impulsó a Majucau
Con el crecimiento de los pedidos y la necesidad de estructurar mejor la operación, Mariana y Junior formalizaron el negocio como microemprendedores individuales, en 2019, según información divulgada por la Agencia Sebrae.
El cambio a microempresa ocurrió en 2021 y acompañó una nueva fase de Majucau, ya más organizada, con producción en expansión y mayor atención a las rutinas administrativas y operativas.
Mariana afirmó que el período como MEI ayudó a la pareja a ganar tiempo para preparar la empresa, estudiar gestión y comprender mejor las exigencias de un negocio alimenticio en crecimiento.
Además de la formalización, consultorías contribuyeron al avance de los controles internos y a cambios en la estructura física, en un proceso que llevó a la empresa a pasar de un área de 40 metros cuadrados a otra de 120 metros cuadrados.
Esta ampliación marcó una etapa de profesionalización de Majucau, sin romper con la propuesta artesanal que había orientado la marca desde la producción casera y las primeras pruebas con cacao.
Chocolate premiado llega a mercados de Brasil
En 2024, la Agencia Sebrae registraba que Majucau tenía seis empleados, premios acumulados y presencia en estanterías físicas y virtuales, además de actuación fuera del estado de São Paulo.
En ese momento, la marca ya había llegado a Río de Janeiro, Acre y Río Grande del Sur, ampliando el alcance de un negocio que comenzó en ambiente doméstico y pasó a disputar espacio en el mercado de chocolates especiales.
En febrero de 2026, un reportaje del Diário do Comércio informó que la empresa estaba presente en más de 130 puntos de venta por Brasil, además de actuar con e-commerce, ventas corporativas y asociaciones comerciales.
La publicación también registró la participación de Majucau en el programa Brasil Más Productivo, iniciativa que ayudó a la marca a revisar etapas internas y mejorar la organización de la producción.
Según el Diário do Comércio, el apoyo recibido por medio del programa elevó en 50% la productividad y el stock de la marca, con ajustes simples identificados a partir de la medición de las etapas productivas.
Mariana afirmó que la experiencia permitió identificar cuellos de botella, ganar tiempo y mejorar la operación, en una fase en la cual la empresa buscaba atender más puntos de venta sin perder control sobre el proceso artesanal.
Cacao brasileño orienta la producción artesanal
Además de la expansión comercial, Majucau comenzó a explorar ingredientes asociados a la biodiversidad brasileña, como cupuaçu, baru, cumaru y maracuyá, mencionados por Mariana en una entrevista al Diário do Comércio.
En el modelo adoptado por la marca, el chocolate no se hace a partir de barras listas solo derretidas y remodeladas, ya que el proceso comienza en el grano de cacao e involucra elecciones sobre proveedor, origen, formulación y acabado.
Esta forma de producción diferencia la propuesta de Majucau de productos convencionales de gran escala, al acercar la marca a una cadena que valora el cacao fino brasileño y el control de cada etapa.
Mariana también vinculó el trabajo de la empresa a la preocupación con los proveedores, al afirmar a la Agencia Sebrae que el bean to bar exige cuidado para verificar el origen del producto y evitar vínculos con explotación de mano de obra o deforestación.
La trayectoria de Majucau reúne cambio profesional, emprendimiento familiar, inversión propia y expansión gradual, con un punto de partida simple: la lectura de una etiqueta que llevó a Mariana a cuestionar qué había dentro de una barra común de chocolate.
