Con 31 plantas de desalinización, 14.217 kilómetros de tuberías subterráneas y 47 estaciones de bombeo, Arabia Saudita transforma agua de mar en suministro para ciudades en el desierto, incluyendo Riad, distante a unos 400 kilómetros de la costa
Arabia Saudita utiliza agua de mar desalinizada, 31 plantas y cerca de 14.217 kilómetros de tuberías subterráneas para abastecer ciudades distantes de la costa, como Riad, que se encuentra a aproximadamente 400 kilómetros de la costa y reúne a más de 8 millones de habitantes en pleno desierto.
El agua de mar se convirtió en pieza central del suministro saudita a través de tuberías subterráneas
En un país sin ríos permanentes, el agua de mar pasó a tener un papel estratégico en el abastecimiento urbano e industrial.
El sistema comienza en áreas costeras del Mar Rojo y del Golfo Arábigo, donde se realiza la captación para tratamiento.
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El agua captada pasa por desalinización, principalmente por ósmosis inversa, proceso utilizado para remover sales y alcanzar el estándar de potabilidad.
Después de esta etapa, el recurso deja de ser solo agua marina tratada y entra en la red nacional de distribución.
Según la Saudi Water Authority, el sector hídrico saudita está organizado para garantizar seguridad de suministro, eficiencia operativa y gestión sostenible. En este modelo, el agua desalada se ha convertido en una de las bases del suministro nacional.
Riad muestra por qué el agua de mar se ha vuelto estratégica
El caso de Riad ayuda a explicar la escala del desafío. La capital saudita se encuentra a unos 400 kilómetros de la costa más cercana y alberga a más de 8 millones de habitantes, en una región sin ríos permanentes.
La presión sobre acuíferos fósiles también hizo necesario ampliar la producción de agua a partir del océano.
Por eso, la desalinización dejó de ser una solución solo costera y pasó a sustentar ciudades enteras en áreas áridas.
La estructura actual reúne cerca de 31 plantas de desalinización, con una capacidad diaria aproximada de 9,4 millones de metros cúbicos.
Este volumen muestra la dimensión del sistema necesario para transformar el mar en una fuente continua de abastecimiento.
El agua de mar recorre 14.217 kilómetros de tuberías
Después de ser tratada, el agua entra en una red subterránea de transmisión con cerca de 14.217 kilómetros.
Esta malla lleva el recurso a ciudades, polos industriales y áreas interiores que no tendrían abastecimiento suficiente solo con fuentes locales.
Las tuberías principales pueden tener 2,25 metros de diámetro, lo que permite el transporte continuo de grandes caudales.
La estructura utiliza acero de alta resistencia mecánica, preparado para soportar presión hidráulica y largos recorridos.
El sistema también necesita enfrentar calor extremo y riesgo de corrosión. Por eso, las tuberías reciben revestimiento anticorrosivo y se instalan en el subsuelo, medida que ayuda a protegerlas de temperaturas superiores a 50 °C.
El bombeo supera montañas entre la costa y el interior
El transporte del agua desalinizada no depende solo de tuberías. En áreas como Taif, el trayecto encuentra las Montañas Sarawat, con picos cercanos a 3.000 metros de altitud entre la costa y el interior habitado.
Para superar este relieve, el sistema incluye un túnel de aducción con cerca de 12,5 kilómetros excavado en granito.
La operación también cuenta con 47 estaciones de bombeo, responsables de empujar el agua por tramos elevados y largos corredores subterráneos.
Estas estructuras muestran que el abastecimiento implica más que producir agua potable. Es necesario transportar el recurso por grandes distancias, controlar presión, superar desniveles y mantener la operación en un ambiente desértico.
La salmuera exige control en su devolución al mar
La desalinización también genera salmuera, subproducto con alta concentración de sales. Este material necesita planificación, porque el descarte directo y mal distribuido puede afectar arrecifes, fauna costera y el equilibrio local de salinidad.
En la operación saudita, la gestión de la salmuera incluye devolución gradual al mar, uso de una red propia de tuberías para separar el residuo del agua tratada y monitoreo costero para reducir riesgos en áreas sensibles.
El sistema saudita muestra cómo el océano ha pasado a funcionar como infraestructura de supervivencia en regiones áridas.
En el desierto, el agua del mar depende de tecnología, energía, ingeniería y control ambiental para llegar a las ciudades.
Este artículo fue elaborado con base en información de la Saudi Water Authority y en el material base proporcionado, con datos, números y declaraciones preservados conforme al material consultado.


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