El 86% del trayecto es dentro de la montaña — Japón está construyendo un tren que levita a 500 km/h y desaparece bajo tierra para conectar Tokio con Osaka en 67 minutos
Japón, el país que inventó el tren bala en 1964, está construyendo algo que hace que el Shinkansen parezca lento. El Chuo Shinkansen es un tren maglev — de levitación magnética — que flota sobre las vías sin tocarlas y alcanza los 500 km/h.
Cuando esté listo, conectará Tokio con Osaka en 67 minutos. Hoy, el Shinkansen más rápido hace el mismo trayecto en 2 horas y 15 minutos.
Pero el dato más impresionante no es la velocidad. Es el trazado: el 86% del recorrido pasa por dentro de montañas.
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Cómo funciona un tren que levita y viaja a 500 km/h
El tren maglev no tiene ruedas en contacto con las vías durante el viaje.
Superconductores enfriados a temperaturas extremas generan campos magnéticos que literalmente levantan el tren a 10 centímetros por encima de la vía.
Sin contacto físico, no hay fricción mecánica. La única fricción que queda es con el aire — y a 500 km/h, es considerable.
Por eso el tren viaja dentro de túneles. Dentro de la montaña, el ambiente está controlado y la resistencia aerodinámica puede ser mejor gestionada. Además, el trazado subterráneo evita expropiaciones en áreas urbanas densas — uno de los mayores desafíos en proyectos ferroviarios en Japón.
La tecnología SCMaglev (Superconducting Magnetic Levitation) fue desarrollada por la Central Japan Railway Company (JR Central) a lo largo de décadas. En pruebas, el tren ya ha alcanzado los 603 km/h — el récord mundial para vehículos sobre rieles magnéticos.

El 86% del trayecto es subterráneo — y esa es la parte más difícil
El Chuo Shinkansen tendrá aproximadamente 286 km de extensión entre Tokio y Nagoya (primera fase). El tramo completo hasta Osaka tendrá cerca de 438 km.
La mayor parte del recorrido pasa bajo cadenas montañosas, incluyendo los Alpes japoneses.
Excavar cientos de kilómetros de túnel a través de montañas volcánicas, con acuíferos y fallas geológicas, es uno de los mayores desafíos de ingeniería civil del mundo.
La sección más crítica es el Túnel de los Alpes del Sur, con más de 25 km de extensión. Las obras en este tramo han enfrentado problemas con agua subterránea y estabilidad del suelo.
Debajo de áreas metropolitanas densas como Tokio y Nagoya, el túnel pasa a más de 40 metros de profundidad para evitar interferencias con la infraestructura urbana existente.
De Tokio a Nagoya en 2027 — pero Osaka tendrá que esperar
El proyecto tiene dos fases:
- Fase 1: Tokio a Nagoya — inauguración prevista originalmente para 2027, retrasada para mediados de la década de 2030 debido a problemas de construcción
- Fase 2: Nagoya a Osaka — conclusión prevista para 2037 o después
La JR Central inició la construcción en 2014. El costo estimado de la primera fase es de aproximadamente 9 billones de yenes — alrededor de 60 mil millones de dólares.
Es el proyecto de infraestructura de transporte más caro de la historia de Japón.
Los retrasos se deben principalmente a negociaciones con gobiernos locales y desafíos geológicos en la perforación de los túneles en los Alpes del Sur.

Qué cambia cuando Tokio y Osaka estén a 67 minutos de distancia
Tokio y Osaka son las dos áreas metropolitanas más grandes de Japón. Juntas, concentran más de 50 millones de personas y representan la mayor parte del PIB japonés.
Reducir el tiempo de viaje entre ellas de 2h15 a 67 minutos es como transformar dos ciudades en una única megarregión.
Ejecutivos podrían vivir en Osaka y trabajar en Tokio. Estudiantes podrían estudiar en una ciudad y regresar a casa en la otra todos los días. Empresas podrían operar en ambas ciudades sin duplicar oficinas.
El impacto económico proyectado es equivalente al que el Shinkansen original causó en la década de 1960 — cuando transformó a Japón en la primera potencia mundial del transporte ferroviario de alta velocidad.
Japón contra el mundo: quién lidera la carrera del maglev
China opera un maglev comercial en Shanghái desde 2004, pero con solo 30 km de extensión y velocidad máxima de 430 km/h.
Los chinos también están desarrollando un prototipo de maglev de 600 km/h, pero sin fecha de inauguración de línea comercial.
Estados Unidos discutió proyectos de maglev en Washington-Baltimore y Dallas-Houston, pero ninguno salió del papel.
El Chuo Shinkansen, cuando se inaugure, será la primera línea maglev de larga distancia del mundo — y la ferrovía más rápida en operación comercial del planeta.
El récord de 603 km/h en pruebas, registrado en 2015, permanece imbatible. Ningún tren en el mundo — ni siquiera los chinos de 350 km/h en operación comercial — se acerca a esa velocidad.

Los desafíos que aún pueden retrasar el tren del futuro
El proyecto enfrenta críticas internas en Japón. El costo de 60 mil millones de dólares para la primera fase es considerado excesivo por parte de la opinión pública, especialmente en un país con alta deuda pública.
Comunidades locales a lo largo del trazado han expresado preocupaciones sobre el impacto ambiental, vibraciones y daños a acuíferos causados por la perforación de los túneles.
La JR Central financia el proyecto casi en su totalidad con recursos propios y préstamos — sin subsidio directo del gobierno central. Es una apuesta de 60 mil millones de dólares de una sola empresa privada en el futuro del transporte. Pocas compañías en el mundo tendrían esa capacidad financiera o ese horizonte de planificación.
Sin embargo, si la ingeniería japonesa demuestra que es posible hacer un tren levitar a 500 km/h a través de 250 km de montañas, el modelo podría ser exportado al mundo — y el tren bala, que Japón inventó en 1964, tendrá un sucesor a la altura.
La cuestión es si el mundo tendrá paciencia para esperar hasta 2037 — o si China, con su velocidad de construcción y su prototipo de 600 km/h ya en pruebas, llegará primero con una línea maglev comercial de larga distancia.
De cualquier manera, la idea de un tren que levita y desaparece dentro de una montaña a 500 km/h ya no es ciencia ficción. Es ingeniería japonesa en marcha. Y cuando los primeros viajes comiencen, Japón habrá demostrado, una vez más, que el futuro del transporte aún corre sobre — o mejor, por encima de — rieles.
Si Japón logra hacer un tren levitar a 500 km/h por 250 km de montañas, ¿por qué el resto del mundo aún depende de carreteras congestionadas y vuelos domésticos contaminantes?

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