Hace menos de un mes que el VEB volvió al centro de atención: casi invisible en el cuerpo, puede permanecer durante años sin señales claras. Ahora, una nueva estrategia con anticuerpos creados en laboratorio apunta a la entrada del virus en las células y reaviva el debate sobre la prevención de enfermedades graves.
El virus EBV infecta a cerca del 95% de la población mundial y suele permanecer escondido en el organismo después del primer contacto. En muchos casos, pasa desapercibido, pero también puede estar relacionado con enfermedades graves cuando encuentra brechas en el sistema de defensa.
La nueva etapa de la investigación llama la atención porque apunta al virus antes de que logre entrar en las células. Los científicos utilizaron ratones con genes humanos ligados a la producción de anticuerpos para crear moléculas capaces de reconocer puntos específicos del EBV.
El resultado aún no representa una cura ni un tratamiento disponible en hospitales. Aun así, el avance abre una ruta concreta para futuras terapias preventivas, especialmente en personas con mayor riesgo de complicaciones.
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El virus EBV afecta al 95% de la población mundial y puede permanecer silencioso durante años
El EBV pertenece a la familia de los herpesvirus y puede permanecer en el cuerpo durante toda la vida. Después de la infección inicial, suele entrar en estado latente, una especie de modo silencioso en el que no causa síntomas evidentes en la mayoría de las personas.
En adolescentes y adultos jóvenes, el virus puede causar mononucleosis, enfermedad conocida por provocar fiebre, cansancio intenso y aumento de los ganglios. En la mayoría de los casos, el cuerpo controla la infección, pero el virus no desaparece completamente.
La preocupación crece porque el EBV está asociado a linfomas, cáncer de estómago y otros tumores. También existe una fuerte relación entre la infección por el virus y la esclerosis múltiple, enfermedad que afecta el sistema nervioso y puede causar pérdida de fuerza, fatiga y alteraciones del movimiento.
Ratones con genes humanos ayudaron a crear anticuerpos más cercanos a los usados en terapias
La estrategia involucró a ratones modificados para portar genes humanos ligados a la producción de anticuerpos. Esto no significa que los animales tengan ADN humano completo, sino que recibieron partes específicas capaces de orientar la creación de anticuerpos con características humanas.
Este detalle es importante porque los anticuerpos muy diferentes a los humanos pueden generar rechazo o menor eficacia en los tratamientos. Al usar este modelo, los investigadores buscaron moléculas con mayor potencial para uso futuro en personas.
Los anticuerpos creados apuntan a proteínas de la superficie del EBV. Estas proteínas funcionan como llaves usadas por el virus para acercarse a las células e iniciar la infección. Bloquear estas llaves puede impedir que el virus logre avanzar.
Según ScienceDaily, portal norteamericano de noticias sobre descubrimientos científicos, el avance publicado el 15 de abril de 2026 destacó anticuerpos capaces de atacar dos proteínas del EBV, llamadas gp350 y gp42.
La proteína gp350 ayuda al virus a adherirse a la célula. Por su parte, la gp42 participa en una etapa decisiva para la entrada del EBV en las células B, que forman parte del sistema inmunológico y pueden servir como escondite para el virus.
En las pruebas, el anticuerpo dirigido contra la gp42 impidió completamente la infección en ratones humanizados expuestos al EBV. Otro anticuerpo, dirigido a la gp350, presentó protección parcial, lo que demuestra que no todos los objetivos tienen el mismo peso en la defensa contra el virus.
Bloquear la entrada del virus puede proteger a pacientes trasplantados y personas inmunosuprimidas
El impacto más inmediato puede aparecer entre **pacientes que recibieron trasplantes** o viven con inmunidad comprometida. En estos casos, el cuerpo puede tener más dificultad para controlar el VEB, lo que aumenta el riesgo de **reactivación viral y complicaciones graves**.
Una de las amenazas es el **crecimiento descontrolado de células de defensa infectadas**. En lenguaje simple, este proceso puede llevar a enfermedades linfoproliferativas, que son alteraciones peligrosas en el aumento de células del sistema inmune y pueden evolucionar a **formas de linfoma**.
La posibilidad de usar **anticuerpos listos** como protección preventiva interesa justamente porque la acción sería rápida. En lugar de esperar que el organismo produzca defensa, la persona recibiría moléculas ya preparadas para **reconocer y bloquear el virus**.
La investigación aún está en fase anterior a los ensayos en humanos y exige cautela
A pesar del resultado prometedor, el estudio aún está en **fase anterior a los ensayos en humanos**. Esto significa que la protección observada en ratones humanizados necesita ser confirmada en personas, con una evaluación rigurosa de **seguridad, dosis y duración del efecto**.
Tampoco hay prueba de que estos anticuerpos ya puedan prevenir **cáncer o esclerosis múltiple** en humanos. La relación entre el VEB y estas enfermedades es relevante, pero transformar el bloqueo viral en prevención clínica exige **nuevos estudios**.
La siguiente etapa debe involucrar **pruebas iniciales de seguridad** en voluntarios y luego investigaciones con grupos de mayor riesgo. Solo después será posible medir si la estrategia realmente reduce infecciones, reactivaciones o **complicaciones asociadas al virus**.
Los anticuerpos contra el VEB no sustituyen a las vacunas, pero pueden crear un nuevo frente de protección
El enfoque de los anticuerpos funciona como **protección pasiva**. El cuerpo recibe la defensa lista, lo que puede ser útil en situaciones de riesgo inmediato o cuando la persona no consigue responder bien a una vacuna.
Las vacunas, por su parte, buscan **entrenar el sistema inmune** para producir su propia protección. Ambas estrategias pueden ser complementarias en el futuro, principalmente si el VEB continúa siendo confirmado como una pieza importante en diferentes enfermedades.
El avance refuerza un cambio de enfoque: pasar de solo tratar las complicaciones a intentar impedir el virus en una etapa inicial. Esta lógica puede alterar la prevención en **pacientes vulnerables** y abrir espacio para **nuevas terapias contra enfermedades ligadas al VEB**.
Todavía existe un largo camino hasta cualquier aplicación médica amplia. Aun así, el bloqueo de la entrada del virus en las células sitúa la investigación en un punto estratégico, con potencial para cambiar la lectura sobre **cáncer, inmunidad y esclerosis múltiple**.

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