El robot SuBastian descubrió un ecosistema vivo oculto bajo la corteza oceánica a 2.500 m de profundidad, desafiando décadas de conocimiento científico sobre la vida marina.
Un robot submarino llamado ROV SuBastian acaba de transformar lo que la ciencia creía saber sobre la vida en los océanos. Durante una expedición a 2.500 metros de profundidad en el Océano Pacífico, investigadores del proyecto VentUnderworld — a bordo del barco de investigación Falkor — levantaron fragmentos de la corteza oceánica cerca de fuentes hidrotermales y encontraron algo que nadie esperaba: un ecosistema completo y vivo, escondido bajo el lecho marino.
¿Cómo llegó el robot SuBastian hasta el fondo del mar?
El ROV SuBastian es un vehículo operado remotamente, diseñado para explorar las capas más profundas de los océanos.
En el marco de la expedición VentUnderworld, fue el instrumento central para ejecutar una tarea raramente intentada en investigaciones submarinas: remover físicamente pedazos de la corteza oceánica alrededor de las llamadas fuentes hidrotermales — aberturas volcánicas que expulsan agua a temperaturas extremadamente altas.
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Hasta entonces, los científicos creían que los animales de esas profundidades vivían solo en la capa de contacto entre el fondo marino y el agua. Lo que SuBastian registró en imágenes y muestras puso esa premisa en duda.
¿Qué se encontró bajo la corteza?
Al levantar los fragmentos de la corteza, los investigadores se encontraron con cavidades subterráneas habitadas por organismos vivos. Entre ellos, destacó la Riftia pachyptila, un gusano tubular gigante que puede alcanzar más de dos metros de longitud.
La Riftia pachyptila no tiene boca ni estómago. Su supervivencia depende enteramente de bacterias quimiosintéticas que procesan compuestos del ambiente hidrotermal en energía.

Además de los gusanos tubulares, la expedición identificó caracoles y una red diversificada de invertebrados, formando un ecosistema macroscópico complejo — todo esto viviendo protegido bajo capas de roca volcánica.
¿Por qué este descubrimiento es importante para la ciencia?
Uno de los mayores misterios de la biología marina era entender cómo los gusanos tubulares podían colonizar nuevas fuentes hidrotermales tan rápidamente después de erupciones volcánicas, considerando las temperaturas hostiles de la superficie del lecho oceánico.
El estudio señala que existe una conexión directa entre los ecosistemas de superficie y los del subsuelo: las larvas de estos animales se desplazan por fisuras en la corteza, impulsadas por los fluidos hidrotermales, colonizando nuevas regiones de abajo hacia arriba. En otras palabras, el interior de la corteza funciona como una verdadera carretera biológica subterránea.
Principales revelaciones del proyecto VentUnderworld
- La vida marina no se limita a la superficie del fondo oceánico — también existe bajo la corteza terrestre submarina.
- El robot SuBastian recolectó muestras e imágenes a 2.500 metros de profundidad en el Océano Pacífico.
- Gusanos tubulares de la especie Riftia pachyptila, con más de 2 metros de longitud, viven en cavidades subterráneas sin luz solar.
- Las larvas de estos animales se mueven por fisuras en la corteza usando los flujos hidrotermales como camino de dispersión.
- El subsuelo oceánico puede funcionar como un refugio y corredor de colonización para especies de las profundidades.
- Si estos ecosistemas existen en la Dorsal del Pacífico Este, hay gran probabilidad de que se repitan en otras cadenas montañosas submarinas del mundo.
Los científicos resaltan que, si estos ambientes subterráneos fueron confirmados en la Dorsal del Pacífico Oriental, es altamente probable que ecosistemas similares se extiendan por extensas cadenas volcánicas submarinas alrededor del planeta — estructuras que recorren miles de kilómetros bajo los océanos.
Por lo tanto, lo que el ROV SuBastian reveló no es solo una curiosidad. Se trata de una nueva dimensión de la biosfera terrestre — invisible, profunda y sorprendentemente rica en vida.
Con información de Xataka

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