Envío humanitario moviliza dos vuelos de la FAB, leche en polvo proporcionada por la Conab y articulación diplomática brasileña en medio de la crisis cubana, marcada por apagones prolongados, falta de combustible y plantas envejecidas, mientras Brasilia aún evalúa nuevos envíos de alimentos y medicamentos.
El gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva inició, el lunes (13), el envío de 48 toneladas de leche en polvo a Cuba, ante el agravamiento de la escasez de alimentos y las dificultades provocadas por la crisis energética enfrentada por el país caribeño.
Dividida entre dos vuelos de la Fuerza Aérea Brasileña, la carga se dirigió a Santiago de Cuba, en el este de la isla, mientras el sistema eléctrico nacional permanecía presionado por la falta de combustible y por fallas frecuentes en instalaciones antiguas.
A las 14h10, el primer avión despegó de la Base Aérea de Canoas, en Rio Grande do Sul, transportando 16 toneladas del producto, con llegada inicialmente prevista para el miércoles (15), según el comunicado divulgado por el gobierno federal sobre la operación.
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Para completar el volumen anunciado, el segundo vuelo debería partir del Aeropuerto Internacional de Porto Alegre el martes (14), llevando las 32 toneladas restantes al mismo destino y concluyendo la etapa aérea prevista para el envío humanitario brasileño.
En la coordinación de la iniciativa, la Agencia Brasileña de Cooperación, vinculada al Ministerio de Relaciones Exteriores, articuló la operación, mientras la Compañía Nacional de Abastecimiento proporcionó los alimentos y la FAB asumió el transporte de las cargas entre Rio Grande do Sul y Cuba.
Reunión definió el envío de ayuda humanitaria a Cuba
Antes del despegue, una reunión realizada el jueves (09) reunió a Lula, integrantes del gobierno, representantes de las Fuerzas Armadas y dirigentes ligados al abastecimiento público para discutir la situación cubana y definir los detalles de la asistencia humanitaria.
Entre los participantes estaban la ministra jefa de la Casa Civil, Miriam Belchior, los ministros José Múcio Monteiro y Mauro Vieira, la ministra Fernanda Machiaveli, el comandante de la Aeronáutica, Marcelo Damasceno, y el presidente de la Conab, Sílvio Porto.
Según el comunicado oficial, Brasil ya había enviado ayuda humanitaria a Cuba en 2025, tras los impactos provocados por el huracán Melissa, que afectó principalmente la región oriental de la isla, donde también se encuentra la ciudad de Santiago de Cuba.
Además del actual envío de leche en polvo, el gobierno brasileño informó que evalúa nuevas donaciones de alimentos y medicamentos, pero aún no presentó volúmenes, productos, fechas de envío o una definición sobre eventuales operaciones adicionales destinadas al territorio cubano.
En paralelo a la escasez de alimentos, interrupciones prolongadas de electricidad afectan residencias, servicios públicos y actividades económicas, mientras la disponibilidad reducida de combustible dificulta la generación de energía y compromete la recuperación del sistema después de las fallas de mayor alcance.
Apagones en Cuba revelan fragilidad de la red eléctrica
A principios de julio, Cuba enfrentó su tercer apagón general en menos de seis meses, dejando sin servicio eléctrico a un país con aproximadamente 9,6 millones de habitantes y exigiendo la reconexión gradual de las provincias al sistema nacional de energía.
Incluso después de que diez de las 15 provincias cubanas, incluyendo La Habana, fueran nuevamente conectadas al día siguiente, la baja producción continuaba impidiendo el suministro regular a todas las residencias, incluso en las regiones formalmente reincorporadas a la red eléctrica nacional.
Según las autoridades cubanas, la desconexión ocurrió tras una oscilación de tensión combinada con la baja capacidad de generación, cuadro agravado por la ausencia de combustible suficiente para alimentar plantas y equipos usados en la estabilización y en la reanudación del suministro.
En la base del sistema están siete centrales termoeléctricas con más de cuatro décadas de operación, que enfrentan averías recurrentes y necesitan ser retiradas periódicamente de la red para reparaciones de emergencia o servicios programados de mantenimiento preventivo.
Como complemento a la generación de las termoeléctricas, grupos generadores también producen electricidad, pero dependen del mismo abastecimiento de combustible, cuya disponibilidad disminuyó después de que Estados Unidos intensificara, en enero, las restricciones a la llegada de petróleo a la isla.
Principal instalación generadora del país, la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras permanecía fuera de servicio para reparaciones y ya había sido paralizada más de 15 veces desde el comienzo del año, según la información divulgada después del apagón registrado en julio.
Estados Unidos y Cuba divergen sobre la crisis energética
Al responsabilizar a las sanciones norteamericanas por el agravamiento de la crisis, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel afirmó que la falta de combustible prolongaba la caída del sistema, mientras el gobierno de Estados Unidos rechazó la caracterización de que mantuviera un bloqueo contra Cuba.
Aunque las autoridades cubanas han iniciado un programa de implantación de parques solares, los apagones llegaron a superar 30 horas consecutivas en La Habana y duraron varios días en algunas provincias, reflejando la diferencia entre la demanda nacional y la generación disponible.
En este contexto, el envío brasileño satisface una necesidad inmediata de abastecimiento alimentario, pero no altera directamente las limitaciones estructurales de la red eléctrica ni la escasez de petróleo, factores que continúan influyendo en la frecuencia y duración de los cortes de energía.
Mientras nuevas donaciones permanecen en evaluación y aún no hay confirmación pública de la entrega total de las 48 toneladas, ¿cuál debe ser el alcance de la participación brasileña ante la prolongación de la crisis humanitaria y energética que enfrenta la población cubana?
