Después de 20 años viendo espuma de calzado, plástico mezclado y caucho ser quemados por falta de comprador, dos emprendedores de Bahía crearon placas reciclables que cargan hasta 20 kilos de residuos y pueden sustituir la madera
El descarte tomó otra forma.
Durante años, toneladas de espuma de EVA, material ligero y engomado usado en suelas, plantillas y sandalias, salieron de las fábricas mezcladas con tejidos sintéticos, cauchos y diferentes tipos de plástico.
Sin compradores y difíciles de separar, muchos de estos residuos terminaban siendo enviados para incineración o usados como combustible en hornos industriales. El material desaparecía del patio, pero su valor también se perdía.
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Fue observando este camino que Wellington Soares Freitas y Wesley Kelly Félix Carvalho decidieron buscar otra salida. Después de más de dos décadas trabajando con reciclaje, los dos emprendedores de Itapetinga, en el suroeste de Bahía, desarrollaron una tecnología para transformar residuos industriales en placas reutilizables.
El proyecto informa capacidad para reutilizar 350 toneladas por año y recibió una inversión total de R$ 2,8 millones.
El problema no era recoger, sino reutilizar
Materiales como EVA, nylon, cauchos, poliuretano, tejidos sintéticos y plásticos multicapa presentan una dificultad adicional.
Los plásticos multicapa están formados por la unión de diferentes materiales, como ocurre en algunos envases y componentes industriales. Esta mezcla hace que la separación sea más complicada y reduce el interés de las recicladoras tradicionales.
Wellington y Wesley ya conocían el problema a través de Recicla, empresa fundada por ellos en Itapetinga en 2001. La experiencia mostró que recoger los residuos no era suficiente.
Para evitar que el material volviera a acumularse, sería necesario crear un producto con utilidad, resistencia y posibilidad real de comercialización.
Residuos de calzado se convirtieron en placas moldeadas con calor

La solución desarrollada por VERT Soluções Ambientais transforma la mezcla de residuos en placas termoplásticas.
En la práctica, esto significa que los materiales se convierten en láminas moldeadas con calor, que luego pueden ser cortadas y utilizadas en la fabricación de otros productos.
Según Sebrae Bahia, la tecnología fue creada para dar un nuevo destino a residuos que antes se destinaban a la quema.
Las placas pueden ser utilizadas en divisorias, revestimientos, moldes para obras, pallets, cajas, muebles, estructuras rurales y mobiliario urbano. En 2025, la empresa afirmó haber creado ya 18 productos a partir del material.
La documentación presentada al Premio FIEB Industria Baiana Sostenible informa que cada placa puede incorporar aproximadamente 20 kilos de residuos. El producto también fue descrito como reciclable y reutilizable, con posibilidad de retornar al proceso de fabricación después del uso.
Producto puede sustituir madera y MDF
La propuesta de la empresa es sustituir materiales convencionales como madera, MDF y contrachapado naval.
El MDF es una placa producida con fibras de madera prensadas, muy usada en muebles. El contrachapado naval está hecho para soportar mejor la humedad y aparece en obras, embarcaciones, muebles y ambientes húmedos.
La tecnología baiana también llegó a la cadena del calzado. Una asociación relacionada con el Grupo Dass transformó residuos de la producción industrial en placas destinadas a aplicaciones en la construcción y en el agro.
Los resultados presentados por VERT incluyen 12 empleos directos y cerca de 500 personas beneficiadas directa o indirectamente.
La empresa también estima evitar aproximadamente 805 toneladas de gases de efecto invernadero por año. El cálculo usa la expresión dióxido de carbono equivalente, una medida que reúne el impacto de diferentes gases sobre el clima.
Estos números fueron declarados en el proyecto presentado a la FIEB y no aparecen acompañados, en las fuentes consultadas, de una auditoría ambiental independiente.
Premios colocaron la tecnología en el radar

El proyecto, llamado Compensado Inteligente, quedó en segundo lugar en su categoría en el Premio FIEB de 2025.
Una startup también ganó una competencia de presentaciones empresariales durante el BTX, evento de tecnología realizado en Salvador. En estas disputas, las empresas presentan sus soluciones en pocos minutos para evaluadores, socios y posibles inversores.
En marzo de 2025, VERT presentó una solicitud de patente relacionada con la tecnología. El registro muestra que la empresa solicitó protección para la invención, pero no significa que la patente ya haya sido concedida.
Ahora, el desafío es automatizar parte de la producción, ampliar la capacidad de la fábrica y cerrar nuevas asociaciones con industrias que generan residuos difíciles de reciclar.
El caso de Itapetinga muestra que el problema no termina cuando el camión retira el material de la fábrica. Al transformar 350 toneladas por año en placas para obras, muebles e infraestructura, los emprendedores demuestran que parte de la basura industrial puede volver a la economía como materia prima, en lugar de desaparecer en un horno sin dejar valor atrás.
